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Ciberseguridad: del área de TI a las juntas
La ciberseguridad dejó de ser un tema exclusivo de TI para convertirse en una prioridad estratégica de las empresas. La creciente sofisticación de los ciberataques y el uso de inteligencia artificial exigen una gestión preventiva del riesgo y una mayor participación de las juntas directivas.
Hasta hace pocos años, cualquier incidente de seguridad informática era responsabilidad exclusiva del área de tecnologías de la información (TI). Un equipo reducido de profesionales atendía desde solicitudes cotidianas de soporte hasta alertas ocasionales de malware, sin que el tema trascendiera a otras áreas de la compañía.
Dicha labor, pese a su importancia para la continuidad del negocio, rara vez llegaba a oídos de los ejecutivos de alto nivel o de los miembros de junta directiva. Sencillamente, era un asunto técnico y poco entendido, que debía resolverse lo más pronto posible por parte de los ingenieros de sistemas y algún proveedor de seguridad digital, en caso de que el problema se complicara.
Hoy, ante la gran sofisticación de los ciberataques, el uso de la inteligencia artificial para automatizar los delitos tecnológicos y el alto grado de interconexión de la economía, se ha replanteado por completo la forma en la que se aborda esta exposición.
En primer lugar, cada vez es más común que en las sesiones de junta directiva uno de los puntos del orden del día sea el de la ciberseguridad, y que su nivel de importancia sea equiparable al de aspectos esenciales del negocio, como las finanzas, las operaciones, el rendimiento comercial o el monitoreo de la competencia.
Además, la aproximación dejó de ser reactiva y aislada, para convertirse en preventiva, crítica y permanente. Términos como el de la ciberdefensa, centros de monitoreo, enfoque AI-First o agentes autónomos se han convertido en parte de la jerga de los directivos y tomadores de decisiones, quienes ya entienden la dimensión del problema de ver afectada la confiabilidad de su principal actividad productiva.
Finalmente, también cambió la noción de lo que supone la resiliencia digital. Anteriormente, la ecuación consistía en detectar incidentes y reaccionar cuando ya se había generado una alarma. Ahora, ante las miles de alertas que llegan todos los días por cuenta de la automatización de los ataques, la gestión integral del riesgo cibernético exige priorizar lo que de verdad importa y traducirlo a un lenguaje cercano, que los equipos directivos puedan entender y sobre el cual puedan tomar decisiones oportunas.
En ese sentido, desde TrendAI™, como referente global en ciberseguridad; en asocio con Ikusi, empresa de servicios avanzados de tecnología, lanzamos el primer Centro de Operaciones de Riesgo Cibernético de Colombia, para actualizar la forma en la que las empresas identifican, priorizan y reducen su exposición al riesgo.
Con este centro, el código técnico y el lenguaje especializado podrá traducirse en información fácilmente entendible, que habilita a las juntas directivas para entender con precisión cuáles son las amenazas reales, cómo impactan la continuidad de su negocio y qué alternativas tienen para responder y mitigar. Esto, en consecuencia, aumenta el margen de maniobra y la toma de decisiones informadas de las empresas, lo que, en últimas, impacta su competitividad.
Por todo lo anterior, y ante un contexto de rápida evolución de la inteligencia artificial, resulta fundamental que la ciberseguridad sea un elemento tan transversal y estructural en las organizaciones como las ventas, las inversiones o el crecimiento. Una empresa digitalmente resiliente es más confiable, más versátil y más vigente; cualidades que, en un mercado cada vez más volátil, se han convertido en su activo más valioso.
Los consumidores están priorizando dispositivos que automatizan tareas como el aseo, la cocina y otras actividades del hogar y les permiten ahorrar tiempo