Pocos han respondido al llamado a una cumbre internacional sin precedentes prevista en Polonia el próximo mes

Johan Chiquiza Nonsoque - jchiquiza@larepublica.com.co

La elección de Varsovia como punto de partida de Estados Unidos para construir una alianza contra Irán ha hecho poco para unir a los miembros de la Unión Europea, los cuales llevan mucho tiempo en desacuerdo con Polonia por la erosión de las normas democráticas y las libertades de los medios de comunicación.

Pocos han respondido al llamado a una cumbre internacional sin precedentes prevista en Polonia el próximo mes. Dada la división existente por la decisión del gobierno de Trump de retirarse del acuerdo nuclear de Irán, la cumbre en cambio ha alimentado la controversia y resalta el reto de construir un consenso con los aliados de EE.UU. respecto a Irán. La jefe de política exterior de la UE, Federica Mogherini, una firme partidaria del acuerdo de 2015, ha dicho que no asistirá.

Aparentemente programada para coincidir con la celebración del 40 aniversario de la Revolución Islámica en Irán, la reunión del 13 y 14 de febrero tenía el objetivo de discutir la estabilidad en el Medio Oriente y "asegurarse de que Irán no sea una influencia desestabilizadora", según el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo.

Para Polonia, el cálculo puede haber sido simple. La iniciativa ayuda a fortalecer sus vínculos con Washington, aseguró el ministro de Relaciones Exteriores, Jacek Czaputowicz, al diario Rzeczpospolita el 21 de enero. El año pasado, el miembro de la Otan se ofreció a ayudar a pagar una base permanente para las tropas estadounidenses en su territorio y llamarla "Fuerte Trump".

Polonia ya ha reducido sus lazos económicos con Irán después de que EE.UU. restableciera las sanciones y se retirara del acuerdo nuclear. La mayor compañía estatal de gas de Polonia, PGNiG SA, cerró su oficina en Irán en octubre, mientras que la mayor refinadora, PKN Orlen SA, dijo un mes más tarde que no compraría más crudo.

En respuesta, el embajador de Irán en Varsovia, Masoud Edrissi Kermanshahi, calificó la cumbre como un "acto hostil" dirigido a su seguridad nacional, y dijo que se hizo creer al gobierno polaco que se beneficiaría si cede a la presión estadounidense.

El ministro de Relaciones Exteriores, Mohammad Javad Zarif, recordó cómo Irán recibió a decenas de miles de refugiados polacos que huían de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial, y "ahora alberga un circo desesperado contra Irán".

En un esfuerzo por aliviar las tensiones, Polonia envió al viceministro de Relaciones Exteriores, Maciej Lang, a Teherán, donde fue citado diciendo a su homólogo iraní que Polonia no respaldaría "ninguna acción contra Irán".

Polonia también ha tratado de argumentar que su decisión de celebrar la conferencia no significa que esté tomando posición en contra del bloque o de las naciones europeas que siguen siendo parte del acuerdo nuclear.

"Estamos señalando el hecho de que la UE no puede fingir que el acuerdo con Irán permanece sin cambios, incluso después de que el estado más importante lo haya dejado y las compañías occidentales hayan dejado de cooperar con Irán", dijo Czaputowicz.