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Un portavoz del BCE declinó comentar sobre la opinión del Consejo de Gobierno
Cuando Christine Lagarde dirija su primera reunión como presidenta del Banco Central Europeo (BCE) en noviembre, podría preguntarse cuál de sus colegas no quiere verla allí.
El jueves, cuando el Consejo de Gobierno aprobó la decisión de los gobiernos de nombrar a la exjefa del Fondo Monetario Internacional, no todos los 21 miembros votantes la respaldaron, según dos funcionarios del banco central de la zona euro, que declinaron ser identificados debido a la confidencialidad del tema. Según uno de ellos, la votación secreta arrojó dos objeciones y una abstención.
Lagarde puede descansar sabiendo que dos de sus rivales para el puesto en el BCE, el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, y el gobernador del Banco de Finlandia, Olli Rehn, no estaban entre ellos, ya que no podían votar bajo el sistema simplificado de toma de decisiones de rotación mensual del BCE. La misma restricción se aplicó al gobernador belga, Pierre Wunsch, y a su homólogo estonio, Madis Müller.
También sería difícil creer que el actual jefe del BCE, Mario Draghi, se haya opuesto, al considerar su apoyo a Lagarde durante la rueda de prensa posterior a la reunión en Fráncfort.
"Será una espectacular presidenta del BCE", afirmó, y agregó que ha trabajado con Lagarde más tiempo del que cualquiera de los dos quisiera recordar.
Un portavoz del BCE declinó comentar sobre la opinión del Consejo de Gobierno.
Lagarde ganó el cargo principal del BCE este mes tras un prolongado enfrentamiento entre los gobiernos por una serie de altos nombramientos en la Unión Europea. La exministra de Finanzas francesa, de 63 años, será la primera mujer en dirigir la institución y la primera persona en hacerlo que no sea un banquero central de carrera.
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