A la plaga de Justiniano se le atribuye el derrumbe del Imperio Romano

Tatiana Arango M. - tarango@larepublica.com.co

Una de las primeras plagas en la historia fue la de Justiniano, en el siglo VI después de Cristo. A esta epidemia se le atribuye el derrumbe definitivo del Imperio Romano. Esto, debido a la devastación que causó. Constantinopla, la capital de dicho imperio, perdió en unas pocas semanas entre 50% y 60% de sus 500.000 habitantes. Se calcula que unas 5.000 personas morían cada día.

La peste negra del Siglo XIV fue otras de las pandemias que ocasionó una crisis económica. Fueron 75 millones de personas las que murieron por la enfermedad entre 1331 y 1353. La falta de mano de obra ocasionada por la epidemia causó revueltas de los campesinos por toda Europa, quienes exigían mejores salarios a los señores feudales. La más conocida de ellas fue el Gran levantamiento de 1381 en Inglaterra. Este tipo de concentraciones hicieron que se aboliera el régimen de esclavitud de la Edad Media, pues los propietarios de grandes tierras estaban desesperados por encontrar trabajadores que labraran y cultivaran sus campos. Según trabajos del economista e historiador Gregory Clark, la epidemia redujo la oferta de mano de obra entre 25% y 40%, lo que repercutió en que los salarios entre las clases pobres crecieran 100%. Esto también se tradujo en menos horas de trabajo y libertad para elegir al señor a quien servir.

La gran peste de Milán, entre 1629 y 1631, fue otra de las enfermedades que reconfiguró la economía. La enfermedad afectó a Lombardía y Nápoles, principalmente, donde falleció una de cada tres personas. La epidemia causó una gran pérdida de trabajadores y el alza de los salarios, lo que hizo que la industria textil italiana fuera menos competitiva frente a los británicos y los holandeses.