Los países, liderados por Arabia Saudita, tenían en mente rebajar su producción petrolera en 1,5 millones de barriles por día

Carlos Gustavo Rodríguez Salcedo

Los precios del petróleo registran su peor comportamiento desde 1991. El rompimiento del acuerdo de la Opep+ el viernes pasado desplomaron el mercado internacional del crudo, en un momento en el que se intenta atajar el avance del Covid-19.

Ahora, el mundo se enfrenta a un escenario en el que habrá más producción de petróleo, a bajos precios, y con menos demanda, por el impacto que el virus ha tenido en la economía, especialmente en la de China, el principal importador de crudo del mundo.

El mercado comienza a digerir la falta de acuerdo de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), más sus países aliados, un cartel de naciones que con sus acuerdos de producción han apuntalado los precios del crudo. A medida que se conocen los detalles de la reunión del viernes, el sector ve cómo los precios se desploman, en un año en el que ya habían tenido su peor comportamiento desde la crisis financiera de 2008.

El barril de referencia WTI mostraba una caída de US$12,78, una contracción porcentual de 30,96% hasta llegar a los US$28,50, mientras que el barril Brent, de referencia para la economía colombiana, caía hasta los US$32,27, tras perder US$13, con una pérdida porcentual de 28,72%. Un comportamiento así no se observaba desde el inicio de la Guerra del Golfo de 1991.

De esta manera reaccionaban los precios al fracaso de una reunión en la que se esperaban lograr extender los recortes de la producción de petróleo, a medida que el avance del Covid-19 afecta la demanda de crudo. Los países, liderados por Arabia Saudita, tenían en mente rebajar su producción petrolera en 1,5 millones de barriles por día (bpd) adicionales en el segundo trimestre de 2020 para respaldar los precios. La idea, además, era mantener hasta fin de año los recortes actuales de 2,1 millones de bpd, que expiran este mes.

Con estos cálculos, la reducción total del grupo se elevaría a 3,6 millones de bpd, cerca de 3,6% del suministro global. Sin embargo, incluso antes de iniciar la reunión, Rusia ya tenía claro que no iba a apoyar una profundización del recorte. El gobierno del presidente Vladimir Putin quiere evitar que Estados Unidos siga ganando participación de mercado gracias al aumento de producción que ha logrado con la producción de fracking.

Según los detalles conocidos por Bloomberg, la visión de Putin es simple: mientras Estados Unidos agrega millones de barriles de petróleo al mercado, sus compañías mantienen los pozos inactivos para respetar el acuerdo con la Opep.

Además, agregó la agencia de noticias, el gobierno ruso no quiere dejar cogerse más ventaja a medida que la administración de Donald Trump utiliza a la energía como una herramienta política: no solo evitó con sus sanciones la finalización de un oleoducto que une los campos de gas de Siberia con Alemania, sino que también ha apuntado a la rusa estatal Rosneft, con operaciones en Venezuela.

"El Kremlin ha decidido sacrificar la Opep+ para detener a los productores de esquisto de EE. UU. y castigar a ese país por meterse con Nord Stream 2", dijo Alexander Dynkin, presidente del Instituto de Economía Mundial y Relaciones Internacionales en Moscú, un grupo de expertos estatal. "Por supuesto, molestar a Arabia Saudita podría ser algo arriesgado, pero esta es la estrategia de Rusia en este momento".

Por su parte, Bob McNally, presidente de Rapidan Energy Advisors y ex miembro del personal del Consejo de Seguridad Nacional, agregó que "los precios caerán hasta que Moscú o Riad cancelen el concurso de resistencia" o la producción norteamericana se reduzca masivamente.

La respuesta de Arabia Saudita
Tras el rompimiento del acuerdo, Arabia Saudita ha reaccionado con una guerra de precios. Desde el sábado en la noche, el reino recordó su precio oficial de venta en sus contratos de abril, además anunció que tiene previsto aumentar su producción en abril a más de 10 millones de barriles por día.

Arabia llegó a ofrecer precios entre US$4 y US$6 el barril, lo que Bloomberg calificó como la mayor reducción de la historia, y tres veces por encima de las expectativas de US$2 para su grado referencial Arab Light.

"Podría ser incluso peor que la segunda mitad de 2014 y los precios podrían llegar a US$30 o, incluso, US$20 ante el impacto simultáneo de la demanda y el coronavirus en la actividad económica", afirmó Tilak Doshi, asociado del Instituto de Oriente Medio de la Universidad Nacional de Singapur.