Reino Unido abandonó formalmente la Unión Europea en enero, pero desde entonces ha estado en un período de transición que continúa

Reuters

Los comentarios en torno a un caótico adiós británico a la Unión Europea se multiplicaban el martes, con solo tres semanas por delante para romper un punto muerto en las negociaciones de un acuerdo comercial, y el primer ministro Boris Johnson advirtió que es probable que ambas partes deban aceptar que no habrá trato.

El jefe negociador de la UE, Michel Barnier, dijo en una reunión de ministros del bloque que cree que un escenario sin acuerdo a fin de año es más probable ahora que un pacto sobre las relaciones comerciales, dijeron a Reuters un funcionario comunitario y dos diplomáticos.

El primer ministro irlandés, Micheál Martin, profundizó el sombrío panorama y dijo que a menos que haya un gran avance "en el próximo día o dos", los líderes de la UE que se reunirán en Bruselas el jueves y viernes tendrán que discutir planes de contingencia para afrontar la perturbación económica que provocaría una ruptura sin acuerdo comercial.

"Desafortunadamente, nos enfrentamos a la perspectiva de un Brexit sin acuerdo si algo no lo cambia en los próximos días", dijo Martin al parlamento en Dublín.

Johnson se reunirá con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea -brazo ejecutivo de la UE-, para cenar en Bruselas el miércoles e intentar cerrar las brechas con las que sus negociadores llevan meses luchando.

No obstante, el lenguaje de ambas partes se ha endurecido y ambas han pedido a la otra que cedan antes de una reunión que se considera en general como el "último lanzamiento de los dados".

Reino Unido abandonó formalmente la UE en enero, pero desde entonces ha estado en un período de transición durante el cual permanece en el mercado único y la unión aduanera, lo que significa que las reglas sobre comercio, viajes y negocios se han mantenido iguales.

Todo terminará el 31 de diciembre y si para entonces no hay un acuerdo para proteger alrededor de US$1 billón en comercio anual de aranceles y cuotas, las empresas de ambos lados se verían muy afectadas.

Cuando se le preguntó si intentará cerrar un acuerdo comercial hasta el último momento, Johnson dijo a periodistas: "Sí, por supuesto".

"Siempre tenemos esperanzas, pero sabes que puede llegar un momento en el que tengamos que reconocer que es hora de sacar los palos, así es como es", dijo Johnson, usando una expresión del críquet para referirse al final de un partido.

En una señal de cierto movimiento en las conversaciones paralelas sobre la implementación de un tratado anterior sobre la retirada británica -no los términos del comercio futuro-, las dos partes dijeron que llegaron a un acuerdo sobre los arreglos para la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte.

Como resultado, Londres dijo que eliminará las cláusulas de la legislación que violaban el tratado de salida.

"Con suerte, esta es una señal de que el gobierno británico está con ganas de llegar a acuerdos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores irlandés, Simon Coveney, a RTE.

Los puntos conflictivos en las conversaciones comerciales son los derechos de pesca en aguas británicas, la garantía de una competencia leal para las empresas de ambos lados y las formas de resolver futuras disputas.