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Corazón de Niño elevó su calificación B de 81,1 a 96,8 puntos en tres años, tras incorporar nuevas prácticas para gestionar su impacto
Para la recertificación, la empresa dejó claro que fortaleció sus prácticas de gobernanza
En los últimos tres años, la empresa Corazón de Niño, que implementa modelos de gestión de personal en compañías colombianas, logró mejorar 15,7 puntos en la recertificación que realizó ante B Corp, al pasar de 81,1 en 2022 a 96,8 puntos en la evaluación de 2025. Esto implicó la incorporación de nuevas prácticas para medir y gestionar el impacto de su operación en ejes como la gobernanza, la comunidad, los clientes y la gestión ambiental.
Su trabajo, que nació en 2017 a partir de una experiencia de voluntariado corporativo de Bancolombia, consiste en trabajar sobre el factor humano de las organizaciones para fortalecer el liderazgo, la cultura y la salud mental y, como consecuencia, el desempeño de los equipos. Un ejemplo del éxito de su metodología se presentó en un proceso realizado el año pasado que involucró a 245 líderes. Después del trabajo, 85% reportó cambios positivos en su liderazgo y 82% aseguró que continuaba aplicando las herramientas meses después.
El modelo de Gestión del Cambio Humano y Organizacional M.E.N.T.A.L. está fundamentado en la epigenética organizacional, que se enfoca en el ambiente de la organización. La ruta integra diagnóstico, experiencias, formación, mentoría y medición.
Ahora, ese impacto en otras compañías también llevó a Corazón de Niño a revisar su modelo hacia adentro. Por esta razón, en su informe de gestión BIC de 2025 señalaron que, durante la recertificación, fortalecieron la medición de su impacto, estructuraron un Manual de Políticas Ambientales, avanzaron en el monitoreo de gases de efecto invernadero y consolidaron prácticas relacionadas con proveedores y acciones pro bono.
“Este avance representa no solo un crecimiento en indicadores, sino también una mayor madurez organizacional y la reafirmación de nuestro compromiso con un modelo empresarial que busca equilibrar el impacto económico, social, humano y ambiental”, explicó Carolina Aguirre Cano, representante legal y gerente de conexiones.
A esta dimensión se suma el trabajo ambiental y social que la compañía ha venido estructurando. El seguimiento de emisiones, las políticas ambientales y las decisiones sobre proveedores forman parte de una operación que busca incorporar criterios de impacto más allá de su servicio.
La recertificación de Corazón de Niño muestra una evolución particular dentro del universo de Empresas B: una compañía cuyo principal impacto está en las personas, pero que, para sostener ese propósito, ha tenido que llevar la lógica de impacto también a la manera en que gobierna, compra y mide sus emisiones.
EcoWorks creó en 2022, junto con la Fundación Yo Soy Magüipi y las comunidades una iniciativa que busca construir un modelo territorial de reciclaje y economía circular
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