domingo, 12 de marzo de 2017
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Daniel Velandia

No obstante, los retos sobre la actividad se mantienen en el corto plazo, particularmente considerando la expectativa de que el consumo privado (que representa 64% del PIB) presente una desaceleración adicional como resultado del incremento del IVA, así como los recientes escándalos en el sector de infraestructura que tienen el potencial de hacer más lenta la ejecución de los proyectos de 4G en medio de una postura aún más conservadora por parte del sector financiero. Esto, junto con una incertidumbre externa que se mantiene elevada, hace evidente que los riesgos sobre el crecimiento siguen sesgados a la baja (esperamos un crecimiento de 2,1% este año).

Es de esta manera, que la política tanto fiscal como monetaria jugarán un papel importante para el dinamismo de la economía, con la aprobación misma de la reforma tributaria abriendo un espacio relevante para que ello suceda. Esta proporcionará recursos adicionales al Gobierno por cerca de 0,7% del PIB este año, los cuales deberán contribuir a contrarrestar, al menos en parte, el impacto negativo del incremento del IVA sobre el consumo; ahora bien, los gobiernos regionales y locales también tendrán una importante relevancia este año, una vez existen importantes ahorros tras la usual baja ejecución de los presupuestos durante su primer año de administración (2016), los cuales ascenderían a cerca de 1% del PIB. En general, cabe esperar que efectivamente el gasto público este año sea significativo, no solo porque los recursos aparentan estar disponibles, sino porque 2017 es año preelectoral. 

Ahora bien, por el lado de la política monetaria, cabe recordar que el Banco de la República elevó su tasa de interés de manera relevante en los últimos años como resultado, no solo de una mayor inflación y un deterioro de sus expectativas, sino de un significativo déficit en cuenta corriente, el cual requería una moderación de la demanda interna. Una vez la inflación se ha reducido en cerca de 4 puntos porcentuales desde julio del año pasado, la cuenta corriente podría alcanzar este año niveles más sostenibles (de 3,5% del PIB) y la reforma tributaria tendrá un efecto negativo sobre la actividad en el corto plazo. 

Sin duda, parece existir bastante espacio para un mayor estímulo monetario (estimamos una tasa repo de 5,75% a diciembre). Así, un mayor gasto fiscal y una mayor expansión monetaria deberán cobrar protagonismo en los próximos trimestres, de lo contrario, podríamos seguir observando las preocupantes cifras recientes de demanda interna que dan cuenta del menor dinamismo en los últimos siete años.