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Juan de la Espriella
Juan de la Espriella, gerente de Cachivaches, resaltó que los colombianos gastan entre $150.000 y $200.000 en prendas para Halloween
Juan de la Espriella es gerente general de Cachivaches, empresa colombiana enfocada en dos unidades de negocio Cachivaches Hogar y Disfraces Cachivaches. Exalumno del Colegio San Carlos y graduado de The Wharton School, lideró el equipo que impulsa a través de las unidades estratégicas de Cachivaches.

Cachivaches Hogar es curaduría ecléctica, ofreciendo a sus clientes singularidad por medio de una experiencia y productos de buen gusto eclécticos. Disfraces Cachivaches produce y distribuye disfraces y artículos de Halloween excepcionales, incluyendo productos licenciados de las marcas Disney, Marvel, Lucas y Warner.
En octubre, Spider-Man, Batman y las princesas de Disney dejan por un momento las pantallas para convertirse en protagonistas de las ventas de Cachivaches. La compañía colombiana, que comenzó fabricando uniformes, hoy confecciona cerca de 300.000 disfraces al año desde su planta en Bogotá, en una temporada en la que Halloween se convierte en uno de sus principales motores comerciales. Juan de la Espriella, gerente de Cachivaches, explicó que más de 60% de las ventas de octubre se concentran en la segunda quincena del mes.
¿Cómo va el negocio y qué tan fuerte es este mes?
Nuestra empresa está compuesta por dos partes de igual importancia: el mundo Halloween y las tiendas de decoración y hogar. Fabricamos disfraces para Colombia, tenemos licencias de Disney (que incluyen Marvel y Spider-Man) y de Warner con Liga de la Justicia. Vendemos accesorios y disfraces en cadenas como Éxito y Falabella, y en nuestras tiendas propias. Octubre va bien; más de 60% de nuestras ventas suceden en la segunda quincena del mes.
¿Cuál fue esa primera tienda de Cachivaches?
La primera con marca Cachivaches fue en Pomona, que quedaba en la avenida Suba con calle 100 en Bogotá. Esa llevó a una segunda en Usaquén y hoy tenemos cuatro tiendas grandes en Bogotá, además de tiendas temporales.

¿Dónde producen y cuántos disfraces confeccionan al año?
Tenemos una fábrica de confecciones en Toberín, al norte de Bogotá. Cortamos y cosemos nosotros mismos, produciendo y distribuyendo alrededor de 300.000 disfraces al año.
¿Esa distribución es local?
Vendemos a nivel nacional a cadenas como Éxito, Falabella y Pepe Ganga, además de nuestras tiendas propias. Este año montamos dos tiendas temporales en Medellín: una en el centro comercial El Tesoro y otra en Arcadia.
¿Cuánto gastan los colombianos en un disfraz?
En Colombia, un disfraz puede estar entre $150.000 y $200.000. Los eventos familiares y privados hacen que la exigencia del disfraz sea mayor y que las personas inviertan más en un producto de mejor calidad.
¿Han pensado en volver a exportar disfraces?
A finales de los años 90 y comienzos de los 2000, casi 80% de nuestras ventas eran exportaciones a cadenas de Estados Unidos como Walmart, Toys “R” Us y Costco. Sin embargo, el ingreso de China a la OMC y la revaluación del peso nos afectaron. Reorientamos el enfoque hacia el mercado local en Colombia.

¿Cuáles son los disfraces más buscados este año?
Spider-Man sigue siendo el más vendido, impulsado por sus películas. Ha sido el disfraz más vendido en niños en Colombia durante más de 20 años. También destacan personajes de Toy Story como Woody y Jessie, además de Batman.
¿Cuál es el disfraz más difícil de confeccionar?
Los disfraces con más trabajo manual, como los de princesas de Disney (Cenicienta), requieren más detalles y accesorios.
¿Qué hace Cachivaches desde el primero de noviembre hasta el siguiente primero de octubre?
En los años 60, mi mamá y una socia comenzaron Camila y Cristina, que evolucionó a Cachivaches. Empezaron haciendo uniformes para la Clínica Barraquer y luego para muchas empresas y hogares. Ese negocio de delantales se volvió un almacén de artículos para el hogar, utensilios de cocina y decoración. Los disfraces surgieron más adelante, cuando mi hermano y yo éramos niños, e hicieron disfraces en la fábrica. Gustaron tanto que terminó volviéndose una actividad con vida propia.

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