martes, 7 de febrero de 2017
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Diego Carranza Agudelo - dcarranza@larepublica.com.co

No obstante, en Inside de LR el ministro de Defensa Nacional, Luis Carlos Villegas, señaló que el miedo y estupor que está generando la norma, cuyo incumplimiento ya ha generado 13.689 comparendos, debería desaparecer debido a que las conductas castigadas eran las mismas que se habrían aprendido a no ejecutar desde la educación en la casa.

¿Qué resultados espera que tendrá el nuevo Código de Policía que empezó a regir?
En ocho días se han puesto 13.689 comparendos. Los principales se han impuesto por consumo de bebidas alcohólicas en público, traslado de mascotas peligrosas sin los cuidados correspondientes, entre otras. Creo que el Código es recibido por el país por como una buena noticia, aunque hay gente que se duele porque esas son normas que se deberían aplicarse en casa. Si usted fue bien educado en su casa no le debe temer al Código de Policía.

Esta es una sociedad que pasó el límite de las libertades hacia el libertinaje en muchas cosas y el Estado apareció para poner límites a determinadas conductas que afectan los derechos de los demás.

¿Qué expectativas tiene el Gobierno frente a la nueva negociación con el ELN?
Expectativas moderadas, todo el entusiasmo y toda la apertura a que esta conversación sea positiva. Va a ser una negociación difícil porque la actitud del ELN es soberbia, de autoestima alta, de peligrosidad, pero espero que en la mesa la primera consecuencia, como sucedió las Farc, sea la convicción del ELN de que la lucha armada no tiene futuro. Vamos a seguir persiguiendo al ELN hasta que no haya una negociación de un cese al fuego bilateral. 

¿Los fondos para el posconflicto de la Unión Europea y la ONU siguen fijos?
Sí, ya es dinero en caja con unas órdenes de gasto. Hay dineros para el desminado, que es una de las cosas más trascendentales porque se necesita darle seguridad física al campesinado que va a ocupar otra vez el territorio, están también los proyectos productivos de las áreas donde se va a intervenir para apoyar ese banco de tierras que se va a repartir a favor de las familias beneficiadas.

Uno de los grandes retos que tenemos es que haya alguien que decida a nombre del Estado las diferencias entre particulares, y por supuesto habrá un componente de seguridad, especialmente derivado de la sustitución de cultivos ilícitos que tiene ese apoyo internacional.

¿El pie de fuerza de más de 400.000 soldados y policías se  va a disminuir?
Una de las decisiones estratégicas que ha tomado el Gobierno, propiamente el presidente Santos, es la de mantener una fuerza pública poderosa una vez llegado el final del conflicto armado.

Hace 25 años los países del Grupo de Contadora, que era el núcleo de negociación de los acuerdos de Centroamérica, desapareció la fuerza pública centroamericana porque no era necesaria si ya había llegado la paz, pero 25 años después estábamos dándoles seguridad. Eso no puede pasar aquí.

En 2015, 2016 y 2017 crecimos en presupuesto y ya estamos discutiendo el de 2018 también con aumentos. Ahí está una decisión trascendental que no debe modificarse en, por lo menos, una década y es que nuestra fuerzas en número de integrantes, gasto de funcionamiento y en reposición en inversión de los equipos que garanticen soberanía y seguridad deben mantenerse en los niveles actuales.

¿Por el proceso de paz se redistribuirá la fuerza pública?
Ya está sucediendo eso. El plan ‘Victoria’ de las fuerzas militares y el plan ‘Comunidades seguras y en paz’ de la Policía hace esa redistribución. Una fuerza omega que llegó a tener 40.000 hombres hoy tiene la décima parte y están distribuidos en otros sitios.

En ese plan Victoria redistribuimos a 65.000 efectivos en nuevas zonas donde tenía fuerza las Farc y se fueron. Me imagino para el futuro que la fuerza militar se mantenga en los efectivos que tiene hoy y la Policía crezca otra vez como en los últimos 10 años: 5.000 policías por año a partir de 2018 o 2019.

Empresarios y posconflicto

¿Cómo ve los beneficios económicos del posconflicto?
El momento económico de Colombia es muy bueno. No hay indicador que no esté al alza: tenemos una tasa de cambio estable o con un poco de revaluación que no es inconveniente, unas tasas de interés a la baja, una inflación a la baja, una situación fiscal estable con un déficit fiscal a la baja y unas exportaciones creciendo.

Hay un conjunto de indicadores que nos hacen pensar que este es un país que, al contrario de los demás de la región, va a crecer más en 2017 que en 2016, con porcentajes que pueden llegar a 3% este año. Este panorama económico, sumado a la paz, debería dar para que tuviéramos un sector privado celebrando.

En la reforma tributaria se dan unos beneficios para los empresarios que inviertan en estas zonas donde estaban las Farc, ¿cómo fue este proceso?

Esa fue una discusión larga. La Reforma tenía como meta racionalizar exenciones, igualar tasas, en fin. Esta, que sería una excepción a esa regla, se discutió muy a profundidad y se llegó a la conclusión de que, efectivamente, para el posconflicto el nuevo sector rural colombiano, ese sector que tiene entre cuatro y 4,5 millones de personas necesitaba, además de la inversión pública del posconflicto, inversión privada y hay que dar incentivos para esa inversión privada

¿Qué costará más al empresariado en el posconflicto: la capacitación o generar empleo?
Vamos a necesitar una capacitación adicional. Lo que están haciendo hoy, por ejemplo, el Sena o las universidades en materia de carreras tecnológicas debe tener una nueva visión. Si usted va a beneficiar 100.000 familias con 100.000 unidades productivas agrícolas nuevas, necesita 5.000 técnicos agrícolas, y Colombia produce anualmente 400. Yo creo que el gran reto es la formación del capital humano para el posconflicto, en eso estamos empezando bien, pero por supuesto las cifras son muy distintas a lo que estamos acostumbrados.

¿Cómo enfrentará el Estado el problema de las 100.000 hectáreas de cultivos de coca?
Me estuve preguntando hace un año por qué si tenemos 100.000 hectáreas de coca, que es lo mismo que teníamos hace 15 años, el efecto delictivo sobre la sociedad colombiana es menor que hace 15 años, y la respuesta, es que hoy, a diferencia de hace 15 años, no tenemos el eslabón internacional del negocio del narcotráfico. Hoy en día nuestra coca se vende FOB.

Este eslabón es el que multiplica entre 12 y 20 veces el valor de la droga, luego el daño sobre lo delictual en Colombia es entre un veinteavo y un doceavo de lo que era proporcionalmente hace 15 años.

Eso no quiere decir que no tengamos la absoluta necesidad de erradicar a través de la erradicación forzosa o de la sustitución, y de eso ha surgido un plan muy ambicioso. Ya hasta el lunes llevábamos 2.900 hectáreas erradicadas forzosamente.

Usted fue embajador en Estados Unidos, ¿cómo espera que sean las relaciones el país?
Yo creo que Colombia ha labrado una imagen en la política de los Estados Unidos, que tiene un elemento bipartidista muy fuerte y que no se va a destruir de la noche a la mañana por la llegada de un presidente con algunas ideas. No veo razones por las que vayamos a ser perjudicados individualmente en materia de cooperación. Dejemos pasar el tiempo porque EE.UU. no es un país de cambios abruptos. 

El Perfil 
El jefe de la cartera de Defensa, Luis Carlos Villegas, es abogado y economista de la Universidad Javeriana y posee un Máster en Administración Pública de la Universidad de París. Ha sido Consejero Económico de la embajada de Colombia en París, gobernador de Risaralda, Senador, presidente de la Corporación Financiera de Occidente, y viceministro de Relaciones Exteriores. También fue presidente de la Andi entre 1996 y 2013 y embajador de Colombia en Estados Unidos entre noviembre de 2013 y junio de 2015.

La opinión 

Carlos Arias
Analista Político de la Universidad Externado
“El Código de Policía responde a una construcción de comportamientos ligados a la cultura ciudadana”.