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FINANZAS PERSONALES Cómo reconocer nuestra ignorancia financiera
martes, 13 de enero de 2015
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La mayoría pensamos que tenemos una idea, por lo menos elemental, de muchos temas y que tenemos la capacidad de allegarnos de información oportuna y correcta; ello nos lleva a sentirnos en posibilidad de entender los temas sobre los que decidiremos y la naturaleza de nuestras decisiones. Pero tanto en temas financieros, como en casi cualquier otro, la realidad es que en promedio sabemos menos de lo que creemos saber.

Escenarios financieros negativos

Tratándose de decisiones financieras, este error de percepción puede conducirnos a varios escenarios negativos: puede llevarnos a pensar que ocurrirán cosas que no son factibles y a tomar decisiones incorrectas; hacer que no tomemos decisiones al pensar en riesgos inexistentes, y por el contrario, a asumir riesgos innecesarios que somos incapaces de reconocer; o puede llevarnos a tomar decisiones de endeudamiento sin valorar adecuadamente si las condiciones del crédito son las más favorables y las más adecuadas para nuestro contexto particular.

Aceptar la falta de conocimiento

Y como la mayoría de las personas tendemos a ser defensivas cuando se nos cuestiona sobre nuestro conocimiento, ello nos impide reconocer nuestro real nivel de ignorancia. Este fenómeno no aplica sólo a personas con un bajo nivel de información, sino inclusive a quienes (en teoría) tenemos conocimientos especializados, incluyendo por supuesto los temas financieros y económicos.

De ahí la relevancia de encontrar mecanismos que nos ayuden a valorar nuestro conocimiento real, para a partir de ello buscar la educación, la información y la asesoría que mejoren nuestras decisiones financieras.

En el libro How to Humble a Wing Nut, el académico Cass Sunstein describe un estudio de la Universidad de Colorado que realizó un experimento de cuatro etapas: en la primera se preguntó a los participantes su opinión sobre una serie de temas.

La segunda consistió en pedirles que valuarán en una escala del cero al siete su acuerdo o desacuerdo con cada uno de los temas planteados; ello implicaba que las personas tomaran una postura o decisión con base en la comprensión y conocimiento que creían tener sobre dichos temas. En la tercera etapa se pidió a cada uno de ellos que describiera con detalle y paso a paso su conocimiento específico sobre cada tema del cual previamente había opinado.

Finalmente, en la etapa cuatro -después de que las personas fueron obligadas a describir su conocimiento real- se les pidió que nuevamente valoraran su opinión y comprensión de cada tema. El resultado fue contundente: después de pedirles que detallaran su conocimiento, revaloraron su calificación y reconocieron tener un nivel muy inferior al declarado.

La importancia de autocriticarnos

Este experimento puede ayudarnos a mejorar nuestra capacidad autocrítica y revaluar nuestro conocimiento y capacidad de toma de las mejores decisiones financieras para nosotros.

Si antes de tomar una decisión financiera tratamos de explicar detalladamente a otra persona lo que entendemos de esa decisión y nuestro conocimiento del tema, ello puede ayudarnos de sobremanera a reconocer que no contamos con la información plena o suficiente para decidir y reconocer así la necesidad de buscar asesoría e información adicional.

Así como en temas de adicciones se dice que reconocer el problema es el primer paso, en el caso de las decisiones financieras, reconocer nuestra ignorancia es el primer paso.