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Álvaro Puyo, líder de sostenibilidad y créditos estructurados de Bbva, indicó que la sostenibilidad ya no es una moda, sino una obligación para abrir mercados extranjeros
Colombia es uno de los países más destacados de la región en financiación para iniciativas sostenibles. Sin embargo, durante el panel “Taxonomía Verde y capital sostenible: cómo se financiará la transformación empresarial”, los expertos coincidieron en que hacen falta estímulos para ampliar su alcance.
El apalancamiento orientado a proyectos sostenibles ha dejado métricas relevantes, entre ellas los más de US$2.200 millones emitidos en los últimos diez años. No obstante, otro reto consiste en llevar todos los instrumentos actuales al universo de las micro, pequeñas y medianas empresas, Mipyme, que conforman 99% del tejido empresarial local.
La inversión sostenible, tal como lo enfatizaron los especialistas, trae retornos operativos, apertura de nuevos mercados y atracción de clientes dispuestos a pagar más por los servicios o productos que incluyen el componente ambiental en su cadena de valor, generando valor económico.

Al resaltar que Bbva tiene operación en cerca de 30 países, Álvaro Puyo, director de sostenibilidad y créditos estructurados de Bbva Colombia, destacó que en el exterior se reconoce a Colombia como uno de los países que más ha avanzado en financiación para iniciativas de impacto social y desarrollo sostenible. “Tenemos un baseline para que la sostenibilidad se vuelva muy representativa de cara a nuestras empresas. Nuestro deber es acompañarlas en cualquier punto. La sostenibilidad ya no es una moda, es una obligación”, resaltó el ejecutivo.

A juicio de María Fernanda Manrique, líder de sostenibilidad de Bancóldex, uno de los retos para el apalancamiento de las iniciativas sostenibles consiste en llevar todos los instrumentos al universo de las micro, pequeñas y medianas empresas, Mipyme, que conforman 99% del tejido empresarial en Colombia. Señaló que la inversión sostenible trae retornos operativos, entre ellos ahorros en costos de energía. Añadió que “el reto de la taxonomía verde es la simplificación y la entrega de información”.

Nicolás Mayorga Mora, gerente senior de emisiones y operaciones especiales de la Bolsa de Valores de Colombia, enfatizó que la tarea del operador del mercado de capitales es atraer emisores e inversionistas y ser un catalizador del financiamiento sostenible. Destacó que en el país abundan los sectores y proyectos que pueden ser objeto de apalancamiento sostenible. Añadió que hacen falta estímulos: “No hay incentivos claros para tener bonos verdes y activos de ese tipo en los portafolios”.

Con respecto a los instrumentos más recurrentes en el mercado, Santiago Bernal, head de inversión de Sura Investments, reconoció que los bonos verdes son los que se han llevado el protagonismo, pero resaltó la potencia de los activos alternativos y su impacto sostenible: “Un parque eólico suele ser un activo predecible con contratos de largo plazo y se puede ver el impacto para las comunidades. En el caso de los bonos, hay de por medio pantallas de compra y venta y es más difícil medir su impacto”.
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