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María Luisa Escolar, directora de mercado corporativo en Claro Colombia
María Luisa Escolar, directora de mercado corporativo en Claro Colombia, indicó que la competitividad está hoy atada a la capacidad de seguir a pesar de interrupciones
En un entorno marcado por la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la creciente dependencia de los datos, la capacidad de responder ante interrupciones, riesgos y cambios acelerados se está convirtiendo en uno de los principales factores de competitividad empresarial. María Luisa Escolar, directora de la Unidad de Mercado Corporativo de Claro Colombia, conversó con La República durante el Claro Tech Summit 2026 sobre los desafíos que enfrentan las organizaciones y cómo, a través de Claro Empresas, pueden fortalecer sus capacidades para conectar, procesar y proteger la información en una economía cada vez más digital, en la que hay un alto costo si no se garantiza la continuidad .
La capacidad es la diferencia entre una organización que se detiene y una que sigue operando cuando enfrenta una interrupción. Durante años hablamos de transformación digital como una oportunidad de crecimiento; hoy entendemos que también es una estrategia de continuidad. La capacidad de responder se construye conectando tres elementos: infraestructura, procesamiento y protección. Por eso en Claro Empresas hablamos de la capacidad de conectar mediante redes y fibra, de procesar mediante nube, datacenters e infraestructura para inteligencia artificial; y de proteger a través de capacidades avanzadas de ciberseguridad y continuidad operativa.
Aprendí que Colombia tiene un tejido empresarial mucho más resiliente gracias a decisiones preparatorias adoptadas años antes, como planes de continuidad, infraestructura redundante, respaldos en la nube y estrategias de recuperación. Esas acciones permitieron mantener las operaciones mientras los colaboradores resolvían situaciones personales asociadas a la emergencia. Además, como más del 90% de las empresas afectadas fueron microempresas de comercio y servicios, quedó claro que la estabilidad de las grandes organizaciones depende de las pequeñas con las que colaboran, convirtiendo la resiliencia en un verdadero desafío de ecosistema.
Porque la inteligencia artificial cambió la economía de la tecnología. Antes una empresa adquiría licencias y sabía cuánto iba a pagar durante el año. Hoy gran parte de la innovación se consume como servicio y crece en función del uso. Entre más éxito tiene una iniciativa de IA, más capacidad de procesamiento requiere. Eso obliga a las organizaciones a desarrollar nuevas disciplinas para gestionar sus inversiones tecnológicas. De hecho, estudios muestran que en 2026 cerca de 29% del gasto en nube no estaba siendo utilizado eficientemente, precisamente porque la adopción de cargas de inteligencia artificial avanzó más rápido que los mecanismos para administrarlas. Por eso conceptos como FinOps o Tokenomics, la economía de los tokens, están cobrando relevancia.
Porque la inteligencia artificial depende de enormes volúmenes de información. Hace algunos años la ubicación de los datos era una conversación técnica, hoy es una decisión estratégica. Las empresas necesitan saber dónde reside su información, bajo qué regulación opera y qué tan cerca está de los procesos de negocio que dependen de ella. A medida que las aplicaciones de IA demandan más procesamiento y más intercambio de datos, la proximidad de la infraestructura vuelve a ser un factor competitivo.
La pregunta ya no es si una organización será atacada, sino qué tan preparada está para detectarlo y responder. A medida que las empresas migran a la nube, conectan proveedores, habilitan trabajo remoto e integran inteligencia artificial, la superficie digital que deben proteger crece considerablemente. El desafío es que muchas veces existen múltiples herramientas de seguridad que funcionan de manera aislada. Los riesgos suelen aparecer precisamente en esos puntos de desconexión. Por eso la tendencia es avanzar hacia modelos integrados que permitan tener una visión completa de la operación tecnológica. Cifras indican que Colombia es el cuarto país más atacado de América Latina, una señal no de fragilidad, sino de una economía que se ha digitalizado rápidamente.
Les dejaría una pregunta: ¿cuánto tarda su empresa en volver a operar después de una interrupción? Esa pregunta resume toda la agenda tecnológica actual. Habla de infraestructura, nube, inteligencia artificial, ciberseguridad, liderazgo, continuidad, madurez, resiliencia de los ecosistemas.
La adjudicación comprende el diseño, suministros, construcción, pruebas, puesta en servicio, operación y mantenimiento de las obras asociadas al proyecto,
Los recursos de la compañía estarán enfocados principalmente en la recuperación y fortalecimiento de la infraestructura educativa
El evento busca reunir a más de 8.000 asistentes, 120 marcas y expositores, 80 speakers y participantes de más de 25 países relacionados con la industria