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El centro comercial Gran Estación cumple dos décadas de crecimiento en el barrio Ciudad Salitre
Para Carlos Hernán Betancourt, director de Acecolombia, estos complejos ahora impulsan el desarrollo económico y urbano, atraen inversión y generan empleo formal
En dos décadas, los centros comerciales en Colombia pasaron de ser lugares destinados exclusivamente a las compras a convertirse en espacios donde convergen el comercio, los servicios, la gastronomía, el entretenimiento, la cultura y la vida comunitaria.
Para Carlos Hernán Betancourt, director ejecutivo de Acecolombia, esta transformación ha convertido a estos complejos en motores del desarrollo económico y urbano, capaces de atraer inversión, generar empleo formal, impulsar el crecimiento empresarial y fortalecer la competitividad de ciudades como Bogotá.
Hoy los centros comerciales son mucho más que infraestructura comercial; se han convertido en motores de desarrollo económico y urbano. Hace dos décadas las personas nos visitaban principalmente para comprar, pero hoy llegan para trabajar, estudiar, asistir a una cita médica, disfrutar de la gastronomía, participar en eventos culturales o compartir tiempo en familia.
Siempre digo que antes la gente iba al centro comercial para comprar; hoy compra porque fue al centro comercial. Esa transformación nos ha obligado a evolucionar junto con el consumidor. El reto no es convertir estos espacios en parques temáticos, sino hacerlos cada vez más relevantes para la vida de las personas.
Han sido fundamentales. Considero que Gran Estación representa muy bien la evolución de la industria y demuestra cómo un centro comercial puede trascender su función comercial para convertirse en un activo estratégico de ciudad.
Estos proyectos atraen inversión, generan miles de empleos, impulsan el crecimiento de las marcas, dinamizan el comercio y fortalecen la competitividad de Bogotá. Además, ayudan a consolidar nuevas centralidades y se convierten en detonantes para el desarrollo de vivienda, hoteles, oficinas y nuevos proyectos comerciales en su entorno.
Cada centro comercial funciona como un ecosistema que genera empleo en sectores como comercio, gastronomía, entretenimiento, logística, seguridad, mantenimiento y administración. A eso se suma un efecto multiplicador muy importante porque detrás de cada local existe una cadena de proveedores, contratistas y empresas que también generan empleo formal. Además, los centros comerciales son una plataforma de crecimiento para miles de emprendedores.
Muchas marcas colombianas comenzaron con un solo local y hoy tienen presencia nacional gracias a la visibilidad, el tráfico de visitantes y la infraestructura que encuentran en estos espacios.
Ya no basta con observar las ventas o el tráfico de visitantes. También evaluamos el impacto sobre las ciudades mediante indicadores como la inversión privada, la valorización del entorno, la llegada de nuevas marcas, el fortalecimiento empresarial y la permanencia de los consumidores. Colombia sigue siendo un mercado atractivo por la calidad de sus operadores, la fortaleza de las marcas locales y el interés de compañías internacionales.
Prueba de ello es que mantenemos una tasa de vacancia de apenas 4,1%, un indicador que refleja la confianza de inversionistas, operadores y comerciantes.
El verdadero diferencial del comercio físico está en nuestra capacidad para construir comunidad. Un centro comercial que no evoluciona, que no entiende a sus comunidades y que no se adapta a las nuevas expectativas del consumidor pierde valor, independientemente del canal digital. Debemos seguir avanzando en sostenibilidad, IA, analítica de datos, eficiencia energética, seguridad y personalización de la experiencia.
Según explica Carlos Hernán Betancourt, director ejecutivo de Acecolombia, los centros comerciales que han venido creciendo en todo el país son una plataforma de crecimiento para miles de emprendedores.
“Muchas marcas colombianas comenzaron con un solo local y hoy tienen presencia nacional gracias a los centros comerciales. Más que arrendar un espacio, encuentran una vitrina que les permite crecer junto con el tráfico, el mercadeo y la infraestructura del centro comercial”, dijo el dirigente gremial.
Algunos líderes y residentes del barrio bogotano destacan que el centro comercial impulsó el empleo, la seguridad, la valorización y la integración comunitaria
De una antigua hacienda pasó a convertirse en un polo turístico, empresarial y comercial del centro de Bogotá, donde el centro comercial Gran Estación es uno de sus referentes