.
AGRO

“En Orinoquía hay cerca de 15 millones de hectáreas que pueden ser utilizadas”

martes, 25 de agosto de 2026

Jaime Liévano, fundador de La Fazenda, explicó los retos de infraestructura e inversión que enfrenta la región para ser un polo de desarrollo agroindustrial

Síganos y léanos en Google Discover

Jaime Liévano Camargo es economista de la Universidad de Los Andes y empezó su carrera como analista financiero en Corficolombiana. Pasó por la textilera Tintorex y por Avidesa, una distribuidora de alimentos para animales, hoy conocida como Avidesa Mac Pollo. A los 60 años, cuando muchos empresarios piensan en retirarse, decidió arriesgar su patrimonio en la Altillanura para demostrar que esas tierras, consideradas infértiles y de difícil acceso, podían convertirse en el motor agroindustrial que Colombia necesitaba.

De esa apuesta nació La Fazenda (Agropecuaria Aliar), que hoy hace parte del selecto grupo de compañías colombianas que superan $1 billón en ventas al año: según cifras del propio empresario, la producción de la empresa en Puerto Gaitán, Meta, ya genera más de $1,1 billones anuales. El proyecto integra toda la cadena, desde el cultivo de maíz y soya hasta el procesamiento y la comercialización de carne, y ha pasado de unos cientos de empleos en el campo a más de 3.000 puestos de trabajo en la agroindustria, con comunidades indígenas convertidas en socias del negocio.

Liévano insiste en que el mayor obstáculo para el agro colombiano no está en la tierra, sino en la mentalidad de quienes deciden (o no) emprender. Con esa convicción habló sobre las 15 millones de hectáreas que, según él, siguen olvidadas en la Orinoquía y sobre lo que le hace falta al campo para transformarse en la despensa de Colombia y del mundo.

¿Qué fue lo más difícil de crear empresa?

La mayor dificultad está en las mentes de nosotros. Siempre pensamos que las cosas son muy difíciles y buscamos las 1.100 razones por las cuales es difícil, cuando en realidad solo hay una por la cual sí se puede. Sin embargo, la limitación que tenemos es mental. Colombia tiene muchas oportunidades desaprovechadas; el caso de la Orinoquía es una. La Orinoquía existe desde tiempos inmemoriales y no se ha podido aprovechar porque era difícil entrar y salir. Se observa en la obra La vorágine, de José Eustasio Rivera: la dificultad para entrar y salir. Allí está medio país con un potencial gigantesco, donde es más fácil construir carreteras que en las montañas de las cordilleras. Hay 15 millones de hectáreas que pueden ser utilizadas y que no están en el resto de Colombia. Este es el potencial más grande que tiene el país, pero debe manejarse como una región diferente. Requerirá nuevas legislaciones porque es medio país nuevo que no tiene gente; la densidad poblacional es muy baja. Mientras tanto, el país antiguo alberga a los 52 millones de habitantes, y la Amazonía es una zona de protección. De allí puede salir la nutrición para todos los colombianos y parte del mundo.

Es decir que hemos desaprovechado esa riqueza rural que tiene Colombia. Colombia es un país de 114 millones de hectáreas y la frontera agrícola es de poco más de cinco millones. ¿Estamos perdiendo el tiempo?

La teníamos y no la aprovechábamos. Ya se empieza a aprovechar y a llegar inversión; por ejemplo, el caso de los menonitas, quienes están trabajando y produciendo. Nuevos empresarios están entrando y vienen inversiones extranjeras. ¿Qué faltaba por hacer? Tener visión, voluntad y tesón. Como no es fácil, nos ha tomado cerca de 20 años construir esta imagen de que sí se puede y de que todos lo tengan a la mano.

En Orinoquía hay cerca de 15 millones de hectáreas que pueden ser utilizadas
Gràfico LR

Para que el desarrollo que se podría lograr acá llegue a otro nivel, ¿qué hace falta en el campo?

Hay algo muy importante: hoy tenemos que pensar con una mentalidad más amplia. Debo dejar de pensar en ser solo arrocero, papero o palmero; tenemos que ser más agricultores. Los agricultores necesitan aprovechar más la tierra, integrando agricultura y animales, y haciendo un equilibrio entre la agricultura y la ganadería —bovina, porcina y ovina—. Si la comida sale de un lado, del otro sale la complementación. Lo que realmente genera desarrollo y transforma una región es la agricultura: tomamos esa producción agrícola, la procesamos allí mismo, la convertimos en carne y la empacamos para que llegue a las mesas de las familias colombianas. Nos gusta estar en el corazón de todos los colombianos.

¿Qué tiene que pasar para que empresas como la suya y otras de la agroindustria no solo conquisten los hogares colombianos, sino que lleguen a otros países? ¿Usted sueña con que La Fazenda esté en el exterior?

Claro que sí, pero no con un animal entero, maíz o soya. Sueño con que llegue una punta de anca, una costilla de cerdo o un producto final procesado que deje riqueza en Colombia y no se vaya únicamente como materia prima. Le pongo un caso: en agricultura tenemos 400 trabajadores y en la agroindustria, con toda la transformación, sumamos 3.400. Miren la proporción de dónde se genera valor en la región, dónde se crean nuevos proveedores y se capacita a la gente; el verdadero desarrollo de las regiones está en la agroindustria. La base está allá, así que desarrollemos región sin pensar que toda la industria debe estar en Bogotá, donde no hay agricultura ni espacio para animales.

Si el ministro de Agricultura lo llama y le pregunta en qué tres ejes concentrar los primeros 100 días del agro para el nuevo gobierno, ¿qué le respondería?

Hay una ventaja: el actual ministro de Agricultura es un conocedor de la Orinoquía, ha estado con nosotros y entiende la dinámica. Lo mismo ocurre con otras autoridades del sector, que han visitado la región tras asumir sus cargos y saben que allí se desarrollará la agricultura. Hoy hemos llevado a las altas cortes, congresistas, autoridades y al sector político a entender esto, porque aquí no hay política; este es un desarrollo de todos los colombianos.

Justamente este ministro conoce las necesidades de la agroindustria. ¿Qué esperaría que empiece a cambiar en Colombia? Se lo pregunto porque los impuestos siguen siendo altos y las vías no son las adecuadas para sacar los productos. ¿Dónde se necesitan los mayores ajustes?

El gran ajuste está en la seguridad física y jurídica. En esas tierras tan distantes no es fácil desarrollar una agricultura familiar. La tierra es compleja y cuesta más su adecuación que el predio en sí. Existe una limitación diseñada para la Colombia cafetera o de pocas regiones, por lo que se necesita un ajuste en la legislación hacia una norma moderna que permita la llegada de inversiones de muy largo plazo y de gran escala. Por supuesto, estarían incorporados los medianos productores. Hay cultivos en los que es imposible pensar en áreas pequeñas, como la soya o el maíz, donde se requieren sembradoras eficientes. Una máquina que siembra 300 hectáreas por día no se puede meter en un predio pequeño o sembrar a mano, porque no podría competir. Lo importante es que esto ayude a que Colombia tenga comida más barata, se genere riqueza, se desarrollen las regiones y se trabaje con las comunidades. Hoy las comunidades indígenas son socias nuestras, estamos desarrollando proyectos con ellas y hemos generado confianza y bienestar.

Jaime Liévano, fundador de La Fazenda
QBox Agencia Creativa

¿Cree que importamos productos que fácilmente podrían producirse en el país?

No tan fácilmente, pero sí se pueden producir y allí tenemos la ventaja. El futuro del mundo estará en el trópico. Aquí tenemos luz y energía solar los 365 días del año, la temperatura ideal para la fotosíntesis —alrededor de 30 °C—, agua que escasea en el resto del mundo y terrenos planos. El mayor potencial de la nutrición del futuro dependerá de los trópicos ubicados en América Latina —Colombia, Venezuela, Ecuador, Brasil— y en la África subsahariana. El futuro está ahí y lo tenemos en la mano. Colombia es un país rico en potencialidad; ahora se necesita la capacidad de los empresarios y colombianos en la ejecución para que no se quede en un mero potencial.

Habiendo iniciado su trayectoria empresarial, ¿cuál fue su idea inicial para emprender y crear empresa?

Surgió de una preocupación. Cuando estudiaba nutrición en la universidad, Colombia era un país malnutrido; tenía de los peores indicadores de América Latina, por debajo de Bolivia. El consumo per cápita de proteína de origen animal era de 54 kilos; hoy estamos llegando a 80 kilos. Eso significa salud y capacidad de aprendizaje para el país. Un niño malnutrido no puede aprender y su educación se complica; tampoco puede tener salud. Los gastos en salud dependen de la nutrición. Este cambio, donde hay menos niños y más adultos mayores, requiere buena nutrición. A Colombia le faltan todavía 30 a 40 kilos distribuidos equitativamente. Ocurrió con el pollo, cuyo consumo aumentó al cambiar el sistema comercial y elevar el peso promedio del ave. En el cerdo, cuando empezamos, el consumo per cápita era de 3,5 kilos y hoy supera los 17,5 kilos. Se cambió la forma de comercializarlo y presentarlo. En la ganadería bovina buscamos una nueva ganadería eficiente que en dos años genere un animal de 550 kilos con carne blanda y de valor. Al haber piezas más sofisticadas y costosas, se permite que existan piezas nutritivas más económicas para aumentar el consumo de carne de res. Necesitamos pescado y ovinos; el campo está en toda Colombia, pero es clave en la Orinoquía.

La riqueza de Colombia está en el campo.

Hay un gran potencial. La mayor riqueza está en las cabezas de los colombianos, en la capacidad de transformar lo que se tiene. El desarrollo de Japón, un país sin materias primas pero con gente capacitada, lo demuestra. La responsabilidad de los empresarios es fundamental para que Colombia sea un país grande y alcance un nivel de desarrollo con mejor bienestar.

¿Por qué decidió emprender?

Porque 30% del costo de un huevo, un pollo o un kilo de cerdo era flete falso. Traer maíz y soya desde Iowa, en Estados Unidos, bajarlo por el río Misisipi hasta Nueva Orleans, embarcarlo hacia el Caribe o Buenaventura y cruzar tres cordilleras no era eficiente. La manera de hacerlo viable era producir el grano en el país. Al iniciar desde el origen, la riqueza se queda multiplicándose en el país para los trabajadores y proveedores.

¿Cómo empezó y cómo entrega hoy la empresa?

La Fazenda empezó con un empleado, que era yo. Luego fuimos dos, tres, y todo empezó al ver el potencial de transformar tierras. En el Valle del Cauca hay que competir con la caña de azúcar, que produce $15 millones brutos al año por hectárea, mientras el maíz no llega a $8 millones. Pero si encima producimos carne o leche, podemos generar $30 millones. Transformamos los efluentes de los cerdos —5.000 toneladas al día— en abonos y fertirriego orgánico sin olores ni bacterias, convirtiéndolos en pasto para vacas Girolando que producen leche. En una hectárea producimos cerca de $70 millones en producto. Toda la cadena se integra y el residuo de un proceso es el insumo del siguiente. La tecnología en el campo incluye satélites, drones y monitoreo desde un centro de control para supervisar tractores, consumo de combustible, laboratorios de suelos y biología. Hoy los jóvenes aprenden y encuentran un nuevo futuro en el campo.

Jaime Liévano, fundador de La Fazenda
QBox Agencia Creativa

¿Cómo deja la empresa?

No la dejo porque sigo siendo socio y asesor de presidencia. La entrego con una base desarrollada para que las nuevas generaciones, el nuevo presidente y un equipo de trabajo capacitado continúen integrando la ganadería vacuna a la agricultura y porcina. Desarrollaremos exportaciones de valor agregado para alimentar a Colombia y al mundo.

¿Cuántas toneladas de proteína producen al año?

Procesamos casi 800.000 cerdos al año de 140 kilos. La producción genera más de $1,1 billones en ventas. Es una empresa que sigue creciendo con un modelo capitalista ordenado, equitativo, que desarrolla comunidades y respeta el medio ambiente. No producimos basura, todo se transforma; somos secuestradores de carbono y nuestro balance ambiental es positivo.

Conozca los beneficios exclusivos para
nuestros suscriptores

ACCEDA YA SUSCRÍBASE YA

MÁS DE EMPRESAS

Transporte 21/08/2026

Clic Air refuerza su operación en La Nubia de Manizales por cierre de aeropuerto Matecaña

La aerolínea dispondrá de hasta seis vuelos diarios en la ruta Bogotá–Manizales, además de un vuelo diario entre Medellín y Manizales por la coyuntura

Transporte 24/08/2026

Latam Airlines reactivará su operación a Pereira desde Bogotá y Medellín el 26 de agosto

Este anuncio se hace debido a que el aeropuerto internacional Matecaña reabrirá luego de las afectaciones causadas por el terremoto

Contenido patrocinado 24/08/2026

Feria del Hogar 2026: el plan imperdible en Bogotá para renovar el espacio donde vive

Del 3 al 20 de septiembre, Corferias abre sus puertas con la exhibición más completa de tendencias, ideas y soluciones para adaptar la vivienda a las nuevas dinámicas de la familia colombiana