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Los nuevos ricos de la inteligencia artificial pagan hasta US$500.000 para encontrar pareja
Agencias ofrecen asesoría de imagen, preparación para citas y encuentros personalizados a profesionales con poco tiempo y cansados de las aplicaciones
La inteligencia artificial está creando fortunas, pero encontrar pareja sigue siendo una tarea que algunos prefieren dejar en manos humanas. En Silicon Valley, empleados y empresarios del sector tecnológico pagan hasta US$500.000, e incluso más, por servicios que les ayudan a conocer personas, preparar sus citas y buscar una relación estable.

El negocio crece entre profesionales que tienen dinero para gastar, pero poco tiempo para su vida personal. Las agencias especializadas en buscar pareja están recibiendo clientes cuya riqueza proviene del auge de la IA, entre ellos trabajadores de empresas como Anthropic, Nvidia y Perplexity.
Amy Andersen, fundadora de Linx Dating, en Menlo Park, California, lleva 23 años en esta actividad y asegura que la demanda se ha disparado durante los últimos años. El impulso también viene de personas que trabajan alrededor de la industria tecnológica, en sectores como los servicios legales y el negocio inmobiliario.
Sus tarifas comienzan en US$75.000 y pueden superar US$500.000 por un servicio exclusivo.
El precio depende de cuánto dure el contrato, qué tan compleja sea la búsqueda y cuántas presentaciones incluya. Además, según Andersen, la mayoría de sus clientes de mayor nivel paga bonificaciones cuando comienza una relación exclusiva, se compromete o se casa. Estos pagos adicionales pueden alcanzar cientos de miles de dólares.
Por ese dinero, el trabajo va mucho más allá de organizar una cena. Puede incluir asesoría de imagen, fotografías profesionales, cambios de vestuario y acompañamiento antes y después de cada encuentro. Andersen busca posibles parejas en eventos, redes sociales y una base propia de unas 25.000 personas solteras. Sus clientes tienen entre 20 y 75 años.
Lo que compran, en buena medida, es tiempo. En lugar de pasar horas revisando perfiles y sosteniendo conversaciones que no avanzan, delegan parte de la búsqueda en alguien que selecciona candidatos y les ayuda a entender qué esperan de una relación.
Su labor también consiste en revisar las expectativas de los clientes. Para ella, las características que alguien busca en una pareja no siempre coinciden con las que necesita para construir una relación. Por eso, parte del acompañamiento consiste en dejar de evaluar cada encuentro como una lista de requisitos.
El caso de Jonathan Axelrad muestra cómo funciona este servicio. El abogado de Silicon Valley, de 64 años, volvió a pensar en las citas después de enviudar. No había tenido una desde la década de 1980 y, aunque contaba con los recursos para pagar ayuda, reconoció que el precio del contrato de Andersen lo sorprendió.
El proceso incluyó entrevistas, cuestionarios, asesoría para renovar su ropa, sesiones de fotografía y acompañamiento durante la búsqueda. Axelrad tuvo unas tres docenas de citas, algunas por Zoom y otras presenciales. Así conoció a Christine Gray, una psicóloga pediátrica con quien, al momento del reportaje, llevaba más de dos años de relación.
La riqueza tecnológica coincide con otro impulso para este mercado: el cansancio con las aplicaciones. Algunos usuarios sienten que dedican demasiado esfuerzo a deslizar perfiles, iniciar conversaciones y presentarse ante desconocidos sin conseguir conexiones profundas.
Three Day Rule, otra empresa del sector, tiene más de 1.000 clientes activos y una red de más de 325.000 personas solteras previamente evaluadas. Sus usuarios suelen trabajar en tecnología, finanzas y derecho, y la mayoría gana más de US$200.000 al año. Cerca de 60% de sus clientes son mujeres.
Sus planes van desde US$6.300 por tres meses hasta US$100.000 por 16 meses. El paquete de mayor precio incluye acceso permanente a asesores y especialistas en búsqueda de pareja. En Tawkify, los servicios presenciales cuestan aproximadamente entre US$4.900 y US$70.000, según el número de presentaciones garantizadas y el nivel de atención.
El acompañamiento también aborda dificultades más básicas. Blaine Anderson, asesora de citas en Austin, trabaja con hombres que pasan buena parte del día frente a una pantalla y necesitan practicar cómo conversar y relacionarse en persona. Sus paquetes cuestan entre US$35.000 y US$150.000 e incluyen preparación para las citas, fotografías, estilo y comunicación. Una de sus recomendaciones es incorporar encuentros cotidianos: salir, hablar con otras personas y construir una vida social.
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