Padrino, quien es uno de los sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, está al frente del ministerio desde 2014

Reuters

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ratificó el martes en el cargo al ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y anunció algunos cambios "parciales" en puestos de mando de las fuerzas armadas, cuando el país está a pocos meses de celebrar unas elecciones legislativas, bajo la pandemia del coronavirus.

Padrino, quien es uno de los sancionados por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, está al frente del ministerio desde 2014 y ha sido el militar que más ha durado en ese puesto en los últimos 21 años de mandato del oficialismo.

Recientemente, el militar dijo en un acto que la oposición "no podrá ejercer el poder político en Venezuela" con la fuerza armada actual.

"He decidido como siempre la ratificación parcial y una renovación parcial del equipo extraordinario, de líderes militares que dirigen el alto mando militar de Venezuela, por eso he decidido ratificar al general en jefe Vladimir Padrino como ministro del Poder Popular para la Defensa", dijo Maduro en un acto de graduación y de ascenso de oficiales.

Además de mantener a Padrino en el ministerio, Maduro ratificó a Remigio Ceballos como jefe del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada, y designó en la comandancia del Ejército al mayor general Domingo Hernández; en la comandancia de la Armada, al almirante William Serantes Pinto y en la comandancia de la Aviación, al mayor general José Silva.

El mandatario no hizo cambios en la comandancia de la Guardia Nacional y en la Milicia, esta última conformada por civiles voluntarios y que en febrero fue incorporada como quinto componente de la fuerza armada.

"Han ganado la batalla contra el imperialismo feroz que ha conspirado para dividir a la Fuerza Armada Nacional (...) y lo hemos derrotado, al imperialismo", dijo Maduro, quien instó a los oficiales a prepararse para la organización de los comicios parlamentarios del seis de diciembre. Proceso electoral que la oposición no reconoce.