Según el índice de Bloomberg que mide las condiciones de solvencia financiera, la situación de estrés es ya similar a la registrada hace nueve años

Diario Expansión - Madrid

El mercado de crédito lanza señales de máxima alerta. El mayor temor de los antiguos galos era que el cielo se cayera sobre sus cabezas y eso es también lo que temen ahora los inversores. El castillo de naipes de US$13,5 billones (11,8 billones de euros) en deuda de empresas no financieras, dato de la Ocde a cierre de 2019, está temblando ante los múltiples focos de tensión que suponen la epidemia del coronavirus y la recién desatada guerra en el mercado de petróleo.

Porque se corre el riesgo de que la correa de transmisión de la financiación acabe por romperse, como ocurrió en 2008 y 2011, y termine por convertir el shock económico en una nueva crisis de deuda. Según el índice de Bloomberg que mide las condiciones de solvencia financiera de los mercados monetarios, de bonos y de acciones, la situación de estrés es ya similar a la registrada hace nueve años, en los albores de la crisis de deuda soberana europea (ver gráficos adjuntos).

Ante esta delicada situación, los inversores vuelven a mirar a los bancos centrales, garantes de la estabilidad financiera en la última década, como su gran esperanza. Sin embargo, el nuevo revés coge ahora a gran parte de las instituciones sin mucha munición después de más de una década de fuertes estímulos.

"Esto no es como 2008 porque el shock no tiene su origen en el sector financiero. Los mercados monetarios no están congelados y la solvencia de la banca no preocupa", tranquiliza Vítor Constâncio, exvicepresidente del BCE convertido en uno de los analistas de la actualidad económica más influyentes.

Evitar las quiebras
Los trastornos macroeconómicos, eso sí, pueden acabar derivando en crisis financieras. Para evitarlo, los expertos coinciden en que los bancos centrales deben afinar el tiro y centrarse en proporcionar la liquidez necesaria para que el crédito siga fluyendo con la mayor normalidad posible. "La labor de los bancos centrales no debe ser estimular la actividad económica, sino limitar el riesgo de bancarrotas", asegura Philippe Waechter, jefe de Investigación Económica de Ostrum AM.

Para el Banco Central Europeo (BCE), con barra libre de liquidez semanal para la banca desde la crisis, evitar que la situación financiera siga deteriorándose requiere medidas creativas. El jueves, fecha en la que se reúne el Consejo de Gobierno de la institución, los expertos apuntan a que podría liberar los volúmenes máximos de asignación de préstamos del programa TLTRO III (inyecciones de liquidez a largo plazo en condiciones extraordinarias), una medida que podría sustituir o complementar con liquidez especial dirigida expresamente a las Pyme, las compañías más sensibles a la tensión de los últimos días. Un aumento del programa de compras de deuda, que calme los temores sobre la financiación a través de bonos, también estaría sobre la mesa, aunque el consenso apunta a que es más probable que, más que ponerlo en marcha de manera inmediata, se sienten las bases para que sea implementado en los próximos meses.

Reserva Federal
Por su parte, ayer la Reserva Federal anunció un incremento en el volumen máximo de sus subastas de liquidez diarias, de los US$100.000 millones a los US$150.000 millones, y a dos semanas, de US$20.000 millones a US$45.000 millones.

Con esta medida extraordinaria, la institución que preside Jerome Powell busca reducir las tensiones en el mercado de crédito y que siga fluyendo la financiación.

El shock en el precio del petróleo es especialmente crítico para el mercado de deuda estadounidense, donde las petroleras que llevan a cabo su actividad a través de la técnica del frácking no pueden soportar los bajos precios del petróleo y, fuertemente apalancadas, amenazan la estabilidad financiera. Las firmas energéticas son los mayores emisores de deuda con ráting especulativo (high yield), con un peso de 11% del mercado.

Desde la caída del precio del petróleo de 2014-2015, más de 400 firmas iniciaron procesos de concursos de acreedores en Estados Unidos pese a la recuperación del crudo en 2016.

Tipos de interés
Pero más allá de proporcionar la liquidez necesaria para soportar el envite, no está en la mano de los bancos centrales revertir el impacto sobre la oferta derivado de los aislamientos decretados para contener la expansión del virus. Asimismo, es difícilmente abordable desde el punto de vista de la política monetaria abordar el impacto de esta enfermedad sobre la demanda. Como ya señaló Jens Weidmann, presidente del Bundesbank, "cuando uno no consume por el miedo, ¿sirve realmente bajar el precio de la financiación?".

La cumbre extraordinaria que la Reserva Federal celebró el pasado martes se saldó con una rebaja del precio del dinero de 0,5%, pero no frenó la corrección de los mercados. Ahora los futuros sobre fondos federales descuentan otra fuerte intervención el 18 de marzo, y recortes a lo largo del año hasta llevar el precio del dinero a 0%.

Por su parte, el BCE también podría recortar la tasa de depósito y muchos expertos advierten de que "podría hacer más mal que bien", por el daño que supone para los bancos y que podría generar un impacto negativo sobre la financiación, precisamente el área que más vigilan ahora.