sábado, 17 de agosto de 2013
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Reuters

El cruce de disparos fue con seguidores de los Hermanos Musulmanes, en un día en el que el Gobierno dijo estar considerando la ilegalización del grupo islamista ante la profundización de la violencia.

 
Tres testigos de Reuters vieron a hombres armados disparando desde una ventana de la mezquita al-Fath, donde los seguidores de los Hermanos Musulmanes protagonizaron el viernes duros enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
 
Otro hombre armado fue mostrado por la televisión disparando desde el alminar de la mezquita y a soldados en el exterior devolviendo el fuego. Horas más tarde la policía entró al lugar y detuvo a decenas de personas.
 
No estaba claro si alguien murió en este enfrentamiento.
 
En medio de la creciente violencia, que ha dejado más de 800 muertos en cuatro días, el primer ministro Hazem el-Beblawi propuso la ilegalización de los Hermanos Musulmanes, aumentando los temores de que se extienda la sangrienta lucha entre el Estado y los islamistas por el control de la nación más poblada del mundo árabe.
 
"No estamos ante divisiones políticas, estamos frente a una guerra librada por extremistas", dijo a periodistas el asesor presidencial Mostafa Hegazy.
 
Si se concreta la propuesta de Beblawi de proscribir a los Hermanos Musulmanes, el grupo pasaría a la clandestinidad y sus miembros podrían ser arrestados en gran escala.
 
Muchos países occidentales han denunciado las muertes, entre ellos Estados Unidos, alarmados por el caos en un país que tiene un tratado de paz estratégico con Israel y que opera el Canal de Suez, una importante arteria del comercio mundial.
 
Sin embargo, Arabia Saudita respaldó el viernes al Gobierno, acusando a los Hermanos Musulmanes de tratar de desestabilizar a Egipto.
 
El Ministerio de Salud dijo que 173 personas murieron el viernes en enfrentamientos en todo Egipto, incluyendo 95 en el centro de El Cairo, después de que los Hermanos Musulmanes convocaran a marchar en el denominando "Día de la Ira" para denunciar la represión ocurrida el miércoles contra sus seguidores, que dejó al menos 578 muertos.
 
Cincuenta y siete policías han muerto en los últimos tres días, dijo el Ministerio del Interior.
 
Entre los muertos del viernes estaba Mohamed Badie, uno de los hijos del líder de los Hermanos Musulmanes, quien recibió un disparo mientras protestaba cerca de la mezquita de al-Fath, la cual se transformó rápidamente en una morgue improvisada y un refugio para cientos de partidarios de Mursi.
 
El edificio fue rodeado durante la noche y en la tarde del sábado la policía disparó gases lacrimógenos contra una sala de oración. Poco después se oyeron disparos de ambos lados.
 
En tanto, en la ciudad libia de Benghazi, una explosión destrozó el sábado una pared del consulado egipcio, hiriendo a un guardia de seguridad que necesitó de tratamiento en el hospital, dijeron testigos.
 
Nadie se atribuyó de inmediato la responsabilidad por el ataque. Testigos dijeron que la bomba al parecer había sido detonada desde un maletín.