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Proyecto de Historia de la Información Económica


El Proyecto de Historia de la Información Económica busca identificar durante las seis últimas décadas (1954-2014) los hechos, noticias y decisiones financieras, empresariales y de política pública que han formado la estructura económica del país.

jueves, 25 de junio de 2015

En su discurso económico, Óscar Iván Zuluaga no deja de ser crítico, pero mantiene un tono responsable donde deja entrever que primero está el futuro del país que las posiciones partidistas

LR

A Óscar Iván Zuluaga (1959) le tocó como ministro de Hacienda lidiar la crisis económica mundial de 2008, una de las más duras de la historia reciente, tan dura que algunos países no han podido salir de la crítica situación. Su periodo en la cartera abarcó desde el 8 de marzo de 2007 hasta el 6 de agosto de 2010.

Su discurso económico no deja de ser crítico, pero con un tono responsable donde deja entrever que primero está el futuro del país que las posiciones partidistas. Cree que el Ministerio de Hacienda, en esta coyuntura, debe dedicarse más a lo micro que a lo macro, una asignatura ya aprobada.

¿Cómo ve la economía? 
Es un momento de quiebre complejo para la economía  ¿por qué? Veníamos de un buen ritmo de crecimiento. Con el cambio de los precios del petróleo, el país quedó dependiendo de sí mismo, uno diría: ya se acabó la fiesta y tiene que depender más de sí mismo. Hoy las condiciones son adversas para poder impulsar un crecimiento económico que genere optimismo. ¿Por qué son adversas? Primero porque el país tiene problemas serios de competitividad, está perdiendo terreno frente a otros. Dos, porque el país ha avanzado muy poco en materia de productividad, lo que es una gran debilidad para poder crecer a tasas mucho más fuertes dependiendo de sí mismo. Tres, la última reforma tributaria le ha hecho un enorme daño al país, porque el costo efectivo de la tributación ha crecido de manera exagerada y desproporcionada, lo que desestimula la inversión. Y si algo recuperó Colombia en los últimos diez años fue haber hecho de la inversión una variable que generara dinámica. Esa falta de estímulo a la inversión se va a ir reflejando cada año y está generando desconfianza, zozobra y se ha traducido en un mayor pesimismo, no solo por las condiciones externas, sino por los problemas que ya evidencia la economía.

¿Cuánto vamos a crecer? 
Muy difícil prever que ante un ciclo externo cambiante pueda la economía crecer a tasas razonables y por eso se habla de pronósticos de 3%. Algunos incluso hablan de menos de 2%. Eso sería una tragedia, un país con estos niveles de pobreza necesita avanzar mucho más.

Un crecimiento de 3% es bueno si se mira la región... 
Ese es el problema. Cuando yo estaba en el Ministerio de Hacienda nos preguntábamos ¿cuándo Colombia podrá crecer a 4%? Y durante los dos gobiernos de Uribe se demostró que con recuperar la inversión, generar confianza, seguridad, el país podría crecer sin mucha dificultad a niveles de 4%. La economía en condiciones, no muy dramáticas, podría crecer potencialmente a 4,5%. Somos el país que más posibilidades tiene de un crecimiento potencial mayor, porque tuvo décadas donde represó las posibilidades de un mayor crecimiento.

¿Por qué estábamos reprimidos? 
Es un país que entra a la globalización tarde, que perdió la década del noventa con atrasos sustanciales frente a otros y cuando empieza en 2000 a recuperarse, encontró posibilidades de tener un crecimiento potencial mucho mayor. Es un país que tiene la tercera población de América Latina y el puesto 25 en todo el mundo. Tiene 27 ciudades con más de 150.000 habitantes. Esas son posibilidades de expansión, tal como se demostró entre 2002 y 2010 cuando se sentaron bases muy importantes para que el país pudiera crecer a tasas mayores.

¿Cómo ve la próxima década? 
El problema es que el crecimiento no está anclado a la productividad y eso hace que seamos vulnerables. Si no hay una orientación de política de mejora sustancial de la productividad, el país no va a tener un crecimiento como se necesita y si no hay un crecimiento económico impulsado por la productividad, el país no va a mejorar en competitividad, entonces seguirá siendo importador y va a perder su frontera agrícola. El país no va a aprovechar lo más importante que es su recurso humano porque seguimos siendo un país joven, pero somos jóvenes hoy, no lo vamos a ser en 20 o 30 años.

¿Le preocupa el relevo generacional? 
Cuando se mira la historia económica, encuentra que ha habido relevos generacionales y los países han invertido en promedio 30 años para formar una generación. Hay 12 millones de colombianos entre 14 y 25 años, más de 50% por debajo de los 24 años, es un llamado a que si no hacemos algo con la educación, en el largo plazo nos derrota la informalidad. El país necesita concentrar acciones de política ambiciosas en la mejora de la productividad, que es lo único que puede transformar.

¿Si usted fuera el ministro de Hacienda qué haría?
La orientación que tendría sería más micro. Yo creo que el país logró construir una macro sólida. El país tiene unos niveles de deuda manejables, un sistema de flotación cambiaria, la inflación en términos generales está controlada y tiene una política monetaria que actúa de manera independiente. Están pendientes reformas micro, por eso el tema de la productividad es fundamental. La educación, que es lo que puede generar un cambio sustancial en el mercado laboral, en el emprendimiento, de ahí se puede derivar la política de innovación, ciencia y tecnología.  Obviamente todo lo que se haga en materia de infraestructura, pues desde un punto de vista integral es lo que le permite al país mejorar y reducir costos para no solo ser más productivo sino que eso se traduzca en mayor competitividad. Creo que el enfoque del Minhacienda hoy debería ser fortalecer y exigir el desarrollo de políticas micro, porque este país como muy pocos en la región tiene un sector privado fuerte. Nuestra gran riqueza es que todavía hay empresas privadas importantes porque es un país de ciudades.

Un empresario en la política
Óscar Iván Zuluaga comenzó su vida laboral en el sector privado. La empresa de su familia, Acesco, una de las principales acerías de país, estuvo bajo su liderazgo hasta 2002, cuando fue tentado en definitiva por la vida política, al ser elegido como Senador de la República. Antes ya había sido concejal y alcalde de Pensilvania, Caldas, su municipio natal.  El economista de la Universidad Javeriana y máster en Finanzas de la Universidad de Exeter en Inglaterra, también se desempeñó como ministro consejero de la Presidencia entre 2006 y 2007 y luego ocupó el cargo de Ministro de Hacienda. Su vida política continuó con la conformación del Partido Centro Democrático, del cual fue candidato a la Presidencia en 2014.