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La interoperabilidad financiera y Bre-B marcan el nuevo estándar en la evolución de los servicios financieros empresariales
Durante años, la eficiencia empresarial estuvo asociada a la optimización de procesos productivos, cadenas logísticas y modelos de atención. Sin embargo, una nueva variable gana protagonismo: la velocidad con la que fluye el dinero dentro de sus operaciones.
En una economía digital e interconectada, la capacidad de recaudar, conciliar, disponer de recursos y ejecutar pagos de forma ágil es un factor estratégico que impacta directamente la liquidez, la productividad y el crecimiento de las empresas.
Por eso, las empresas evolucionan hacia un nuevo modelo: la tesorería en tiempo real. Un enfoque que busca mayor visibilidad sobre los recursos, menos fricciones operativas y decisiones soportadas en información oportuna.
Esta transformación es impulsada por la interoperabilidad financiera, es decir, la capacidad de conectar personas, empresas y entidades mediante estándares comunes redefiniendo la manera en que se mueven los recursos, eliminando barreras entre participantes.
En este contexto, Bre-B marca uno de los cambios más relevantes para los servicios financieros empresariales. Más que una alternativa transaccional, constituye un ecosistema que permite construir procesos de recaudo y pagos inmediatos en un entorno seguro.
En este sentido, Itaú Corporate traduce la interoperabilidad en beneficios tangibles y desarrolla una propuesta que combina flexibilidad, trazabilidad, seguridad y acompañamiento especializado, para facilitar la adopción de estas capacidades.
Actualmente, las empresas ya pueden implementar estrategias de recaudo utilizando la totalidad de las llaves habilitadas por el ecosistema: NIT, número celular, correo electrónico, código de comercio y llaves alfanuméricas, así como generar códigos QR desde el portal o directamente desde sus datáfonos, ampliando las alternativas para recibir recursos. La experiencia corporativa se complementa con acceso al detalle de las transacciones para facilitar la conciliación y con capacidades digitales que permiten gestionar y hacer seguimiento a requerimientos de Bre-B desde los canales transaccionales del banco.
Sin embargo, el potencial de la interoperabilidad va más allá del recaudo. La siguiente gran evolución está en los pagos. Así como hoy transforma la forma de recibir recursos, también habilitará nuevas capacidades para realizar pagos a proveedores, colaboradores y beneficiarios de manera inmediata, trazable y eficiente. Esto permitirá integrar recaudos y pagos dentro de una misma estrategia de tesorería, optimizando la liquidez, simplificando procesos operativos y fortaleciendo el control financiero.
En Itaú Corporate ya se avanza en esta visión, bajo la convicción que el futuro de la banca empresarial estará definido por la integración entre recaudos, pagos e información dentro de una misma tesorería, cada vez más interoperable, que no dependa de procesos manuales. Itaú Corporate reconoce que la competitividad actual dependerá de la capacidad de gestionar recursos y tomar decisiones basados en información, a la velocidad que exigen los negocios.
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