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FINANZAS PERSONALES La nueva meta de inflación
martes, 12 de julio de 2016
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Si se miran las expectativas de los analistas, a pesar de que estas se mantienen ancladas y nos sugieren que la inflación dentro de un año se ubicará en 4,37%, han pasado más de un doce meses y esta se niega a caer. De igual forma, las inflaciones implícitas, las cuales se infieren entre las tasas de negociación de los TES en pesos y UVR, nos indican que a un año, esta debería ubicarse alrededor de 4%. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas se encuentran completamente distorsionadas por la fuerte demanda que han tenido los títulos denominados en pesos por parte de inversionistas extranjeros que han estado en búsqueda de rendimiento por las bajas tasas que hay en los países desarrollados. 

Asimismo, si tenemos en cuenta a todos aquellos que de buena fe consideran que los precios descenderán igual de rápido en que lo hicieron en 2008, en el cual en tan solo un año cayeron de 7,94% a 1,84%, hay que tener en cuenta que esto sucedió por una mezcla entre crisis financiera mundial, revaluación de más de 30% (tasa de cambio descendiendo de $2,600 a $1,800), y el desplome del precio del petróleo desde US$147 a US$32 por barril. Por el momento, solo es seguro que el año entrante tendremos un incremento de por lo menos 3 puntos de IVA hasta 19%, y que se mantendría la activación de mecanismos de indexación 

Siendo así, entonces, ¿qué haría descender la inflación? Las esperanzas están en la base estadística, la misma que hasta el momento nos ha hecho quedar muy mal, principalmente porque se había menospreciado el impacto de la tasa de cambio sobre el precio de los bienes (el famoso pass through).

Si hacemos memoria, entre 2010 y 2015, el Banco de la República tuvo la facultad de cumplir con la meta de inflación que se había establecido, y acrecentar su credibilidad gracias revaluación y los bajos niveles en que se mantuvo durante dicho periodo de tiempo la tasa de cambio (entre $1.700 y $1.900). De esta manera, si la devaluación es el problema, y es a ella a quien debiéramos combatir, siendo completamente realistas, no hay nada que nuestro Banco Central pueda hacer en contra de ella, teniendo en cuenta que la fortaleza del dólar ha sido a nivel mundial y cualquier mecanismo de intervención al mercado cambiario sería infructuoso dado las reservas internacionales no son ilimitadas.

Así las cosas, solo nos queda ser sensatos y conscientes de que la elevada inflación nos acompañará por un tiempo prolongado y podría convertirse en nuevo normal, ya que el mismo Emisor muestra preocupación por no poder cumplir la meta en 2017, hecho que podría llevar a que a fin de año se tenga que mover al alza el rango meta de inflación, al igual que se ha hecho con el PIB potencial, al tiempo que se ha identificado que los $3.000 sería por el momento el nuevo nivel estructural de la tasa de cambio (podría llegar a ser mayor).

A menos que, como poco se habla hasta el momento, suceda algo similar a 2008. Esto es, que estemos ad portas de una crisis financiera, como nos muestra  el aplanamiento de la curva de los Tesoros Americanos, que pueda llegar a detonar China, Europa, los mismos EE.UU., o las amplias condiciones de liquidez que, aunque todos celebran, están inflando cada vez más los activos de deuda a nivel mundial.

Juan David Ballén
Estratega de Renta Fija Casa de Bolsa