martes, 25 de diciembre de 2012
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Colprensa

La crisis cafetera que viven hoy más de 563.000 familias en el país, ha hecho que por primera vez, los productores se levanten contra la institucionalidad del gremio, llegando a realizar paros y marchas por todo el país, con el objetivo de ser escuchados y encontrar soluciones que alivien un poco la difícil situación.

Y es que hoy los productores de café, han sido fuertemente afectados por la revaluación del dólar y los cambios climáticos que han hecho que la producción caiga y trabajen casi que a pérdida, pues producir una arroba de café cuesta $65.000 y la compran a $55.000 pesos. 
 
Para Alejandro Corrales, líder cafetero de Belén de Umbría, no es ni oportuna ni generosa la ayuda del gobierno de $6.000 por arroba, y se hacen necesarias más ayudas para alivianar los efectos de la dura situación del sector, que ya empieza a sentirse en diferentes sectores de la economía. 
 
“Los caficultores estamos en este momento por debajo de países como Vietnam, Brasil e Indonesia, donde a pesar de que el café esté en US$1, 50 la libra en la bolsa, sigue siendo rentable, pero para nosotros no”, añadió Corrales. 
 
¿El porqué? 
 
La principal causa de la crisis que se vive hoy es causada por la revaluación del dólar, pero no solo eso ha generado caos, también los cambios climáticos que han disminuido la producción en un 20%, haciendo que aumenten las pérdidas, que avecinan una crisis social. 
 
Para Mario Gómez Estrada, representante de Caldas ante el Comité Nacional de Cafeteros, estos desencadenantes se salen de las manos de la Federación Nacional de Cafeteros. “A quienes protestan y se han ido en contra de la institución, hay que respetarles sus puntos de vista, porque el café ya es un negocio poco rentable, pero es que no es culpa de la federación, la federación está haciendo lo posible” agregó. 
 
La bonanza ... un recuerdo 
 
Hace 30 años el café era el principal producto colombiano, departamentos como Quindío, Risaralda, Caldas y Antioquia, fueron los responsables de entrar millones de dólares que apalancaron el progreso del país. 
 
Las familias cafeteras podían darle estudios de nivel superior a sus hijos que a falta de uno eran entre 10 y 15. Generaban el 50% de los empleos rurales y contribuían a dinamizar la economía colombiana. 
Alberto Ramírez, un caficultor de Belén de Umbría, recordó como con su primera cosecha de café en 1960 con 10 hijos, pudo sacar de las ganancias el dinero suficiente para comprar otra finca y seguir sembrando el grano, comprar una casa en el pueblo y darle educación profesional a todos sus hijos. 
 
“Producíamos poco, pero era muy bien vendido, mientras que hoy tenemos poca producción, y precios bajos” agregó. 
 
La bonanza cafetera, contribuyó a la electrificación de varias zonas del país y la construcción de carreteras. “Hace 15 años se empezó a ver con más frecuencia la tecnificación del café con la construcción de beneficiaderos, silos y transformadores, lo que incrementó los costos de producción”, dijo Ramírez. 
 
Para Mario Gómez, hoy en día no se puede vivir del café, pues no hay ganancia alguna y es necesario que se establezcan medidas de choque que permitan alivianar los efectos de la crisis. 
 
“Como se va a poder vivir del café en estos momentos si por cada $10 que se le meten a la producción se sacan 8, es imposible darle estudio a los hijos, hay que sembrar algo más o generar otro ingreso por que con café no más es imposible” dijo.