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Según datos del Banco Mundial, en América Latina más de 20 millones de personas entre 15 y 24 años de edad, es decir uno de cada cinco jóvenes, no estudia ni trabaja, un dato crudo cuando se toma en cuenta el potencial y las metas de la región.
Aunado a la cantidad de jóvenes que no participan en la economía de sus países y que tampoco se preparan, podemos agregar el estancamiento de la calidad de la educación. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), realiza cada tres años la prueba PISA, el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, realizada a jóvenes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencia, con resultados muy por debajo de la media de otros países más avanzados.
Además este tipo de comparativas masivas conduce la atención hacia el acceso a la educación en la región, uno de los principales problemas.
La educación debe de ser una de las prioridades de América Latina, sobre todo si la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) calcula que la población de América Latina que aumentará en una cuarta parte de 779 millones de personas para el 2050.
Según la OCDE, algunos países de Latinoamérica invierten hasta el 6% de su PIB a educación, aunque en el caso de otros el problema empieza desde los escasos recursos que se aportan, para los países que más gastan el enfoque se debe de centrar en utilizar bien el dinero, para no produje resultados pobres, que preparen a los estudiantes para continuar con su educación hasta niveles universitarios o de posgrado.
La lista está conformada por las brasileñas Universidad de Sao Paulo, Universidad de Campinas, Universidad Federal de Río de Janeiro, Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro y Universidad Federal de Minas Gerais; las chilenas Pontificia Universidad Católica de Chile y Universidad de Chile; las mexicanas InstitutoTecnológico de Monterrey y Universidad Nacional Autónoma de México, y por Colombia la Universidad de los Andes.
Los recursos se distribuyen en iniciativas que abarcan desde infraestructura vial y energética hasta financiamiento para microempresas y desarrollo industrial
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