MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
El emprendimiento es un actor clave para impulsar la economía, el empleo, el desarrollo sostenible y las buenas prácticas laborales
Las nuevas empresas ofrecen soluciones para la transición energética, la economía circular, la medición de huella, entre otros.
En lo social, el emprendimiento tiene impacto porque abre oportunidades de empleo, movilidad social y formación de talento
Crear empresa en Colombia es uno de los motores más potentes para impulsar el desarrollo sostenible en el país porque tiene la capacidad de generar impacto en tres dimensiones claves: en lo social, en lo ambiental y en lo económico.
Aquellos emprendimientos que cumplen con estos tres criterios tienen más probabilidades de sobrevivir en el mercado y superar el llamado “valle de la muerte”, la etapa más difícil de supervivencia durante el crecimiento y la consolidación de una idea de negocio. Así lo expresa Andrés Felipe Raigosa, director de la Andi del Futuro, quien explica cómo se refleja ese impacto en cada una de las dimensiones.
“En lo económico, el emprendimiento dinamiza la competencia, crea nuevos mercados, introduce tecnologías, mejora procesos, genera empleo y permite que sectores tradicionales se transformen. Un emprendimiento que logra conectarse con la demanda empresarial puede convertirse en proveedor de soluciones para la industria, la salud, el agro, la energía, el comercio, la logística o los servicios. Ahí hay un efecto multiplicador: no solo crece el emprendimiento, también mejora la productividad de la empresa que adopta su solución”, dice Raigosa.
En lo social, el emprendimiento tiene impacto porque abre oportunidades de empleo, movilidad social, formación de talento y participación de poblaciones diversas. Y en lo ambiental, las nuevas empresas ofrecen muchas soluciones para la transición energética, la economía circular, la medición de huella, la eficiencia en recursos, la gestión de residuos, la agricultura sostenible, la movilidad limpia y la descarbonización, que vienen de entidades jóvenes que nacen con modelos de negocio más flexibles y con propósito.
“El emprendimiento no debe verse como un capítulo aparte de la economía, sino como una estrategia de desarrollo productivo. Es una herramienta para aumentar la productividad, sofisticar sectores, generar empleo, responder a desafíos ambientales y construir una economía más competitiva, incluyente y sostenible”, concluye Raigosa.
El acceso a financiamiento sigue siendo uno de los principales obstáculos; pese a ello, varias entidades han ampliado su apoyo al tejido empresarial
El ecosistema emprendedor es uno de los más fuertes de Latinoamérica. El reto es consolidar su crecimiento en un entorno en el que 50% no supera los cinco años