Cifra considera inversiones en infraestructura, costos por la gratuidad de almacenamiento, entre otros

Diario Financiero - Santiago

El próximo lunes 1 de octubre Chile y Bolivia deberían dar por cerrado un nuevo capítulo de su controvertida historia vecinal, cuando la Corte Internacional de Justicia de La Haya dé a conocer el fallo del litigio al que la nación altiplánica arrastró a nuestro país en busca de una salida soberana al Pacífico.

Las altas expectativas de Bolivia contrastan con la aparente tranquilidad de las autoridades chilenas, respecto del hecho que nuestro país, en ningún caso, se verá obligado a entregar territorio. Pero lo que se desconoce son los efectos que pueda tener el fallo, cualquiera este sea, en todos los ámbitos y, entre ellos, el económico.

Pese a la cercanía geográfica, Chile no está entre los principales socios comerciales de Bolivia –su participación en la torta llega al 4,1%, en el séptimo lugar, tras China, Brasil, Argentina, Estados Unidos, Perú y Japón-, y según un informe realizado por la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon) y Prochile, nuestros vecinos exportan hacia nuestro país alrededor de US$ 119 millones, mientras que importan unos US$1.202 millones.

Sin embargo, "más del 80% de sus exportaciones de ultramar sale al mundo por puertos chilenos", se especifica en el libro "Vocación de Paz, la política exterior de Chile".

Otro aspecto que beneficia a Bolivia es que de entre los múltiples tratados de libre comercio que ha suscrito Chile con naciones de todo el mundo "el único que fue negociado en forma asimétrica" es el Acuerdo de Complementación Económica con el vecino país. En él el Estado chileno "otorgó arancel 0% a todos los productos bolivianos"; mientras que Bolivia hizo lo propio sólo con 300 productos chilenos.

Múltiples inversiones
El Tratado de Amistad de 1904 -que Bolivia desconoce implícitamente al exigir una salida soberana al mar y que Chile se niega a modificar- le entrega a la nación altiplánica una serie de beneficios con cargo al Estado chileno para facilitar su comercio internacional, mismos que conllevan un costo importante.

"Los beneficios y privilegios de libre tránsito de Bolivia le cuestan a Chile cerca de US$ 100 millones anuales, aproximadamente", sentencia el documento "Ante La Haya" de la Cancillería.

Esta cifra considera los costos directos, como "inversiones en mantención de caminos y vías férreas, pago a las empresas portuarias por la gratuidad de almacenamiento y tarifas preferenciales, el no cobro de impuestos a la mercadería en tránsito hacia o desde Bolivia y los costos en que incurren los privados para facilitar el libre tránsito".

De hecho, sólo entre los años 2005 y 2018 el Estado chileno ha gastado casi US$ 900 millones en faenas de mejoramiento asociadas al libre tránsito de Bolivia hacia el mar.

Adicionalmente, Chile le entregó al vecino país, en concesión de uso, dos terrenos en Arica, uno de 13 y otro de 3,5 hectáreas, que están destinados a la "operación y transferencia de hidrocarburos que se exportarían por el llamado oleoducto de Sica Sica".

También se otorgó en concesión de uso "una franja de terreno para la cañería desde Arica a la frontera, de 10 metros de ancho y más de 150 kilómetros de largo, con una superficie que supera las 150 hectáreas".

Turismo boliviano
No obstante, el conflicto entre ambos países no parece haber mermado el interés de los bolivianos por viajar a nuestro país. A octubre de 2017 y en cifras de la Policía de Investigaciones, habrían ingresado 380.548 ciudadanos del país vecino. Argentinos y brasileros lideran entre los sudamericanos que ingresan anualmente a Chile, seguidos por los bolivianos. El año 2016, el turismo boliviano dejó en Chile US$ 41 millones.

Según el libro "Vocación de Paz", Bolivia alega que su falta de acceso al mar contribuye a "su débil desarrollo económico", pero omite las "condiciones únicas" que Chile le da.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Comercio de Arica. Aldo González, asegura que "desde Bolivia son más de 400 los camiones que transitan diariamente. Esos van directo al puerto, porque ningún camión chileno puede trasladar mercadería boliviana que sea de exportación o importación. Esa es una facultad exclusiva de camiones bolivianos que cargan en el puerto y se llevan la mercadería. Eso seguirá igual, independiente de lo que suceda el lunes con el fallo"

Más allá de las especulaciones, el escenario más probable de cara al fallo de La Haya, que se desprende de las declaraciones de altas autoridades chilenas, es que la CIJ instaría al gobierno chileno a sentarse a negociar, pero sin necesidad de llegar a un resultado. Es decir, volver a la situación bilateral del año 2013, cuando se interpuso la demanda.