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Así es el proceso de fabricación de los relojes Richard Mille y su mecanismo interno
Hay muchas razones que explican por qué la marca es una firma especial y la principal no es el altísimo precio de sus relojes.
Richard Mille se ha convertido en la firma preferida de las hombres y mujeres más potentados del planeta. Los secretos de su éxito se esconden en una pequeña manufactura, en el corazón de la Suiza relojera.
Hay muchas razones que explican por qué Richard Mille es una firma especial y la principal no es el altísimo precio de sus relojes. Propuestas parecidas hay muchas en el mercado, y siempre aparecerán nuevas, pero solo Richard Mille ha logrado consolidarse en la cima de grandes firmas suizas; en el sexto lugar, según el último informe del banco de inversión Morgan Stanley, con una facturación estimada por el banco de inversión que supera los 1.600 millones de euros (US$1.849 millones), conseguida con una producción de apenas 6.000 relojes.
Para hacernos una idea, Longines, siempre según Morgan Stanley, factura la mitad y su producción alcanza los 780.000 relojes. Un éxito incuestionable de una firma que nació a principios de este siglo y que en este escaso plazo de tiempo ha logrado poner sus relojes en las muñecas de los hombres y mujeres más ricos del planeta y ver su nombre en los lomos de los Ferrari de la Fórmula 1. Nada de esto se ha conseguido por casualidad: Richard Mille ha alcanzado esta posición gracias a combinar un producto único con una inteligente política comercial basada en la venta de sus relojes exclusivamente en sus boutiques. Lo ha conseguido además manteniendo su independencia, a pesar de los cantos de sirena procedentes de los grandes grupos, y con una tranquila sucesión a la segunda generación ya consolidada a los mandos de la firma.
"Después de la pandemia, mi padre nos dijo que quería descansar. Fue delegando poco a poco y oficialmente dejó su puesto el 1 de enero de 2023. Desde entonces somos nosotros los responsables". Quien habla es Alexandre Mille, hijo de Richard, y ese nosotros al que se refiere incluye a su hermana Amanda, y Cécile y Maxime, hijos de Dominique Guenat, con quien Richard Mille fundó la firma que lleva su nombre. Menos conocido que su socio inseparable, Guenat ha sido un pilar fundamental en el desarrollo de la firma al aportar los medios de producción que han hecho posible todas las creaciones de la casa gracias a la manufactura familiar ubicada en Les Breuleux, en el corazón de la Suiza relojera. Hoy las instalaciones de Richard Mille apenas tienen que ver con las primitivas donde se gestó Richard Mille hace casi tres décadas. El edificio más moderno acoge todas las tareas de producción y ensamblaje de los relojes. También las cajas de Quartz TPT, producidas como bloques en bruto en un área exclusiva que la firma Ntpt tiene en su sede de Lausana.
Es aquí, en Les Breuleux, donde nos recibe Alexandre Mille para explicarnos las claves de la empresa que fundó su padre. Habla con la misma naturalidad que aquel, de quien admite que también ha heredado su locuacidad. "Es verdad, hay que pararme un poco, porque puedo estar hablando durante horas". Por suerte, lo que nos cuenta es bastante interesante y nos sirve para entender cómo han logrado su posición en el mercado.

"Los modelos, los materiales y los mecanismos han evolucionado mucho en estos últimos años, pero la base de la firma sigue siendo la misma que establecieron Dominique y mi padre desde el principio: hacer un reloj ergonómico, con el mecanismo abierto y que sea resistente a los golpes. Estas son las virtudes que encontrarás en todos nuestros relojes".
Una definición certera, aunque un poco vaga, que agrupa todas las referencias de la casa, desde los exquisitos y femeninos RM 037 a creaciones tan fastuosas en el plano técnico como el reciente RM 41-01 Tourbillon Soccer, un reloj creado para los amantes del fútbol. Aunque no lo diga Alexandre, también comparten un precio de venta al público prohibitivo para la mayoría de los mortales y no siempre bien entendido por todos los aficionados de diferentes rincones del planeta.

El mencionado RM 41-01, por ejemplo, ronda los 1,6 millones de euros, según el cambio con el franco suizo. Alexandre se explica: "El que llevo fue un regalo de mi padre cuando asumí el cargo de director comercial. Pero son la consecuencia del modo en el que se han concebido y fabricado. Mi padre decía que el precio de un Richard Mille representa que es el reloj más perfecto que hemos podido fabricar, y me parece muy buena definición. No existen concesiones ni de tiempo ni presupuesto a la hora de crear un reloj. Lo que tienes en tus manos es el fruto de una media de cinco años de desarrollo. Cada reloj conlleva un desarrollo exclusivo. Y después está el caso de los proveedores. Te pongo el ejemplo de las agujas de nuestros relojes. De las que nos envía su fabricante, solo nos quedamos entre una y tres de cada 10, porque solo admitimos aquellas que están perfectas. Y esto lógicamente tiene un precio".
Que los Richard Mille sean inalcanzables para casi todos nosotros no es óbice para que su producción esté prácticamente vendida cada año. De hecho, es bastante paradójico que, al entrar en una boutique de la marca, como veremos pronto en la que van a inaugurar en Madrid (en el número 10 de José Ortega y Gasset), llama la atención la falta de relojes, limitándose el stock a media docena de piezas disponibles. "Es, sin duda, la parte más delicada de mi trabajo", se sincera Alexandre Mille.
"Tenemos un catálogo con una treintena de modelos en producción y a cada una de nuestras boutiques llegan aproximadamente 100 relojes al año. Con estas cifras, entenderás la escasez que habrá de algunas de las referencias más codiciadas. Por esta razón, es imposible que alguien al que no conocemos venga a una de nuestras boutiques y nos pida un RM 67-02 para llevárselo puesto". ¿Y qué solución propone a ese futuro comprador? "He dicho desconocido, y ahí está la clave", nos responde Mille. "Lo único que tiene que hacer es acercarse a nosotros. Cualquier persona está siempre invitada a nuestras boutiques. Allí podrá conocer la colección y descubrir el modelo que más se ajuste a sus gustos. Así entenderá nuestra filosofía y al final tendrá el reloj que tanto desea". Todo es, según Alexandre Mille, cuestión de tiempo.
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