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Las propuestas abarcaron desde instalar fábricas de tecnología en Colombia para exportar hasta incorporar herramientas digitales en seguridad, fortalecer la investigación y cerrar brechas de infraestructura
La tecnología debe convertirse en uno de los ejes del crecimiento económico de Colombia hacia 2030. Esa fue una de las principales propuestas de los representantes de los sectores tecnológico, financiero, energético, farmacéutico y de seguridad durante el foro “Colombia 2030: la visión de los grandes empresarios”, en el que plantearon la necesidad de modernizar la regulación, impulsar la innovación y facilitar inversiones que permitan aumentar la productividad.
Las propuestas abarcaron desde instalar fábricas de tecnología en Colombia para exportar hasta incorporar herramientas digitales en seguridad, fortalecer la investigación y cerrar brechas de infraestructura en las regiones. Los panelistas también señalaron que esa transformación requiere recuperar la confianza empresarial, ampliar la financiación y garantizar condiciones para desarrollar proyectos de largo plazo.
José Fernando Quintero Vargas, CEO de Indra Group en Colombia, Ecuador, Centroamérica y el Caribe, propuso aprovechar las capacidades del país para producir tecnología y atender mercados internacionales. El ejecutivo destacó que Colombia cuenta con talento para fortalecer esta industria y ampliar su participación en la economía latinoamericana.
“A mí me encantaría dejar un legado en mi país. Como colombiano, me enorgullece hablar de más de 4.000 empleados directos y otros miles indirectos. Sueño con fábricas de tecnología instaladas en Colombia, exportando al resto del mundo. Tenemos el talento y lo podemos hacer”, afirmó.

Para el directivo, el potencial de los distintos clústeres productivos no debe limitarse al consumo interno ni a las fronteras físicas del país. En ese sentido, planteó que Colombia debe verse como un actor más relevante en la economía subregional y aprovechar sus capacidades para desarrollar soluciones que puedan llegar a otros mercados.
Como ejemplo, destacó que desde Colombia Indra Group participa en proyectos de distintos países de América Latina, con capacidades en tráfico aéreo, movilidad, infraestructura, defensa y seguridad. También resaltó que la compañía opera en los 32 departamentos, una presencia que implica retos logísticos, pero que permite acercar la tecnología a las necesidades de las regiones.
“Nos sentimos orgullosos de ser uno de los pocos integradores tecnológicos que operan en los 32 departamentos del país. Estamos en terreno, cerca de la gente y de los clientes. Es un reto logístico, pero nos enorgullece construir país desde las regiones”, señaló.
Durante el panel “Colombia 2030: las decisiones que definirán el crecimiento y la competitividad del país”, Quintero sostuvo que la tecnología debe tener un papel transversal en el Plan Nacional de Desarrollo. A su juicio, las herramientas digitales pueden elevar la productividad de las diferentes actividades económicas, por lo que su impulso requiere una coordinación que involucre al Estado, las empresas y la academia.
“Hay que trabajar en las alianzas público-privadas para que los grandes corporativos tecnológicos hagan mayores inversiones”, puntualizó. Además, pidió retomar instrumentos que ya existen para promover el desarrollo del sector y propuso declarar activos estratégicos de manera expresa en el plan de desarrollo.
Entre los mecanismos que planteó aprovechar está obras por impuestos. El ejecutivo citó la experiencia de Perú y afirmó que ese país ha ejecutado más de US$4.000 millones en tecnología mediante esta herramienta, con la que, según explicó, ha logrado cerrar brechas de infraestructura tecnológica en las regiones.
Su propuesta también incluyó avanzar en soberanía digital, un concepto que, en su opinión, debe involucrar tanto a los gobiernos como a las organizaciones. Explicó que esta discusión comprende las capacidades propias de investigación, desarrollo y creación, así como la posibilidad de conectar el conocimiento con las necesidades productivas.
“Tenemos dos líneas estratégicas claras: la primera es pensar en la soberanía digital, un tema del que no solamente deben hablar los gobiernos, pues también se refiere a las líneas de investigación, desarrollo y creación de las propias organizaciones. La segunda es que debemos trabajar juntos, sector público, sector privado y academia, para generar hubs de transformación que permitan que el conocimiento fluya”, afirmó.
El directivo agregó que la adopción de nuevas herramientas debe acompañarse de modelos de gobierno que definan sus límites. En particular, destacó la necesidad de realizar simulaciones y modelamientos sobre su uso adecuado, preservando la confidencialidad y la protección de los datos personales.
La relación entre tecnología y financiación fue otro de los puntos de la discusión. Carlos Ruiz, vicepresidente de Asuntos Públicos de Asobancaria, destacó el tamaño de las inversiones que realiza el sistema financiero en herramientas tecnológicas y su importancia dentro de la demanda empresarial de estas soluciones.

“El sector financiero gasta en tecnología más de 15 veces lo que gasta, por ejemplo, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Las inversiones son voluminosas”, señaló.
En esa misma línea, Quintero afirmó que el sector bancario es el mayor comprador de tecnología del país y describió una relación de beneficio mutuo entre ambas actividades: el fortalecimiento de los bancos también impulsa a los proveedores tecnológicos. Por ello, vinculó las perspectivas de esta industria con el desempeño de los sectores que demandan sus servicios.
Desde Asobancaria, Ruiz planteó que ampliar el crédito puede contribuir a movilizar recursos hacia la economía. Según las cifras que presentó, la profundización financiera pasó de 50% del PIB hace cuatro años a 40%, y recuperar el nivel anterior permitiría disponer de $200 billones adicionales en crédito.
Para lograrlo, pidió medidas regulatorias y señales claras para sectores como vivienda. También sostuvo que el país necesita recuperar el liderazgo de la inversión privada y avanzar en un ajuste fiscal, tras señalar que la tasa de inversión se encuentra en 16%, frente a 23% hace una década.
La modernización de las reglas también fue una de las prioridades de Raquel Garavito, presidenta ejecutiva de Fedeseguridad, quien identificó oportunidades de crecimiento en tecnología, ciberseguridad e interoperabilidad entre los sectores público y privado.

“La brecha de crecimiento que tenemos es importante. Somos de los países que menos han modernizado sus asuntos regulatorios y el espacio para crecer es muy grande en temas de tecnología, ciberseguridad e interoperabilidad entre lo público y lo privado”, manifestó.
Para la dirigente, incorporar tecnología en seguridad permitiría transformar la manera en que el país destina recursos a enfrentar los riesgos que afectan a ciudadanos y empresas. Su planteamiento fue pasar del gasto defensivo a inversiones que fortalezcan las capacidades del Estado y mejoren las condiciones en las que operan las actividades productivas.
“Hoy en día, la inseguridad le cuesta al país $67 billones anuales. Por eso, hay que pasar del gasto a la inversión en materia de seguridad”, sostuvo. Agregó que ninguno de los sectores podrá cumplir sus objetivos de productividad y competitividad hacia 2030 sin condiciones de seguridad.
Garavito también pidió flexibilidad en el Plan Nacional de Desarrollo, teniendo en cuenta las restricciones fiscales y las necesidades derivadas del terremoto. En su concepto, establecer orientaciones generales permite adaptar la ejecución a cambios en las circunstancias, mientras que comprometerse con proyectos demasiado específicos puede limitar esa capacidad de respuesta.
Desde el sector farmacéutico, Ignacio Gaitán Villegas, presidente ejecutivo de Afidro, reclamó un mayor protagonismo de la innovación y el desarrollo en la planeación del país. El dirigente señaló que ha conversado con la ministra de Ciencia sobre la necesidad de invertir en estas áreas y expresó preocupación por el desempeño de Colombia en el Índice Global de Innovación.

“Sería feliz si un plan hablara de innovación y desarrollo”, afirmó. El vocero también señaló que Afidro remitió comentarios al DNP para la organización del plan y que uno de sus planteamientos fue contar con una agencia moderna.
En salud, Gaitán defendió la necesidad de buscar nuevos mecanismos para responder a los desafíos del sistema. Aunque destacó su nivel de atención, sostuvo que el sector debe ser más creativo e innovador y recuperar la confianza como condición para crecer y atraer inversión.
El presidente de Afidro informó, además, que el gremio ha conversado con el Gobierno para que la salud sea uno de los ejes de la Semana Milagro que se llevará a cabo en Nueva York. Según explicó, existen oportunidades en infraestructura y logística que pueden formar parte de esa agenda de atracción de inversiones.
La discusión sobre las condiciones para incorporar nuevas tecnologías también pasó por el sector energético. Raúl Lancheros, director de Asuntos Sectoriales de Acolgen, defendió la necesidad de establecer reglas de largo plazo que permitan a las empresas tomar decisiones de inversión y seleccionar las tecnologías para desarrollar sus proyectos.

“El mercado es quien conoce la tecnología y necesitamos recuperar la inversión”, señaló. En ese contexto, recordó que la presidenta del gremio anunció durante el Congreso de Acolgen el impulso a un proyecto de ley de estabilidad jurídica.
Lancheros destacó que las empresas pertenecientes a la asociación están invirtiendo cerca de $4,3 billones, pero advirtió que el país enfrenta un déficit de energía que afecta sus proyecciones de crecimiento. Por ello, pidió atender las dificultades inmediatas y preparar al sistema para superar el fenómeno de El Niño.
El directivo sostuvo que las decisiones del sector deben mantener el equilibrio entre confiabilidad, eficiencia y sostenibilidad. Su planteamiento fue que las señales regulatorias permitan recuperar la inversión y desarrollar proyectos que respondan a las necesidades energéticas del país.
Las propuestas de los cinco panelistas situaron la transformación tecnológica en una agenda que también exige financiación, seguridad, investigación y estabilidad para invertir. Para Quintero, el país cuenta con capacidades para avanzar en ese propósito: “Tenemos mucha capacidad y creatividad para sacar adelante todo esto. Es una invitación al sector público para trabajar de manera estructurada”.
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