Esta es la transcripción de la charla sobre felicidad que concedió el ministro de Comercio, José Manuel Restrepo, en el Foro LR

Vanessa Pérez Díaz - vperez@larepublica.com.co

Esta semana el diario La República realizó el foro ‘Felicidad Laboral: más allá de los salarios’ y el encargado de abrir la jornada fue el ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo.  Su discurso, que duró 31 minutos, causó tanto impacto, que decidimos transcribirlo para que sus consejos, recomendaciones y referencias bibliográficas queden como material de reflexión cuando se habla de felicidad.

Su mayor aporte en esta intervención fue plantear la posibilidad de crear indicadores de felicidad interna bruta a nivel de municipios o departamentos, al igual que existen índices de competitividad departamental.

Lea a continuación la transcripción de la charla del Ministro de Comercio, Industria y Comercio, José Manuel Restrepo:

"Me complace mucho estar en este espacio y a todos de los organizadores, es muy grato el poder compartir con ustedes en esta conversación. Me encanta venir a hablar de este tema y les voy a decir con absoluta claridad, me encanta porque desde hace rato no tenía la oportunidad de hablar de temas distintos, llamémoslo así. Esta ha sido una de mis pasiones personales, de tiempo atrás.

Justamente entrando al Ministerio de Comercio me enteré que Procolombia también venía trabajando sobre este asunto. Creo firmemente que este es un factor transformador de la humanidad y me recuerdo de una historia de como de una manera tan simple y básica, concibo la felicidad. Alguna vez fue invitado a dar una charla, esto fue antes de ser ministro, y en la invitación a esa charla me dijeron: ¿cuánto le pagamos por su charla? Yo nunca he cobrado por mis charlas, cobraré cuando no tenga de qué vivir. Y en ese momento entonces dije: ¡no, pues nada!

Después de un tiempo, me dije pues disfrutemos con esta respuesta. Cuando invitan a un artista le tienen su salón VIP, de pronto un whisky, y lo atienden muy bien, y cobra además una fortuna. Yo dije, pues lo que necesito para dar una charla, y lo dije seriamente, es un ramo de uvas verdes sin pepas y la señora se quedó un poco aterrada de la conversación. Quedé así en la película, yo llego a la conferencia y lo primero que me tiene la señora es un paquete escondido y dice: "aquí está su ramo de uvas verdes sin pepas".

Obviamente aproveché ese momento para disfrutarme la vida: primero, comiéndome las uvas; y segundo, invité a los asistentes a comerse parte de mis uvas y a disfrutar de esos pequeños momentos que te depara la vida. Yo personalmente creo y el Principito dice que lo esencial es invisible a los ojos, y que únicamente se puede ver bien desde el corazón. Mi respuesta de las uvas sin pepas verdes era una respuesta de corazón para disfrutar ese pequeño momento de la vida.

Quiero hoy compartir con ustedes, además de esta primera reflexión, un análisis que arranca desde lo macro y termina en lo micro, y quiero señalar también que cuando yo pienso en la felicidad me acuerdo de las palabras de Yuval Noah Harari, el autor de Homo Deus y de Sapiens, quien señala que en la humanidad nosotros empezamos a hablar de felicidad en el momento en que superamos los problemas de las plagas, los problemas del hambre y los problemas de las guerras, no significa que en algunas partes del mundo eso no exista, pero en términos generales eso se ha venido superando. Ahora está apareciendo el término del coronavirus, pero antes de eso, quizá, pues estos eran temas superados y apareció entonces esa nueva preocupación dice Harari.

Él concluye entonces que hay dos asuntos que hoy preocupan desde el punto de vista de felicidad: uno, es cómo alargamos la vida; y dos, como éste se convierte en uno de los nuevos grandes proyectos de la humanidad. El problema de fondo de este gran tema de la felicidad, es que no es tan fácil de describir cuál es el detalle, es quizás el proyecto más difícil de la humanidad, un asunto que no es sencillo, porque no se sabe si la felicidad es un problema físico, es un problema bioquímico, sicológico, racional o irracional.

Para mi gusto, es una mezcla de todo lo anterior, que solamente es capaz de descubrirse al interior de cada ser humano, de cada persona, en donde además se requiere de una gran dosis de coraje y de valentía para tratar de entenderlo. Yo creo que, además de lo que acabo de decir, este concepto le está cambiando la vida a las empresas, le está cambiando la vida a los países, a la empresas porque hoy vemos en muchos casos fenómenos de rotación de personal muy rápido (…) sin ese espíritu por dentro, va a ser muy difícil retener a ese trabajador. Y también desde la perspectiva macro, porque como hemos venido viendo aquí hay un tránsito del concepto tradicional de cómo las economías se han venido midiendo, que es con el Producto Interno Bruto, a la lógica de que también entran esos otros temas.

No es extraño que buena parte de los últimos premios Nobel de Economía tienen relación con temas más allá de lo tradicionalmente racional, tienen temas además con la actitud de las personas, Robert Shiller trabaja temas de narrativas, temas totalmente distintos a los tradicionales que nosotros medíamos anteriormente. Y el mensaje es: no es suficiente hoy en las economías con medir los temas de utilidad, el mensaje es no es suficiente con generar ingresos, las utilidades tienen sentido, si y solo si, generan felicidad, generan esa motivación.

Esa felicidad se logra de distintas maneras. Se logra con una mejor educación, mejor salud, mejor vivienda, mejor medio ambiente, estabilidades laborales. A tal punto ha llegado el tema que hay hasta ranking sobre temas de economía y felicidad. Y en los ranking existe una correlación casi que inmediata, la correlación es que esas naciones donde hay mayores niveles de felicidad, normalmente están asociadas al PIB per cápita más alto, a menores niveles de desigualdad y a mayores niveles de competitividad.

Ustedes ponían el ejemplo de Bután,  ese que se denomina el país más feliz del mundo, en donde la felicidad interna bruta se mide efectivamente, se mide en relación al desarrollo económico, al desarrollo sostenible, a la protección del medio ambiente, al respeto a la diversidad, a mecanismos de buen gobierno.

Qué bueno sería que uno pudiera propiciar en el país un mecanismo de medición permanente de felicidad interna bruta, por ejemplo, a través de departamentos o a nivel de municipios. Así como existen índices de competitividad departamental, índice de competitividad regional, que uno pudiera llegar a tener avances en esta materia.

Ahora bien, esto, desde la perspectiva macro, tiene un impacto también en lo micro, en la gente, en los líderes, en las empresas, y yo me encontré con el concepto que llega a la conclusión de que la felicidad al final no es nada distinto a la coherencia entre la razón de ser de lo que hacemos y lo que hacemos mismo, el cumplimiento de nuestro propósito de vida o de una empresa, el cumplimiento de nuestro propósito de fondo en una empresa, el punto de fondo es describir cuál es nuestro propósito como empresa.

De eso ya hablaré posteriormente. ¿Y eso qué significa? Que la manera como uno encuentra el corazón, ese centro, para dar respuesta a la pregunta, es en donde confluyen lo que usted ama, es decir, su pasión, su misión; en lo que usted es bueno, es decir, su profesión o también su vocación; y aquello en lo que el mundo necesita, su vocación o también su misión.

Es en esa confluencia. Ahí cada uno haga su ejercicio de descubrir qué es lo que usted ama, en qué es realmente nuevo y como usted está respondiendo a lo que realmente el mundo necesita. Esa confluencia trata de alguna manera de descubrir esa razón de ser.

Desde la perspectiva de una empresa, yo he llegado a la conclusión de que las empresas de hoy tienen que empezar a transformarse también en su propósito. En el pasado, decía Milton Friedman "the business of business is business". La única razón por la cual existían las empresas era para hacer negocios, pero he llegado a la conclusión recientemente de algo radicalmente distinto.

Estuve en Davos con el presidente Iván Duque y en medio eso se formuló el manifiesto de Davos y eso señala que hoy las empresas tienen que pensarse totalmente distinta a la manera 'friedmaniana' que acabo de decir. Hoy, las empresas tienen que pensarse en función de cómo yo respondo a mi cadena de proveedores y cómo realmente logro fortalecer ese desarrollo de la cadena de proveedores, como yo respondo dándole valor agregado a mis clientes, cómo yo respondo a las comunidades, al medio ambiente, cómo respondo a esa preocupación por la sostenibilidad, a la generación de empleo, al impacto social que tenemos, alguien podría decir que eso es solamente en Davos: 105 CEO se reunieron en julio de 2019 en EE.UU. en el denominado Business Roundtable y dijeron exactamente lo mismo, prácticamente lo mismo.

En síntesis, empresas con propósito (y el propósito va más allá de la generación de utilidad), empresas que tengan ese sentido de construcción. Les cuento que en el marco de eso en el Gobierno tomamos la decisión de darle vida a las empresas BIC, de Beneficio de Interés Colectivo, porque creíamos que era un camino a través del cual las empresas pueden empezar a repensarse en su propósito de fondo, hoy cualquier empresa puede adoptar ese nombre de empresa X BIC y se puede registrar así en las distintas cámaras de comercio del país.

Volviendo entonces al tema personal, volviendo al tema individual, al tema de la gerencia, del que trabaja en una organización les sirve el video que viene a continuación.

Dos mensajes tras ver el video:

El primer mensaje: la felicidad genera ese mejor trabajo, esa mayor motivación, y ese mejor trabajo, genera resultados. Quiere decir que la felicidad laboral no es un tema menor, es un tema sustantivo.

El segundo mensaje: la felicidad es un bien transable, y eso significa que somos capaces de exportarlo a distintos actores en una sociedad, en una organización se puede también generar impacto en distintos actores, el punto es que cuando nos aproximamos a la felicidad nos parecemos a ese par de niños de una pintura que se usa en lecturas para niños (a mi me lo enseñaron alguna vez para mi hijo y la usé cuando era muy pequeño), y nos quedamos como esos dos niños tratando de ver ese fondo, ese gallo y ese gallo significa la felicidad, lo que no nos damos cuenta es que ese gallo está inserto en otro y así sucesivamente en otro, para que al final del camino sepamos que la felicidad es mucho más completa y que hay todo un entorno y que hay toda una pintura totalmente distinta de la que nos imaginábamos de lo que significa la felicidad.

Eso nos lleva a que en muchas oportunidades nuestro concepto de felicidad sea de pronto para algunos dinero o prestigio o reconocimiento o poder o etcétera, pero hay veces que nos quedamos con una mirada parcial.  Suena una palabra que suena mucho y sirve poco, que pasa y que desaparece, que tiene muy poco impacto. Hoy, desde la perspectiva de la psicología positiva autores como tal vez de Tal Ben-Shahar o Martin Seligman han hablado sobre estos temas de psicología positiva, y un poco para mi caso, yo ya llego a la conclusión de que al final la felicidad no es un fin en sí mismo, sino que es un camino.

Y me sirve esta expresión de Antoine de Saint-Exupéry y es: “si me vas a enseñar a construir un barco, no me enseñes sobre cómo se ponen las puntillas, sobre dónde queda la quilla, enséñame simplemente a buscar ansiosamente la inmensidad del océano”.  El camino realmente es donde se construye esa concepción de felicidad.

Fíjense en lo que concluyen estos autores de psicología positiva, en donde no aparece en ningún lado, habiéndolo estudiado internacionalmente, cómo se descubre la felicidad. Primero, dice: la felicidad está relacionada con buenas relaciones. Lo social, nuestras amistades, lo que construimos con ellas a diario. Lo dice la psicología positiva.

En tercer lugar, las personas que expresan gratitud, normalmente es más feliz, más optimista y avanza más. De la misma manera, lo comunitario tiene valor para ser feliz. El ser generoso, el donarse, lo filantrópico, el sentir, permítanse ser humano, es decir, ser un ser humano.

La alegría, por ejemplo, el llanto, las distintas emociones, el miedo, la tristeza, esos son escenarios para sentir, y sintiendo se es más feliz. Señalan también los autores de psicología positiva la meditación. Reduce el estrés, relaja, genera paz interior. Llámelo como lo quiera llamar: mindfulness, lo espiritual, yoga, lo que quieran desarrollar.

Y también dice la psicología positiva hacer la vida sencilla, no enredarse. A final de cuentas, llegan a la conclusión de que la felicidad depende más de la mente que de la chequera, si se pudiera resumir de alguna forma.

He llegado a la conclusión de que la felicidad se aprende en la vida, y se aprende en la vida de ciertas maneras.

Y así, la vida le va enseñando a uno el camino de la felicidad, se aprende en la vida misma, se aprende remando a favor, remando contra el viento, con intuición, trabajando en equipo y muchos más.

Yo quiero proponerles una forma que he venido descubriendo a lo largo del camino, estudiando sobre este tema, para construir esa visión de felicidad en el mundo laboral o el mundo personal.

Lo he llamado una cesta porque es un acrónimo de cinco palabras. Que resume lo que es la visión de felicidad. Para mi el primer camino para ser feliz, es el camino de la coherencia ("C"). Coherencia que significa un poco como lo señalaba Gandhi “cuidar los pensamientos” porque se convertirán en sus palabras. Cuidar las palabras porque tus palabras se convertirán en tus actos, cuidar tus actos porque eso se convertirán en tus hábitos. Y cuidar tus hábitos porque ellos se convertirán en tu destino. Me parece que una primera forma para construir la felicidad es tener esa condición de coherencia, coherencia entre la actuación pública o privada si es que se tiene, entre lo que se piensa, se vive y las convicciones.

Desde el punto de vista de una empresa, coherencia entre ese propósito superior y también las políticas propias de la organización. Coherencia, por ejemplo, en garantizar equilibrios estables de vida para aquellos que trabajan en el mundo laboral.

La "E" para mi es el ejemplo. Dicen que el ejemplo no es la mejor forma de aprender, sino la única. Es transmitir a través del ejemplo y eso significa en el ejemplo a través de distintos mensajes. En el ejemplo, por ejemplo, en narrativas de bien común de solidaridad, narrativas de esperanza, en narrativas de felicidad. Por eso me complace estar en este escenario para hablar del tema. En narrativas de optimismo, en narrativas de grandeza y no de éxito.

Muchas veces invitamos a nuestros trabajadores a ser exitosos. Odio esa palabra. Creo que uno debería invitar a la gente a ser grande, no a ser exitoso. Ser exitoso es relativamente fácil, ser grande es distinto, y significa dejar huella. Mirar atrás y descubrir que hay algo que se ha construido a lo largo del camino, como lo decía incluso el video.

Hay ahí un mensaje que se puede transmitir permanentemente a través del ejemplo, y no es solamente para quien ejerce liderazgo en una organización, sino en general distintos actores de una organización transmiten a través del ejemplo.

La tercera forma, la "S" de la cesta es el servicio. Teresa de Calcuta señalaba que quien no vino al mundo para servir, no sirve para vivir. Nosotros somos pasajeros en el tren de una vida, y tenemos una vocación seguramente. Creo que es importante tratar, a través del servicio, dejar huella en los demás, y tratar a través de ese mecanismo de, en cuarto lugar, trascender.

Ese sentido de trascendencia lo descubro en la historia de Peter F. Drucker sobre los artesanos de piedras. La historia es muy sencilla, va un sabio a lo largo del camino, y se encuentra con tres artesanos de piedra. Quiero que cada uno lo piense en función de su organización, de su actividad profesional o de su vida personal o familiar.

Ese sabio se encuentra con el primer artesano de piedra, y le pregunta ¿tu qué estás haciendo? Y el artesano le contesta, como muchos de nosotros podríamos contestar a lo largo de nuestras vidas o como muchas de las organizaciones podrían decir. Estoy sobreviviendo, le dijo. Hay veces que nos quedamos solamente para sobrevivir, y sobrevivimos. Y pasamos la vida sobreviviendo. Creo que hay que avanzar al siguiente artesano de piedra. Por eso, el artesano sigue su camino, y empieza un camino más pedregoso y se encuentra con el segundo artesano de piedra. Le pregunta ¿qué estás haciendo tu? Y ese le contesta como también contestaría muchas empresas y es: tratando de ser el mejor de mi región. Sin duda, este tiene una aspiración distinta a simplemente sobrevivir, pero Peter se pregunta ¿será suficiente? Y el sabio dice “no es suficiente”, no es suficiente quedarme con ser el mejor de mi región.

Por eso el sabio sigue y se encuentra con el tercer artesano, en un camino aún más difícil, con el tercer artesano de piedra, y le hace a la misma pregunta que a los otros dos. Este le contesta “estoy construyendo una catedral”. Construirla significaba trascender en el tiempo, espacio y en general. Un poco, a lo largo de nuestras vidas para garantizar esa felicidad, creo que nuestras actuaciones personales, profesionales, empresariales hay que tratar de trascender. Hay que ser esa empresa con propósito, hay que ser ese funcionario que realmente tenga la vocación de trascender. Yo creo que la posibilidad de trascender se resume en buena medida en esa condición de ser feliz, que tiene además la última letra, que es la que resume todo lo anterior y es la letra del amor.

Uno en la vida tiene que tener la capacidad de amar lo que hace, y de amarlo genuinamente y disfrutarlo. Y eso no significa que en el mundo de la construcción de la felicidad laboral no sucedan dificultades, porque como dice el dicho árabe “al amanecer pasa por la noche” y ahí hay que siempre pasar la noche para llegar al amanecer. La vida al final es como una bicicleta, la única forma de mantenerse en el equilibrio, es seguir andando. Para mi, esa cesta ha consistido en buena medida en lo que puede ser un mensaje de construcción de felicidad.

Yo señalaba que al final la felicidad es un bien transable y que cada uno de nosotros tenemos la obligación de compartirlo con otros. En síntesis, la felicidad es hoy quizá una de las grandes preocupaciones de la humanidad. Como decía Harari, el gran tema de la humanidad de hoy, habiendo superado hambre, plagas y guerras la felicidad se convierte quizá en el tema más importante en la construcción de la humanidad.

Esa felicidad hoy se convierte en un factor definitivo para medir el avance de las naciones. Ya no es suficiente con hablar de un producto interno bruto, hay que hablar de ese concepto de felicidad interna bruta, y esa felicidad como lo señalaba el video, es un camino a través del cual también se genera mucha más capacidad de trabajo, más productividad, más desarrollo al interior de las empresas. Eso genera mejores resultados. Pero esa felicidad hay que saberla descubrir, saberla descubrir al interior de cada persona, de cada trabajador, de cada empresa.

Para la empresa es tener propósitos superiores, para la persona es posiblemente descubrir ese …. O tener identificada esa cesta que construye esa felicidad, o tratar de descubrir de qué manera podemos abordar el concepto de una manera integral".