viernes, 6 de marzo de 2015
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Cinthya Ruiz Granados - cruiz@larepublica.com.co

Según el índice de precios mundiales en febrero, los alimentos en general se ubicaron en 179,4 puntos, cifra que no se veía desde el mismo mes de 2010. El azúcar en estos periodos ha caído en todas las economías 42,5%; los aceites han caído 9,6%; y los lácteos 8,5%; mientras que se han valorizado la carne 25%; y los cereales 6,6%. 

El Dane, que revela los datos de la inflación colombiana y que toma a los alimentos como uno de los sectores que más jalona al alza, indica que en enero de 2010 el Índice de Precios al Consumidor (IPC) para alimentos estaba en 0,91 y que para enero de este año se ubicó en 1,52. La variación en los últimos cinco años sobre lo que han subido los alimentos en el país es de 67%. Es decir, todo lo contrario  a la canasta de la FAO. (No se toman datos de febrero 2015 porque el IPC se publicó después del cierre de esta edición).  

De acuerdo con Juan José Perfetti, investigador asociado a Fedesarrollo, los altos niveles de protección local hace que esas caídas internacionales no se trasladen a los consumidores colombianos. “La leche es un ejemplo claro pues su precio ha tenido fluctuaciones a nivel internacional pero los precios internos de compra se mantienen estables”.

En el mundo, la FAO asegura que se están viendo buenas perspectivas de producción y a la debilidad de muchas divisas frente al dólar, los precios caen. Pero en Colombia, los productores aseguran que la depreciación del peso les afecta a la hora de importar los insumos para la fabricación de los alimentos y que es el consumidor quien debe asimilar las alzas. 

Jorge Higinio Maldonado, profesor de agro la facultad de Economía de la Universidad de los Andes, afirmó que lo que se observa con estos resultados es una coyuntura en la que se acumularon existencias, generando un exceso de oferta. “China es un gran consumidor de productos que define lo que ocurre con la demanda mundial de estos bienes; si su crecimiento se desacelera, se desacelera el crecimiento de su demanda”, explicó.

Para el profesor, no sería rentable que Colombia saliera a exportar azúcar pues va a encontrar mercados con sobreoferta donde es posible que los precios se reduzcan y el productor local pierda ingresos. “Brasil prevé un aumento importante en su producción, dadas las buenas condiciones climáticas de esta temporada, lo que probablemente ayudará a reducir aún más los precios”, dijo Maldonado. 

Al comparar cómo han crecido los precios de los productos en Colombia, el Dane muestra que el azúcar, bajo el boletín del Sistema de Información de Precios y Abastecimiento del sector agropecuario (Sipsa), ha tenido un incremento de 3,22% entre diciembre de 2014 y enero de 2015. Lo mismo sucede con la leche larga vida que ha subió 3,98% en un solo mes. 

En Colombia, los productores de lácteos aseguran que el costo de producción se ha incrementado por el dólar caro. “Los costos como bien lo hemos dicho van en alza desmedida por la devaluación, lo cual impacta la canasta de producción, especialmente los concentrados, los medicamentos y los abonos”, dijo el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (Analac). 

Darío Fajardo, experto en agricultura de la Universidad Externado, agrega que la producción de alimentos en el país es costosa por una serie de factores como precios de la tierra, precios de los insumos, transporte, altas tasas de interés, la baja disponibilidad de infraestructura de transporte.     “La producción de una hectárea de caña es una de las más altas  y no supera los cinco millones de hectáreas, por eso, se sacan bienes con altos costos que nos son competitivos en el mercado interno y ni en el internacional”, afirmó Fajardo. 

Aquí cabría la pregunta de si es mejor importar alimentos que comprarlos en Colombia. Para Rodrigo Tejada, economista de la Universidad de Los Andes, sale más costoso demandar por la tasa de cambio y si se importan productos en los que el precio está bajando, el margen de las ganancias se disminuirían para los productores. Para Javier Díaz, presidente de Analdex, el país ya está comprando productos que salen más barato en otros mercados. “En los últimos años parte de los alimentos que se consumen se están importando, en azúcar, lácteos y aceites, Colombia ha querido desarrollar unas producciones y ahí hay un empeño por la transformación de los sectores”. 

Es decir, la agricultura colombiana se enfoca a competir con productos que en el mundo ya se hacen a más bajo costo.  Si Colombia quiere competir con los precios de otras economías, tendrá que ser más competitivo. “Hay que ver cómo logra agregar valor a esos productos básicos,  porque una de las apuestas del país es ser más agroindustrial”, puntualizó Díaz.  

Precio del petróleo, factor determinante
Según Luis Fernando Ramírez, vicerrector de investigación de la Universidad de La Salle, un factor que va con el precio de los alimentos es el precio de la energía. Todo lo que se usa para esta actividad como fertilizantes y plaguicidas, tienen un insumo que es el petróleo. Al caer el precio de este los costos de producción agrícola tienden a disminuir y eso se refleja en el precio. “Este resultado por supuesto que beneficia a los países con insuficiencia alimentaria como es el caso de India o China en donde su consumo es de aproximadamente de 400 calorías y 200 calorías, respectivamente. En nuestro país el consumo alcanza las 1.000 calorías, por ejemplo”.  

Las opiniones

Juan José Perfetti
Investigador asociado de Fedesarrollo

“La leche es un ejemplo de proteccionismo, su precio ha tenido fluctuaciones a nivel internacional pero los precios internos se mantienen estables”.

Darío Fajardo
Profesor de la Universidad Externado
“La producción de una hectárea de caña es una de las más altas, por eso se sacan bienes con altos costos que no son competitivos”.