MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
El problema principal que presenta esta zona superior es la mala adaptación de las aplicaciones móviles.
La ceja, pestaña o notch -como se dice en inglés- invade los teléfonos móviles. Las críticas al iPhone X cuando se presentó el pasado mes de septiembre con esta mancha negra en la parte superior del teléfono fueron abundantes, pero poco después grandes marcas como Huawei copian este estilo. ¿Por qué no gusta el notch?
El problema principal que presenta esta zona superior es la mala adaptación de las aplicaciones móviles. Es decir, un espacio que antes podía estar ocupado por imagen, contenido e incluso texto tiene que desplazarse y modificarse. Lo mismo ocurre con la reproducción de vídeos e imágenes, que muchas veces se ven manchados con una zona negra.
Los fabricantes han encontrado en este sistema la mejor fórmula para reducir los marcos del smartphone al máximo y poder colocar la cámara de fotos, el altavoz o los sensores en la parte frontal. El iPhone X parece haber marcado este estilo que Huawei ha utilizado en el Huawei P20 (en los tres modelos), aunque la compañía da la oportunidad a los más estrictos con el diseño de poder ocultar esta pestaña y poner toda la parte superior en negro.

Asus ha optado por el notch en el modelo Zenfone 5, al igual que la china Vivo con el smartphone V9, y la francesa Wiko con su gama alta, el Wiko View 2.
En lo que queda de mes y principios de mayo parece que habrá más teléfonos con ceja. Según se ha podido ver en algunas filtraciones, LG equipará con este sistema a su nuevo LG G7 y la china OnePlus lo utilizará en el OnePlus 6.
Los empleados "early career" envían entre ocho y nueve mensajes más por semana que el promedio de su empresa
Starlink utiliza miles de satélites en órbita terrestre baja, aproximadamente a 550 kilómetros de la superficie
La adopción de agentes de IA crece entre las empresas, pero Gartner estima que más de 40% de estos proyectos serán cancelados antes de 2027. El éxito dependerá menos de la tecnología y más de una implementación con objetivos claros, métricas, supervisión y conexión con la operación real.