Hacienda

Contexto de la Ley de Financiamiento


Conozca cómo es la tributación actual en Colombia para las empresas y personas naturales de cara a la nueva Ley de Financiamiento que prepara el Gobierno.

El alza del impuesto, el mínimo y el dólar presionan.

Noelia Cigüenza Riaño - nciguenza@larepublica.com.co

De llegar a aprobarse el proyecto de ley de financiamiento que radicó el Gobierno de Iván Duque, los colombianos que optan por almorzar en la calle diariamente deberán empezar a contar con unos $30.000 mensuales adicionales para pagar su tradicional ‘corrientazo’ pues si a los $176.000 que por ejemplo gastan hoy en 22 días laborales por un almuerzo de $8.000 se le aplica un IVA de 18% acabarían desembolsando unos $207.000.

Y es que la propuesta que presentó el Ejecutivo plantea reducir de manera gradual la tarifa general de IVA del actual 19% a 18% en 2019 (que llegará hasta 17% a partir de 2021), pero al mismo tiempo propone unificar todas las tarifas y eliminar la condición de exento o excluido de algunos bienes.

De este modo, algunos de los bienes que la mayoría de la población consume a diario empezarían a gravarse. Este es el caso del huevo, la leche, el queso, la carne o el pescado que actualmente están exentos; del arroz, el pan, la papa, el plátano, el fríjol, la panela o las frutas que están como excluidos (causan a la tarifa de 0% pero tienen derecho a devolución); o de las harinas, las pastas, el azúcar, el café o el chocolate que se benefician de una tarifa diferencial de 5% y se empezarían a gravar con la plena.

Incrementos del almuerzo
Para conocer cómo este incremento le podría pegar al bolsillo de las personas, LR realizó un pequeño sondeo en cuatro principales ciudades del país para conocer cuánto podría incrementarse el pago de un almuerzo ejecutivo con un IVA de 18% para 2019.

Por ejemplo, si hoy una persona compra un ‘corrientazo’ en la zona del Parque de la 93 de Bogotá por un valor que oscila entre $12.000 y $15.000, con este alza el mismo almuerzo empezaría a costar entre $14.160 y $17.700; si por el contrario lo adquiere hoy en la zona de Cedritos por unos $10.000, a partir de enero podría pagar $11.800; y si su lugar de compra es en la localidad de San Cristóbal por unos $6.000 o $7.000, desembolsaría en unos meses entre $7.080 y $8.260.

Ese mismo ejercicio realizado en El Poblado de Medellín, donde puede encontrar hoy un ‘corrientazo’ por $14.000, y se le subiría a $16.520. Si desea adquirir un almuerzo en la zona del Corredor Universitario de Barranquilla que hoy le cuesta $7.000 pasaría a $8.260 y en la zona industrial de Acopi de Cali, donde actualmente le vale $4.000, pasaría a $4.720.

Sin embargo, si tenemos en cuenta que todos los productos que suele incluir un ‘corrientazo’ tradicional como podría ser el caso de una sopa del día; un principio como la lenteja; una proteína como el pollo o la carne de res; una harina como el maduro o la papa; el arroz, una ensalada con lechuga, tomate o zanahoria; o el jugo empezarían a gravarse, los dueños de este tipo de restaurantes podrían establecer un precio superior ya que se les incrementarían considerablemente los costos y se les reduciría su rentabilidad.

En concreto, sondeamos cuánto se le podría llegar a incrementar a un restaurante que en promedio vende unos 50 almuerzos ejecutivos ese 18% adicional de IVA a todos los productos. Así las cosas, si por ejemplo ese dueño gasta diariamente unos $247.700 para servir a ese número de comensales, en enero podría estar desembolsando hasta $292.286, es decir, su margen de ganancia se reduciría y tendría que elevar el precio de ese ‘corrientazo’ (ver gráfico).

De todas formas, ante la noticia de este incremento, la mayoría de propietarios han mostrado su preocupación por conocer cuánto se vería mermado su margen de ganancia y, por ende, cuánto le deberían aumentar al menú sin llegar a ahuyentar a los comensales. “No sabemos hasta qué precio de más podríamos llegar a pagar. Tenemos que ver qué pasa en estos meses”, aseguró la cocinera de uno de estos establecimientos.

Reclamos de los gremios
Con el objetivo de que estos posibles aumentos no toquen el bolsillo de los colombianos ni se reduzca el consumo de los alimentos básicos de la canasta familiar, los 21 gremios del agro agremiados en la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC) hicieron un llamado al Gobierno para que analicen en detalle esta iniciativa. Adicionalmente, se indicó que un IVA de 18% en la mayoría de productos de la canasta reduciría entre 10% y 20% el consumo, dependiendo de cada sector.

“Estos alimentos no tienen IVA, se van a encarecer, ver reducido el consumo del arroz, el huevo, el pollo, no es un panorama positivo para los colombianos, especialmente, para los más desfavorecidos”, manifestó Jorge Bedoya, presidente del gremio.

Por su parte, el presidente de Fedepapa, Germán Palacio, argumentó que el IVA a la canasta familiar es totalmente regresivo y afectaría a toda la cadena productiva. “Pretender poner IVA a los productos del sector agropecuario, donde la mayoría de los consumidores son de estratos 1,2 y 3, perjudicaría, en gran medida, no solo al consumidor final sino también a los productores de papa porque se daría una sobreoferta, se vería afectado el precio final del producto y toda la cadena productiva”, explicó.

También el presidente de Fedearroz, Rafael Hernández, advirtió que colocarle el impuesto a un alimento básico golpea tanto el bolsillo como el estómago de las personas de bajos recursos. “No veo factible devolverle el IVA a los consumidores de menores recursos”, especificó.

Recordemos que el proyecto también incluye un mecanismo de compensación bimestral de este tributo para la población de menores ingresos. Se estima que unos 4,3 millones de hogares recibirán de manera anticipada un pago correspondiente al IVA por unos $51.300.

Preocupación en los medios
En medio de la discusión, los gremios agrícolas no son los únicos preocupados con el proyecto. Werner Zitzmann, director de la Asociación Colombiana de Medios de Información (AMI), manifestó que, “teniendo en cuenta los sectores económicos fundamentales para el desarrollo del país y la democracia colombiana, resulta un contrasentido que el gobierno de la “economía naranja” presente un articulado que se despacha lanza en ristre contra la lectura, la educación, la prensa y los medios de información, justamente cuando todos ellos y como un fenómeno global e indiscutible, atraviesan los mayores retos que jamás han tenido para su sostenibilidad”.

LOS CONTRASTES

  • Gonzalo MorenoPresidente de Fenavi

    “Nos preocupa la reducción del consumo en los hogares. Con una tarifa de IVA de 18% en el huevo, su consumo caerá 8% entre las familias”.

Zitzmann agregó que “AMI confía en que esta primera iniciativa evolucione, porque lo que está en juego no son unos negocios, sino valores fundamentales para la construcción de una sociedad educada, culta y democrática con plenas garantías”.

Presiones inflacionarias
El posible alza del IVA a algunos productos de la canasta familiar que antes estaban exentos o excluidos también ha abierto la discusión sobre un impacto negativo en la inflación.

El viceministro de Hacienda, Luis Alberto Rodríguez, explicó que esta universalización del gravamen indirecto no tendría efectos en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Además, dijo que confía en la política que llevaría a cabo el Banco de la República para controlar la inflación.

No obstante, días antes un reporte de Banco de Bogotá había proyectado que la iniciativa legislativa podría elevar la inflación anual a casi el doble del objetivo, es decir a cerca de 6% en 2019.

Además del cambio en el IVA, otras presiones inflacionarias que se podrían dar para comienzos del próximo año serían la aprobación de un alza importante del salario mínimo y la subida del dólar, que golpea a los productos importados.

Para el primer caso, aunque hasta el 22 de noviembre se iniciará la negociación del salario mínimo, Anif ya realizó una propuesta de incrementarlo tan solo 4%, algo que no ha sentado muy bien a las centrales obreras que darán su propuesta ese día.

Por su parte, también existe una preocupación generalizada por la fuerza que ha tomado en los últimos meses el dólar, que actualmente se cotiza por encima de $3.100.