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Proyecto de Historia de la Información Económica


El Proyecto de Historia de la Información Económica busca identificar durante las seis últimas décadas (1954-2014) los hechos, noticias y decisiones financieras, empresariales y de política pública que han formado la estructura económica del país.

A Fabio Echeverri Correa se le atribuye “la economía va bien, pero el país va mal” dicha en los años noventa durante el breve boom económico

Fernando Quijano Velasco

Hace pocos minutos por medio de su cuenta de Twitter el senador Álvaro Uribe Vélez comunicó la noticia del fallecimiento de Fabio Echeverri Correa, líder y testigo de la economía colombiana.

Fabio Echeverri Correa (1933) fue uno de los testigos de la economía colombiana por unas seis décadas. Y no solo un simple testigo, sino actor importante de casi todas las reformas trascendentales del último medio siglo. Sin duda un hombre de controvertido carácter y célebre por sus frases frenteras.

A él se le atribuye “la economía va bien, pero el país va mal” dicha en los años noventa durante el breve boom económico. Hay quienes se la asignan a otro presidente gremial en tiempos de Turbay Ayala, pero lo cierto es que Echeverri Correa dijo cosas como: “es solo cambiar un articulito y listo”, en tiempos de la primera reelección de Uribe Vélez. Y que una terna siempre se trata de “escoger entre dos burros y un caballo”. Fue heredero del legado familiar y político de Luis Guillermo Echeverri, líder del siglo pasado quien fue alcalde de Medellín a los 21 años, gobernador a los 23 y ministro a los 28.

Echeverri Correa rechazó ser ministro de Hacienda durante el Gobierno de Betancur Cuartas por motivos de seguridad familiar, pero siempre ha estado al lado de las decisiones presidenciales. Estuvo 18 años en la presidencia de la Andi y casi una década en la Junta Directiva de Ecopetrol. Aún conservaba el reloj Cyma que Lleras Restrepo le regaló en su primera comunión.

Mientras pasaba su retiro en su casa de campo en Subachoque, Echeverri todavía no se guardaba palabras ni calificativos para dar a conocer sus opiniones.

Esta fue la última entrevista que entregó al Diario La República.

¿Desde su retiro cómo evalúa la situación económica del país?
La gente es inteligente, sopesa las situaciones. La caída del prestigio y la popularidad del Presidente van de la mano con la economía. Las encuestas son el reflejo fiel de lo que la gente está sintiendo. El negociante que tiene un puesto en Corabastos, el dueño de una tienda de barrio o el que tiene un almacén, un bar o una proveeduría, le lleva tomado el pulso a la actividad económica y a las situaciones. Esa es la gente que opina, esas son las personas que votan.

¿Pero en concreto que ve?
Veo la situación mal. Veo que el Presidente ha venido desacreditándose en grande. Que han hecho un gasto brutal en imagen y en satisfacer voluntades de gente para buscar adhesiones. Todo eso alrededor de lo que se maneja en Cuba y para ambientar la paz. Trayendo gente, invitando gente, armando foros, armando presentaciones, etc. y manteniendo unos medios de comunicación con pauta, tan grandes como que no habían existido en ningún gobierno.

¿El gasto en socializar la paz es lo que más le preocupa?
A mí lo que más me preocupa es que nos hemos convertido en un país en donde hay cárcel política. Es muy grave.  Tenemos presos políticos. Estamos copiando a Cuba y Venezuela.

Esos 18 años de presidencia en la Andi y un largo tiempo de miembro de la Junta Directiva de Ecopetrol, le dan autoridad para hablar de lo que está pasando en la industria y particularmente con el sector petrolero, ¿cuál es su opinión sobre ambas cosas?

Lo del sector petrolero es un problema global de precios; obviamente que el sector necesita más planeación y mejor dirección. Hay que invertir en exploración para descubrir yacimientos. Pero creo que Ecopetrol es una empresa que estaba y está bien manejada.

¿Le gusta Juan Carlos Echeverri?
No he tenido oportunidad de conocerlo mucho, lo conocí en la Junta unos días, cuando fue Ministro, pero luego salió y vino Cárdenas en su lugar. Tengo una buena opinión, me parece un hombre correcto, inteligente, bien preparado.

¿Cómo ve los gremios?
No puedo calificar a quienes me han sucedido. Pero creo que los gremios dejaron de hacer un montón de funciones que eran necesarias. Una de ellas es la de defender los intereses de los afiliados.

¿Y eso cómo se mide?
A mi me da la impresión de que este gobierno los tiene muy permeados  o muy intimidados.

¿Cree usted que el Presidente tiene intimidados a los gremios?
A los presidentes de las compañías grandes sí.

¿Y eso digamos qué consecuencias puede traer?
Pues que nadie lo critique que se queden todos callados.

No estamos aprovechando el dólar caro y los TLC ¿por qué?
No hemos implementado internamente la forma de hacerlo. Usted pone la maquinaria interna a funcionar; el Gobierno da las condiciones; ayuda a que los empresarios compitan; arregla la ganadería y la agricultura para ser más competitiva, las cosas cambian. Porque solos los empresarios no lo van a hacer. Creo que ha faltado que el sector oficial se ponga de acuerdo con el sector privado para establecer cuáles son las necesidades que existen para poder salir adelante con productos que compitan en los mercados.

¿Cómo ve la economía para este segundo semestre?
Veo todo mal. Hay una cosa que no me gusta y es que estén vendiendo todas las empresas del Estado, que estén vendiendo Isagen. Eso me parece un absurdo bestial, aquí nos habían enseñado que era importante ahorrar. Hoy parece que el ahorro no importa y que no tiene mayor interés. Me preocupan los actos de terrorismo: teníamos en 2010: 472 y en 2014, más de 764; los homicidios son 15.459 en contra de 13.258. Se volvió a popularizar el secuestro, 282 contra 288 y extorsión subió de 1.300 a 4.800.

¿Qué cree que va a pasar con los acuerdos de La Habana?
No creo que eso salga para ningún lado, pues no veo la forma ni la manera en la que el Estado pueda decirle a estos caballeros que les perdona todo lo que han delinquido.

¿Pero acompaña al Gobierno en la iniciativa del proceso de paz?
Lo acompaño en el proceso de paz, pero con unos términos de proceso de paz no de condonar todo y construir una plataforma especial para que unos privilegiados. Creo que estamos buscando la manera de construir una plataforma especial a la cual llegan unos señores que delinquieron toda la vida, 20 o 30 años matando gente, secuestrando gente, violando, poniendo minas, narcotraficando y llegan a usufructuarse del resultado de todos esos delitos.

Lo veo muy pesimista...
¡Si estoy pesimista! Estoy pesimista porque no veo un buen ambiente, no respiro un buen aire.

Una herencia política y un poder de carácter
Fabio Echeverri nació en Medellín en abril de 1933. Su padre, el ex ministro liberal antioqueño, Luis Guillermo Echeverri Abad, le dejó un poder político sin precedentes que ha sabido administrar desde muy tempranos años. Ha sido cercano a casi todos los presidentes desde que tiene uso de razón. Ha jugado un papel determinante en la economía colombiana durante todas las administraciones, desde Alfonso López Michelsen hasta Juan Manuel Santos.

Ocupó la presidencia de la Andi durante 18 años; rechazó el Ministerio de Hacienda y fue miembro de la junta directiva de Ecopetrol durante casi una década. En la actualidad goza del retiro profesional que siempre quiso: “administrar su hacienda de caballos de polo en las afueras de Bogotá”. Aunque sigue siendo el presidente ejecutivo de la Clínica Shaio y es el verdadero asesor espiritual del Centro Democrático.

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