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Las reservas mundiales de petróleo entran en una zona crítica
JPMorgan advierte que inventarios mundiales de crudo caen y podrían llegar al piso operativo de 6.800 millones de barriles este mes; están en zona crítica
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Las reservas mundiales de petróleo visible han disminuido de forma sostenida desde febrero de 2026, luego de que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán derivara en el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, la vía marítima por donde transita cerca de una quinta parte del suministro global de crudo.

Según datos recientes publicados por el banco estadounidense, JPMorgan Commodities Research, compilados a partir de fuentes como Kpler, la Agencia Internacional de Energía, la Administración de Información Energética de Estados Unidos y otros organismos, el nivel de inventarios para el petróleo ha caído a un ritmo nunca registrado anteriormente en la serie histórica disponible desde la pandemia de 2020.
Antes del inicio del conflicto, las reservas totales se ubicaban alrededor de 8.400 millones de barriles, una cifra considerada estable después del proceso de reconstrucción de inventarios ocurrido entre 2024 y 2025. Sin embargo, desde finales de febrero, la combinación de menor oferta proveniente del Golfo Pérsico y una demanda que no se ha ajustado a la misma velocidad ha generado un drenaje continuo de esas reservas. El análisis de JPMorgan establece dos referencias dentro de esta trayectoria.
La primera, denominada nivel de estrés operacional, se sitúa en 7.600 millones de barriles y fue alcanzada hacia junio de 2026. En ese punto, según el reporte, la presión dentro de los oleoductos comienza a reducirse y el funcionamiento de las refinerías se vuelve menos predecible.
La segunda referencia, el piso operacional, se ubica en 6.800 millones de barriles y corresponde al nivel mínimo requerido para mantener en funcionamiento la infraestructura de transporte y refinación de crudo a nivel físico, no financiero.
De acuerdo con las proyecciones publicadas en mayo de 2026, este piso operacional podría alcanzarse hacia este septiembre, bajo el supuesto de que el conflicto no se resuelva y que la destrucción de demanda se mantenga en torno a 5,6 millones de barriles diarios. Esta proyección no constituye una certeza, sino un escenario condicionado a la evolución del conflicto.
La situación en el terreno respalda parcialmente ese escenario. A la fecha, el Estrecho de Ormuz permanece cerrado en la práctica al tráfico comercial regular, con un número de embarcaciones en tránsito considerablemente menor al registrado antes de la crisis. El precio del petróleo Brent se ha mantenido por encima de los US$100 por barril durante varias semanas, y los intentos de negociación entre Irán y los países del Golfo han sido pospuestos sin una nueva fecha definida.
Analistas de distintas fuentes coinciden en que, de confirmarse el cruce del piso operacional, el mercado petrolero dejaría de operar bajo condiciones de oferta y demanda tradicionales para pasar a un esquema de racionamiento determinado principalmente por el precio.
Esto implicaría presiones adicionales sobre sectores dependientes del transporte de combustibles, incluyendo logística, manufactura y distribución de bienes, aunque la magnitud exacta de ese efecto no ha sido especificada de manera uniforme entre las distintas fuentes consultadas.
Es importante señalar que el propio informe de JPMorgan plantea la posibilidad de que la presión generada por el riesgo de colapso del sistema termine forzando una reapertura del Estrecho de Ormuz antes de que se alcance el piso operacional, ya sea por vía diplomática o por necesidad práctica de las partes involucradas.
Esta hipótesis no se ha cumplido en su totalidad hasta la fecha, dado que las reaperturas parciales registradas en junio de 2026 se interrumpieron después de nuevos ataques a embarcaciones comerciales.
En conjunto, la información disponible describe un posible escenario de disminución sostenida de inventarios relacionada directamente a un conflicto militar en curso, con un umbral técnico que, en caso de lograr superarse, tendría implicaciones sobre la operación física del sistema petrolero global y, claro, sus consecuencias.
La evolución futura dependerá en gran medida de cómo continúe desarrollándose el conflicto en el Golfo Pérsico, un factor geopolítico con capacidad de eclipsar los dinamismos puramente económicos o los movimientos habituales de los mercados financieros globales.
El beneficio, financiado por el Estado a través de la Autoridad de Turismo de Panamá, se activa automáticamente con el sello de Migración y contempla coberturas de hasta US$50.000
La empresa también recaudó 20.140 millones de yuanes (US$3.000 millones) mediante bonos cupón cero con vencimiento en septiembre
Hasta ahora se han procesado 6,3 millones de toneladas de roca extraída antes de la suspensión de la operación, equivalente a 16% del total