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Los modelos de negocio son clave en el desarrollo de proyectos empresariales; sin embargo, estos deben replantearse cuando las audiencias evolucionan
Capitalizar y monetizar son retos a los que las compañías tecnológicas se enfrentan cada día. Esto se debe, en parte, al abanico de opciones que el mercado ofrece y a la competencia latente que asecha cada modelo de negocio que se va creando. Las audiencias cambian y con ello la forma en que se enriquecen las empresas.
Es clave abordar uno de los modelos que, durante la última década, le ha dado grandes rendimientos a ciertas compañías tecnológicas como Spotify: la capitalización fremium.
“El modelo fremium es un sistema gratuito hasta cierto punto que, si quiere volverse premium mediante un upgrade, requiere pagar una suscripción”, explicó Santiago Gutiérrez, docente de la Universidad de La Sabana.
Según explica el experto, este modelo está pensado para una tipología de usuarios que no tienen la intención de pagar una gran cantidad de dinero por un servicio, teniendo en cuenta que lo encuentran en otros lugares de manera casi idéntica y gratuita. “Cuando ya el modelo es por suscripción o genera unos mecanismos de recaudación de ingresos que son más elevados, eso sacrifica la cantidad de usuarios que la plataforma va a captar; entre más caro sea el servicio, probablemente menos usuarios lo puedan costear”, agregó.
Sin embargo, Gutiérrez advierte que este modelo funciona muy bien en masa. “También es rentable antes de que el consumidor decida volverse premium, ya que la forma en que las empresas captan dinero no es cobrándole al cliente sino a los anunciantes, volviéndole gratis la plataforma al usuario”.
De acuerdo con un estudio de Telefónica, hace 10 años el uso de internet por persona llegaba a 6,23 horas diarias, lo que refleja un ligero aumento en el tiempo
La adopción de agentes de IA crece entre las empresas, pero Gartner estima que más de 40% de estos proyectos serán cancelados antes de 2027. El éxito dependerá menos de la tecnología y más de una implementación con objetivos claros, métricas, supervisión y conexión con la operación real.
Según agencias internacionales, este proceso de desarrollo está liderado por “Seed”, un equipo especializado de aproximadamente 2.000 miembros