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Incluso las criptomonedas reaccionaron ante la incertidumbre: el bitcoin subió cerca de 5% en una jornada marcada por alta volatilidad y búsqueda de alternativas seguras
La escalada en Medio Oriente volvió a golpear con fuerza a los mercados. Monedas, bolsas y materias primas reaccionaron de manera simultánea, con una preocupación central: que la guerra se extienda, afecte el suministro de energía y encarezca los costos a nivel global.
El euro y el yen iniciaron la semana en caída, perdiendo valor frente al dólar ante el alza del petróleo y la búsqueda de refugio en activos considerados más seguros. La moneda estadounidense se fortaleció a medida que se multiplicaban las noticias sobre ataques a instalaciones energéticas en el Golfo Pérsico, una región clave para el abastecimiento mundial. El índice del dólar subió 0,3%, mientras el euro cayó 0,85% y el yen se debilitó frente a la divisa estadounidense. Europa y Japón, altamente dependientes de energía importada, sufrieron especialmente por el incremento del precio del crudo.
El petróleo Brent llegó a subir hasta 13% durante la jornada y cerró con un alza de 7,3%, en US$77,77 por barril. A este panorama se sumó la decisión de Catar de detener su producción de gas natural licuado, provocando cierres preventivos en instalaciones petroleras y gasíferas de la región, aumentando el riesgo de escasez y presionando aún más la inflación.

El dólar también se vio apoyado por expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos. Los operadores asumieron que la Reserva Federal retrasará su próximo recorte hasta septiembre, y no en julio como se creía anteriormente. En este contexto, las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, confirmando que ordenó el ataque contra Irán para frenar su desarrollo nuclear y de misiles, añadieron más tensión e incertidumbre.
Las bolsas europeas sufrieron con fuerza: el índice Stoxx 600 cayó 1,7%, su peor jornada en tres meses y su nivel más bajo en más de dos semanas, apenas días después de cerrar en máximos históricos. La caída fue generalizada y vino acompañada por un fuerte aumento del índice de volatilidad, que alcanzó niveles no vistos desde mediados de noviembre.
El efecto del conflicto también se trasladó a los metales. El aluminio alcanzó su precio más alto en más de un mes en la Bolsa de Metales de Londres, ante el temor de que una guerra prolongada interrumpa rutas clave de suministro, especialmente el estrecho de Ormuz, por donde pasa gran parte del comercio mundial. El oro, considerado refugio seguro, subió 1,68% en la jornada. Oriente Medio concentra cerca de 9% de la capacidad mundial de producción de aluminio, y cualquier problema en la región suele reflejarse de inmediato en los precios.
Incluso las criptomonedas reaccionaron ante la incertidumbre: el bitcoin subió cerca de 5% en una jornada marcada por alta volatilidad y búsqueda de alternativas seguras.
Mientras no haya señales de que el conflicto en Oriente Medio se enfríe, la atención seguirá centrada en el petróleo, la inflación y el riesgo. Por ahora, la calma sigue sin aparecer y los mercados anticipan más inestabilidad.
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