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Canal de Panamá
La vía interoceánica aplicó un nuevo ajuste para enfrentar la caída de los niveles de agua. Por ahora, mantendrá entre 36 y 37 tránsitos diarios, mientras se prepara para un escenario más difícil en 2027
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El Canal de Panamá puso en marcha este sábado 15 de agosto una nueva reducción del calado permitido para los grandes buques que utilizan las esclusas neopanamax. La medida busca ahorrar agua y preparar a la vía interoceánica para los efectos de un fuerte fenómeno de El Niño, que podría prolongarse hasta 2027.
Desde este sábado, el calado permitido quedó en 48,5 pies, equivalentes a 14,78 metros. En palabras sencillas, el calado indica qué tan profunda está sumergida una embarcación en el agua. Cuando el Canal reduce ese límite, los barcos más grandes pueden verse obligados a transportar menos carga para poder cruzar.
La decisión es importante porque el Canal de Panamá es una de las principales rutas del comercio marítimo internacional. Por esta vía pasa entre 3% y 5% del comercio mundial, por lo que cualquier cambio en sus operaciones puede tener efectos en empresas navieras, puertos y cadenas de suministro.
El ajuste de este sábado es el tercero dentro de un calendario de reducciones anunciado por la administración del Canal. El primer cambio ocurrió el 3 de julio, cuando el límite bajó a 49,5 pies (15,09 metros). El 24 de julio se redujo nuevamente, esta vez a 49 pies (14,94 metros).
Ahora el máximo es de 48,5 pies. Pero las reducciones continuarán: para el 26 de agosto está previsto bajar a 48 pies (14,63 metros) y el 3 de septiembre el límite llegará a 47,5 pies (14,48 metros).
En condiciones favorables, las esclusas neopanamax pueden ofrecer un calado máximo de 50 pies, o 15,24 metros.
La reducción puede tener consecuencias económicas. Un barco que no pueda cumplir con el nuevo límite podría tener que llevar menos mercancía. Esto obliga a las navieras a ajustar sus operaciones y también podría afectar los ingresos del Canal, debido a que parte de sus cobros está relacionada con el volumen de carga movilizada.
A pesar de las restricciones de calado, la Autoridad del Canal de Panamá no contempla, por el momento, disminuir la cantidad de embarcaciones que pueden cruzar diariamente.
Actualmente se registran en promedio entre 36 y 37 tránsitos al día, una cifra que se busca mantener incluso si las condiciones de agua empeoran.
El escenario previsto contempla nuevas reducciones de calado durante los próximos meses hasta alcanzar eventualmente los 44 pies, equivalentes a 13,41 metros, considerado el mínimo operativo para las esclusas neopanamax.
La subadministradora y administradora designada del Canal, Ilya Espino de Marotta, explicó en julio que ese nivel podría alcanzarse durante el verano de 2027, entre abril y mayo, tomando en cuenta los pronósticos de lluvia y el movimiento esperado de embarcaciones.
La apuesta es clara: permitir que los barcos sigan pasando, aunque algunos tengan que hacerlo con menos carga.
Detrás de las nuevas medidas está una preocupación que el Canal conoce muy bien: la falta de agua.
El funcionamiento de la vía depende principalmente del lago Gatún, construido en 1913 y una de sus principales reservas de agua. También recibe apoyo del lago Alhajuela, construido en 1935.
Los niveles proyectados para el lago Gatún llevaron a las autoridades a comenzar los ajustes antes de que la situación se vuelva más complicada.
El Canal tiene una característica que aumenta este desafío: funciona con agua dulce. Cada tránsito necesita agua para operar las esclusas, de manera que una temporada con pocas lluvias puede reducir la capacidad disponible para los barcos.
Panamá ya vivió una situación crítica entre 2023 y 2024. Una fuerte sequía obligó a reducir el calado hasta los 44 pies y, además, a limitar el número de embarcaciones que podían cruzar.
En los momentos más difíciles, los tránsitos llegaron a caer hasta 22 barcos diarios.
Ese episodio dejó una importante experiencia para la administración. Esta vez, las autoridades están aplicando las restricciones de manera anticipada y gradual con la intención de proteger las reservas de agua y evitar una reducción fuerte del tránsito.
La estrategia será puesta a prueba durante los próximos meses, especialmente si El Niño disminuye las lluvias más de lo esperado.
La amenaza climática aparece, además, en un momento de crecimiento para la vía interoceánica.
Durante los primeros nueve meses del actual año fiscal, comprendidos entre octubre de 2025 y junio de 2026, los tránsitos por el Canal aumentaron 5,2%, mientras que los ingresos crecieron 17%, de acuerdo con cifras oficiales.
El desempeño estuvo impulsado especialmente por los portacontenedores y los barcos que transportan Gas Licuado de Petróleo (GLP). El desafío ahora será conservar ese ritmo mientras disminuye el agua disponible.
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