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ECONOMÍA

¿Quiénes son los colombianos felices y los infelices?

martes, 16 de agosto de 2016
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María Carolina Ramírez Bonilla

Por primera vez en Colombia se hizo este cálculo y fue el Departamento Nacional de Planeación (DNP) el encargado de decir qué tan felices son los colombianos. En términos generales, “los colombianos tienen un nivel de felicidad de 8,2 sobre 10, mientras el nivel de satisfacción es de 8,6. Los niveles de depresión y preocupación tienen un puntaje de 2,0 y 3,3 respectivamente”, dice el comunicado de la entidad.

Este primer ejercicio reveló el perfil del colombiano feliz, según los resultados se trata de un hombre que está entre los 26 y 35 años, tiene pareja, es trabajador formal, sus ingresos le alcanzan para ahorrar, es optimista sobre el futuro, lee al menos un libro al año, tiene un posgrado, cuenta con acceso a  internet, vive en la zona urbana,  habita en Medellín y está pagando su casa propia. 

Pero así como se tiene el más feliz, también está el menos feliz o infeliz si se quiere ser más directo. En este caso, se habla entonces de una mujer, divorciada, que no tiene casa propia, tampoco empleo formal, que tenga entre 46 y 59 años, que sus ingreso no le alcancen para satisfacer sus necesidades, pesimistas con el futuro, que no lea ni un libro al año, con una formación en educación de primaria, sin acceso a internet, que viva en zona rural o si es en ciudad en Cali.

El primer diagnóstico que mide la felicidad de los colombianos provienen de una encuesta realizada a 9.710 personas y tiene una representatividad nacional urbana-rural, las seis regiones del Plan Nacional de Desarrollo ciudades y áreas metropolitanas de Cali, Barranquilla, Medellín y la ciudad de Bogotá. La encuesta midió felicidad, satisfacción, preocupación y depresión como sus principales cuatro variables.

Para el director del DNP, Simón Gaviria, “el Producto Interno Bruto, por ejemplo, solo da cuenta de lo que produce en términos monetarios un país y el Índice de Desarrollo Humano, aunque incorpora mediciones de expectativa de vida y nivel de educación, no recoge todas las dimensiones del desarrollo. Por eso es necesario adoptar este tipo de medida más integral, que mide no solo la velocidad de la economía, sino cómo se siente la gente con la vida”, explicó Gaviria Muñoz.

Esto nos lleva a evaluar los aspectos económicos que hacen que una persona se sienta feliz, satisfecha, deprimida o preocupada. Si bien todas las variables pueden ser consideradas económicas hay unas muy claras como los ingresos, la estabilidad laboral, la educación, acceso a las comunicaciones y la posibilidad de tener créditos. 

En ese orden de ideas quienes tienen ingresos que les permiten ahorrar, tienen una felicidad de 8,7 versus 7,5 de quienes no les alcanzan. La satisfacción es de 8,9 sobre 10 y su preocupación solo alcanza una nota de 2,7. 

Los desocupados son menos felices y satisfechos, y más preocupados y deprimidos. “Los ocupados e inactivos son igual de felices y satisfechos. Los ocupados son 9,6% más preocupados y los inactivos son 10% más deprimidos. Los inactivos son 5% más felices y 2% más satisfechos, y 31% menos preocupados y 27,5% menos deprimidos que desocupados”, dice el DNP.

Para la exdirectora de Planeación y economista, Cecilia López, “el dinero no hace la felicidad, pero en un país como este, la carencia de unos niveles de bienestar sí hacen que una persona se sienta infeliz”.

Además, aseguró que este no es el mejor indicador para proceder a políticas públicas, pero es un acercamiento a lo que necesita la población, es mejor mirar cosas como la salud, tasa de fecundidad, entre otras.

Las regiones más felices

Al analizar las cuatro capitales que toma el DNP se tiene que los paisas son los más felices con 8,39 sobre 10, le siguen los barranquilleros con 8,25, bogotanos con 8 y, por último, los caleños con 7,84. En cuanto a satisfacción, los paisas vuelven a liderar con una puntuación de 8,66, el segundo lugar es para barranquilleros con 8,65, tercero bogotanos 8,45 y, por último, vuelven a estar los caleños 8,37. 

Los barranquilleros son los más preocupados y los caleños los más depresivos. Además, las mujeres de Medellín están 4,9% más felices que el promedio nacional y las mujeres de Barranquilla están 31,4% más preocupadas que el promedio nacional. Los hombres de Cali están un 7,2% menos felices.

Vivir en arriendo y no tener empleo formal deprimen

Según el estudio, las personas que viven en arriendo son las menos felices y satisfechas, y las más preocupadas y deprimidas. Quienes están pagando su vivienda tienen el nivel más alto de felicidad, 8,7 puntos, así como de satisfacción, 8,8 puntos. Jorge Restrepo, profesor de economía de la Javeriana dice que la “seguridad económica tiene que ver con la felicidad y eso lo hace el empleo formal y la propiedad. Este es un país de propietarios, no es tanto ser ricos sino en cómo se obtienen ese ingreso que es la formalidad”.

Las opiniones

Simón Gaviria
Director del Departamento de Planeación Nacional
“Esta medición la haremos de manera trimestral para crear un indicador y tener un puntaje y poderlo mezclar con variables como inflación o mercado laboral”.

Cecilia López
Economista y exdirectora de planeación
“El dinero no hace la felicidad, pero en un país como este, la carencia de niveles de bienestar como vivienda, educación y salud, sí hacen que las personas sean infelices”.

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