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María Corina
El regreso del exilio de la principal líder opositora de Venezuela está dejando al descubierto una fractura en el sector petrolero
Después de siete intentos fallidos de regresar al país, la ganadora del Premio Nobel de la Paz María Corina Machado reapareció finalmente en Venezuela el domingo, atrayendo a grandes multitudes mientras avanzaba hacia Caracas. El regreso de la política más popular del país está aumentando la presión para convocar elecciones, reconstruir las instituciones democráticas y restablecer el Estado de derecho.
Ese tipo de avances podría alentar a grandes empresas que cotizan en bolsa a volver a invertir en el sector petrolero, dicen expertos de la industria, décadas después de que sus activos en el país fueran expropiados.
Pero esos mismos expertos advierten que ese escenario también implicaría un mayor escrutinio para empresas menos conocidas, a menudo sin pruebas claras de capacidad financiera o técnica, que obtuvieron activos petroleros desde enero, cuando el presidente Nicolás Maduro fue capturado.
“La mayoría de los inversionistas del sector petrolero, aunque no todos, probablemente preferiría ver una transición plena hacia la democracia y un gobierno legítimamente elegido que ofrezca mayor seguridad sobre sus derechos de propiedad”, dijo Francisco Rodríguez, economista venezolano y académico de la Universidad de Denver. “Sin embargo, hay un grupo importante de actores con intereses creados que no lo ve de esa manera”.
Aunque Venezuela posee, según algunas mediciones, las mayores reservas de crudo del mundo, su industria petrolera ha sufrido durante décadas por la mala gestión, la corrupción y la falta de inversión. El fallecido presidente Hugo Chávez expropió en la década de 2000 los activos petroleros de ExxonMobil Holdings Corp. y ConocoPhillips, dejando a Chevron Corp. como la única gran petrolera estadounidense que sigue operando en el país.
Las perspectivas del sector petrolero lucen radicalmente distintas bajo la presidenta interina Delcy Rodríguez. Con respaldo de EE.UU., el país ha firmado una serie de acuerdos con nuevos inversionistas para aumentar la producción. Rodríguez dijo a comienzos de este mes que espera casi US$76.000 millones en inversiones en petróleo y gas durante los próximos cinco años.
"Hasta ahora, los compromisos se han concentrado en campos maduros y proyectos en los que el capital puede recuperarse relativamente rápido. Esas inversiones podrían elevar la producción petrolera venezolana entre 1,7 millones y 1,8 millones de barriles diarios en un plazo de dos a tres años", dijo Francisco Monaldi, director del Programa Energía para América Latina del Baker Institute de Rice University.
Sin embargo, Monaldi agregó que llevar la producción por encima de 3 millones de barriles diarios, cerca del máximo histórico de Venezuela, requeriría inversiones mucho mayores en nuevos campos y garantías legales e institucionales más sólidas.
Ese punto fue reforzado en enero por Darren Woods, director ejecutivo de Exxon, quien dijo que un eventual regreso de la compañía a Venezuela requeriría “cambios significativos” en el marco legal y comercial del país, incluidas protecciones duraderas para las inversiones.
“No vamos a ver inversiones a gran escala de las grandes petroleras hasta que haya elecciones”, dijo David Goldwyn, jefe del grupo de asesoría energética del Atlantic Council, un centro de estudios con sede en Washington.
Sigue siendo incierto si el regreso de Machado se traducirá en un cambio político significativo. Francisco Rodríguez ha advertido sobre una “posible parálisis” mientras los inversionistas esperan saber cuándo se celebrarán las elecciones, si Machado podrá participar y si la oposición se mantendrá unida.
Machado ha propuesto privatizar gran parte de la industria petrolera, restablecer procesos de licitación competitivos y crear un regulador independiente, al tiempo que ha respaldado cualquier acuerdo que cumpla con la Constitución venezolana.
En ese escenario, es poco probable que se vean afectados los acuerdos petroleros de larga data con operadores consolidados y anteriores a la salida de Maduro, según Monaldi. Los contratos más recientes, en cambio, podrían enfrentar un mayor escrutinio, especialmente aquellos adjudicados a empresas sin una trayectoria operativa comprobada o en los que no está claro cómo se concedieron.
Francisco Rodríguez señaló como el ejemplo más destacado el acuerdo firmado por North American Blue Energy Partners Inc., o Nabep. La compañía, dirigida por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, alcanzó en agosto un acuerdo para obtener una concesión de 100 años sobre 17 campos petroleros. EE.UU. también acordó adquirir una participación de 35% en la empresa, lo que le otorga acceso preferencial al petróleo producido por Nabep.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, defendió el lunes la estructura del acuerdo con Nabep y dijo que la asociación con Washington brinda a la compañía la certeza necesaria para captar capital privado y ampliar la producción antes de que se complete la transición política de Venezuela. Añadió que las diferencias en torno al acuerdo son un asunto separado del impulso por elecciones y democracia en el país.
Sin embargo, Goldwyn dijo que los acuerdos petroleros de Venezuela probablemente enfrentarán un mayor escrutinio del Congreso tras las elecciones de medio término de noviembre en EE.UU., lo que podría añadir más riesgo incluso antes de que el país complete una transición política.
Machado ha dicho que Betancourt fue responsable de una “corrupción obscena” y que no sería un socio comercial viable para un futuro gobierno, al tiempo que ha criticado su trayectoria en el sector eléctrico venezolano.
“Nabep no es una entidad política”, dijo un portavoz de la compañía en un comunicado enviado por correo electrónico. “Estamos concentrados en lo que mejor sabemos hacer: producir petróleo y aumentar la producción, tanto en beneficio del pueblo de Venezuela como de la seguridad energética del hemisferio occidental”.
Goldwyn dijo que Machado tiene una “línea delicada que recorrer” entre afirmar su posición dentro de Venezuela y evitar una ruptura con la administración Trump. Busca tranquilizar a los inversionistas asegurando que se respetarán los derechos de propiedad y los contratos legítimos, al tiempo que impulsa acuerdos más transparentes y competitivos y somete a escrutinio aquellos que considera cuestionables, como el acuerdo con Nabep.
“Aunque consigas un acuerdo muy favorable con el gobierno de Delcy Rodríguez, la estabilidad a largo plazo no está resuelta”, dijo Monaldi. “Y por eso querrías una resolución relativamente pronto”.
“La política como espectáculo debe terminar, porque la política es un asunto muy serio: concierne a la vida de los ciudadanos”, dijo Rodríguez
El regreso se concretará durante la temporada de verano austral, con operaciones en ambas rutas desde este lunes hasta el 27 de marzo de 2027
k. En su trayecto pasó a unos 65 metros de profundidad bajo el Canal, en una operación que requirió superar las condiciones geológicas del terreno