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ESTADOS UNIDOS

Así es DeSantis, el abogado de Harvard que compite con Trump por la Casa Blanca

jueves, 10 de noviembre de 2022
RIPE:
EXPANSIÓN

El republicano Ron DeSantis revalidó el martes con holgura su cargo de gobernador de Florida mientras la mitad de los 39 candidatos elegidos por Donald Trump fracasaban en sus territorios

Expansión - Madrid

Fue el gran vencedor de la noche. Esta victoria le sitúa en la carrera hacia la Casa Blanca con la posibilidad de un choque de trenes de alto voltaje.

Aunque el inquilino de Mar-a-Lago se guarda hasta el próximo martes la incógnita de si se presentará en 2024, no ha tardado en comenzar a echar madera. El expresidente de EE.UU. atacó el miércoles a su potencial contrincante con una mentira y una advertencia. Primero ale dijo que él le superó con 1,1 millones de votos más en Florida en 2020. Y segundo que si se presenta como candidato a la presidencia dirá cosas no muy halagadoras sobre su persona.

Estas primeras palabras de Trump tras la noche electoral a Fox News Digital auguran lo que está por venir si no ocurre la improbable posibilidad de que despierten las fuerzas moderadas del Partido Republicano. Porque los estadounidenses, con los resultados tan igualados, han mandado un mensaje de hartazgo con los extremismos en política.

Para DeSantis, todavía relativamente desconocido más allá de las fronteras de Florida, la embestida solo ha hecho que aumentar la atención sobre él en su mejor momento. Ha derrotado al demócrata Charlie Crist por un margen de casi el 20%, el mayor conseguido por cualquier gobernador de Florida en 40 años. Y ha teñido de rojo por primera vez en dos décadas el bastión demócrata del condado de Miami-Dade, el más poblado. Nada comparado con el 3% de los votos que Trump le sacó a Joe Biden en el estado del Sol en 2020.

El gobernador de Florida por ahora ha evitado avivar una mecha tan precipitada. El día después de la victoria, lo pasó coordinando el plan de emergencia por la llegada del huracán Nicole a las costas el miércoles por la noche. Pero los dos hombres, a pesar de su rivalidad, no son tan diferentes.

Trump 2.0
Algunos llaman a DeSantis el Donald Trump 2.0, por su juventud, tiene 44 años, y por convertirse en el nuevo abanderado de las guerras culturales más polarizadoras de la nación. Un camino que ha recorrido poco a poco. Al igual que su animadversión con el vecino más famosos de Palm Beach. Su carrera política arrancó en 2012 cuando fue elegido para la Cámara de Representante, un puesto que ocupó hasta 2018 cuando ganó por la mínima como gobernador del estado.

El enfoque moderado de sus políticas conservadoras cambió radicalmente durante la pandemia. DeSantis desafió el uso obligatorio de las mascarillas, los certificados de vacunación y promovió una rápida reapertura de la economía para favorecer a la industria turística de Florida.

Esto le ayudó a aumentar su popularidad entre los republicanos. Luego llegó su enfrentamiento directo con la administración de Biden, a la que acusa, entre otras cosas, de ser demasiado intervencionista y de haber provocado la inflación que golpea a EEUU.

Fue solo el principio para colocar a Florida a la vanguardia de la pelea contra los avances sociales de los demócratas. Poco después de que el Tribunal Supremo prohibiera el aborto a nivel federal, aprobó una ley para restringirlo de 24 semanas a 15 semanas de gestación, con excepciones por peligro de vida, pero no por violación, incesto o trata de personas.

También se erigió como el principal disidente de la enseñanza de la identidad de género y la orientación sexual en las escuelas primarias del estado. Para ello aprobó una ley que limita el debate sobre los problemas del colectivo LGBTQ entre los niños. Todo ello bajo la bandera de proteger "el estado libre de Florida" del intrusismo liberal de Biden. Además, es contrario al control de las armas de fuego, a la apertura con Cuba y al aumento de los impuestos a los ricos, entre otras políticas.

Su aguerrida retórica levantó las suspicacias de Trump que comenzó a lanzarle ataques verbales que culminaron el miércoles con la declaración de guerra de cara a 2024. Pocos dudan de las ambiciones presidenciales de DeSantis. Por el momento, él se resiste a tomar esa dirección cuando se abre la temporada de campaña.

Dentro de su recorrido hacia las posiciones más radicales del Partido Republicano, destaca sus coqueteo con los grupos de cristianos evangélicos que se entregaron en brazos de Trump hasta el punto de asaltar el Capitolio para frenar un fraude electoral inexistente. Durante su discurso de victoria del pasado martes, mencionó a "dios" diez veces en 90 segundos y se refirió a él como el creador de un mundo necesitado de un "guerrero protector".

A diferencia del neoyorquino, cuyo padre era empresario y solo se sacó un título universitario en Finanzas, DeSantis nació en una familia de clase trabajadora de origen italiano, se licenció el Derecho por Yale y luego fue a Harvard. Un bagaje que puede hacerle más perspicaz para detectar a los votantes que se escaparon en los dos últimos comicios nacionales. La puntilla a esta pelea que acaba de comenzar la puso Biden en su primera rueda de prensa tras las elecciones: "Será divertido verlos pelearse entre ellos", dijo con una media sonrisa.

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