viernes, 17 de enero de 2020

Este esquema ha estado presente en el país por 25 años y se ha convertido en la manera de lograr las metas de infraestructura

José Ignacio Nieto García

Con el inicio de una nueva década, es importante analizar el futuro del país en múltiples aspectos que impulsen las iniciativas de desarrollo y crecimiento económico de las regiones.

Así y en un contexto de desarrollo en infraestructura que, sin duda será constante en los próximos diez años, vale la pena analizar cómo se debe enfrentar el desafío de concepción, diseño, construcción, operación y mantenimiento de la red de infraestructura en nuestro país en un contexto multimodal.

Históricamente, desde finales de los años 80 e inicios de los 90 inició en nuestro país la apertura de un esquema de contratación entre el sector público y privado para el desarrollo carretero a través de las asociaciones público privadas, también conocidas como las APP.

El desarrollo de la red vial en Colombia, organizada a través de generaciones, ha pasado de adjudicar un promedio de 1.500 kilómetros de vías en la primera generación, a aproximadamente 8.000 kilómetros en la cuarta generación actualmente en curso.

El esquema de APP ha estado presente en el país durante 25 años y se ha convertido en la manera de lograr las metas de infraestructura en las regiones en un contexto donde el Gobierno Nacional no está en capacidad suficiente de desarrollar este tipo de alcance. Lo anterior, es un escenario constante en países latinoamericanos como Chile, Brasil, Perú, e incluso en países que han iniciado o retomado este esquema contractual como Argentina, Uruguay, Ecuador, entre otros.

En términos de alcance, los esquemas de APP pueden involucrar una o todas las fases de un proyecto, sin embargo, el modelo BOOT, que significa Built Own, Operate and Transfer, es el más recurrente en nuestro contexto, inclusive, ha sido constante la prórroga de la asociación una vez la infraestructura es transferida, pero el sector público decide otorgar a la concesión los trabajos de mantenimiento y operación.

Este tipo de modelo de APP o también conocido como las Alianzas Públicas Privadas y otros modelos comunes han estado presentes exitosamente en el contexto nacional en el marco del desarrollo vial.

Este aprendizaje ha sido significativo en términos de fortalecimiento institucional, asignación de riesgos, modelos de financiación, y ha trazado una curva de conocimiento y prácticas suficientes para pensar en el planteamiento de APPs en varios contextos como, por ejemplo, transporte fluvial, marítimo, puertos, aeropuertos, infraestructura urbana y de comercio y otros.

No podemos perder de vista que la inversión en el sector de infraestructura es un catalizador de desarrollo y que su impacto está directamente relacionado con un enfoque social en términos de accesibilidad a bienes y servicios, costo de transporte, materias primas y productos terminados, cohesión territorial y regional, entre otros.

El plan de inversión multimodal de las próximas décadas en Colombia puede encontrar en el modelo de las APP la salida necesaria para lograr las metas de desarrollo en diversos e importantes proyectos como: la red fluvial de Barranquilla-Barrancabermeja-La Dorada, la conectividad fluvial a los pasos fronterizos con los países de Venezuela, Brasil y Ecuador, así como también con los puertos marítimos sobre las zonas del Pacífico y del Mar Caribe.