MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Algunos líderes y residentes del barrio bogotano destacan que el centro comercial impulsó el empleo, la seguridad, la valorización y la integración comunitaria
Cuando Olga Lucía Celis llegó a vivir a Ciudad Salitre hace 24 años, la realidad del barrio era muy distinta. Para hacer compras o acceder a diferentes servicios, los habitantes debían desplazarse a otros sectores de Bogotá o depender de los domicilios.
Dos décadas después, asegura que Gran Estación cambió por completo la forma de vivir de la comunidad y se convirtió en un aliado permanente para los residentes.
“Mejoró considerablemente nuestra calidad de vida. Ahora encontramos todo lo que buscamos cerca de nuestras casas, con buena calidad y en un ambiente familiar”, afirma la líder comunitaria, quien también destaca la arquitectura del complejo comercial y el trabajo conjunto que, en su opinión, se ha construido entre la administración del centro comercial y la comunidad para fortalecer la seguridad del sector. “Con gran orgullo puedo decir que tenemos el mejor centro comercial de Bogotá”, asegura Celis.

Más allá de la oferta comercial, Olga Lucía considera que Gran Estación se ha convertido en un generador de oportunidades para los vecinos. Recuerda haber participado en conferencias dirigidas a emprendedoras y resalta que, durante temporadas como diciembre, el centro comercial abre oportunidades laborales para adultos mayores del sector.
Para la residente, incluso la llegada de una gran superficie comercial terminó beneficiando al comercio tradicional.
“La competencia es buena porque nos da la oportunidad de escoger. Con la llegada del centro comercial los precios de muchos negocios tradicionales cambiaron a favor del cliente”, explica.
Esa visión es compartida por Francy Sarmiento, líder de Zonas Seguras de Salitre Oriental, quien recuerda que antes de la llegada de Gran Estación el barrio era un sector exclusivamente residencial con mayores dificultades para adquirir productos de primera necesidad, pero también acceder a espacios de ocio o de comercio.
“La llegada del centro comercial cambió completamente la dinámica del barrio porque ahora tenemos todo en un solo lugar y ya no necesitamos desplazarnos a otros puntos de la ciudad”, señala.

Para Sarmiento, uno de los mayores aportes ha sido el embellecimiento del entorno urbano. Destaca elementos como las fuentes, las zonas verdes y los espacios públicos que transformaron la imagen del sector, así como la constante modernización de la oferta comercial y gastronómica.
La dirigente comunitaria también resalta el compromiso social del centro comercial. “Gran Estación es nuestro centro comercial amigo. Valoramos especialmente las oportunidades que brinda a las personas con discapacidad y el empleo que genera para la economía de la ciudad”, afirma.
Aunque reconoce que el incremento de población flotante representa un reto permanente, sostiene que la articulación entre la comunidad, la Policía, la Alcaldía Local y el centro comercial ha permitido consolidar un barrio seguro y agradable para residentes y visitantes.
“Gran Estación es la casa de la comunidad de Salitre Oriental”, resume. Allí se realizan reuniones, capacitaciones, actividades deportivas y eventos comunitarios que fortalecen la integración entre vecinos y convierten al complejo en un verdadero punto de encuentro.
Ana Daniela Pineda, otra residente del sector, coincide en que el centro comercial ha trascendido su función comercial. Aunque llegó a vivir al barrio cuando Gran Estación ya estaba construido, destaca su aporte a la generación de empleo inclusivo y al desarrollo económico.

“Es una plataforma muy importante para personas del sector y de otras zonas porque genera oportunidades laborales con un enfoque inclusivo para poblaciones que históricamente han enfrentado barreras para acceder al mercado laboral”, afirma.
Desde su experiencia, el constante flujo de visitantes también ha contribuido a que el sector sea más seguro, iluminado y dinámico económicamente. “El centro comercial se ha convertido en un espacio de encuentro para la comunidad. Proporciona espacios de esparcimiento, incluso en ámbitos deportivos, genera eventos constantes que son llamativos para la comunidad y tienen una amplia oferta gastronómica”, señaló Pineda desde su experiencia como habitante del sector.
De una antigua hacienda pasó a convertirse en un polo turístico, empresarial y comercial del centro de Bogotá, donde el centro comercial Gran Estación es uno de sus referentes
El centro comercial impulsa empleo, bienestar y desarrollo social con programas que convierten la inclusión social en un nuevo motor de comunidad