MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Mireya Blavia, principal accionista del Grupo Cisneros, destacó que si la confianza, la estabilidad y la seguridad jurídica se fortalecen, la inversión va a crecer mucho más
Después de más de una década marcada por crisis política, sanciones internacionales, caída de la producción petrolera y salida masiva de capitales, Venezuela vuelve lentamente a ocupar un lugar en la conversación de inversionistas internacionales y grandes conglomerados empresariales. El país, durante años considerado uno de los mercados más riesgosos de América Latina, comienza a mostrar señales de una posible reactivación económica impulsada por el regreso de compañías extranjeras.
Mireya Blavia, principal accionista del Grupo Cisneros, uno de los conglomerados empresariales más influyentes de la región, con presencia en medios, telecomunicaciones, entretenimiento e inversiones, analiza el presente y futuro del país. Su lectura parte de la experiencia de haber sostenido inversiones en Venezuela en medio de la crisis y ahora observar, según dice, los primeros signos de recuperación.

Hace cinco años el contexto era difícil. No había claridad sobre el futuro y no se veía una salida evidente. Sin embargo, había contratos firmados, proyectos en marcha y compromisos que debían cumplirse. Lo primero fue terminar proyectos que ya estaban en ejecución. Uno de los más importantes fue el Centro Empresarial Esmeralda en Caracas, un edificio de cerca de 70.000 metros cuadrados. Fue una inversión compleja, porque se trataba de construir sin saber cuándo se iba a recuperar el capital. Pero yo creo en que los países cambian. Ese proyecto lo terminamos este año. Es un centro de oficinas, con tecnología de alto nivel, listo para recibir inversión.
Venezuela tiene una necesidad enorme de infraestructura moderna. Hoy estamos viendo nuevamente interés de empresas, visitas, cierres de negocios y una reactivación progresiva de la demanda. Venezuela se está volviendo a abrir al mundo.

En telecomunicaciones hemos vivido una transformación muy profunda. Cuando asumimos Digitel, teníamos cerca de 20% del mercado y unos cinco millones de clientes. Hoy estamos cerca de 40% y superamos los 9,2 millones de usuarios. En ese momento la empresa estaba tecnológicamente rezagada. No estábamos en la nube y la digitalización era casi inexistente. Tuvimos que invertir de forma muy fuerte para modernizar.
Hoy contamos con más de 2.000 estaciones nuevas, servicios modernos y preparación para tecnologías como 5G. El objetivo es que el usuario en Venezuela tenga la misma calidad.
El petróleo y el gas siguen siendo fundamentales. Nosotros participamos en empresas como Petrodelta, donde estamos produciendo alrededor de 9.000 barriles diarios. También estamos en servicios petroleros en el Lago de Maracaibo, donde reactivamos operaciones con gabarras que estuvieron paralizadas por años. Ha sido un proceso complejo, pero también muy importante, porque demuestra que la industria puede volver a funcionar si se reconstruyen las condiciones operativas.

Porque Venezuela tiene todo por hacer. Tiene recursos naturales extraordinarios, talento humano muy preparado y mucha gente que se quedó trabajando en el país, además de otros que están regresando con experiencia internacional.
Yo sí creo que Venezuela puede volver a ser una economía exitosa. Pero eso depende de la confianza, de la estabilidad y de la seguridad jurídica. Si esas condiciones se fortalecen, la inversión va a crecer mucho más rápido de lo que la gente imagina.
Ya se están viendo señales concretas. Hay más interés inmobiliario, más movimiento empresarial y compañías internacionales que están empezando a regresar. Incluso organizaciones multilaterales y embajadas se están reactivando.
“Creo que Venezuela está entrando en una etapa distinta, todavía frágil, pero con señales reales de reapertura”, señala Mireya Blavia. En ese sentido, añade que no se trata de ignorar las dificultades que persisten, sino de reconocer que ya existe un mayor dinamismo económico, decisiones empresariales que se están retomando y una conversación internacional que vuelve a mirar al país. “Las oportunidades no aparecen en escenarios perfectos, sino en momentos de transición como este”, puntualizó.
Coca Codo Sinclair tiene una capacidad instalada de 1.500 megavatios y hoy cubre cerca de una cuarta parte de la demanda eléctrica de Ecuador
Días atrás, la Unión de Vendedores de Nafta (Unvenu) alertó por posibles problemas de abastecimiento por el paro de Fancap de este viernes
Si bien la actividad en el mercado bursátil fue bastante moderada, el S&P 500 interrumpió una racha alcista de cinco días que lo había llevado a máximos históricos