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Paula Delgado - pdelgado@larepublica.com.co

Tras los inútiles esfuerzos de las autoridades municipales por impedir el tráfico ilegal de combustible desde Venezuela hacia Cúcuta, el alcalde, Donamaris Ramírez-París, anunció la imposición de una multa por $872.000 a quien sea sorprendido tanqueando su vehículo en la vía pública.

El anuncio provocó molestias en los comercializadores informales que, en su mayoría, venden combustible de contrabando. La Alcaldía de Cúcuta confirmó que a lo largo de la tarde de ayer se presentaron conglomeraciones en las estaciones de servicio así como en los puentes de la frontera, donde el paso estaba cerrado.

Esta medida se suma a los operativos y controles que realiza la Policía Fiscal y Aduanera (Polfa) decomisando gasolina en la frontera.

El Alcalde no ha dado a conocer el acto administrativo bajo el cual se ampara la medida argumentando que se trata de una norma incluida en el Código Nacional de Tránsito.

Los ‘pimpineros’, como son conocidos los vendedores, han optado por exponer una vara de madera de cuyo extremo cuelga una botella de plástico, para indicar a los conductores hacia dónde tienen que ir para comprar el combustible sin ser vistos por las autoridades. A la Policía municipal le ha resultado difícil seguirles la pista, sin contar con que no hay mucho que puedan hacer en caso de dar con ellos, pues cargan cantidades pequeñas de combustible de contrabando que no dan para abrir un proceso penal.

El alcalde Donamaris advierte que la medida tiene como objetivo ponerle orden a la ciudad, por lo que no habrá distinción entre quien esté tanqueando con gasolina de contrabando o con gasolina legal desde que esté haciéndolo en vía pública.

“El anillo vial oriental y Cenabastos parecen el lejano oeste, donde se hace lo que se viene en gana”, indicó Donamaris al tiempo que recordó que en la mayoría de esos puestos de expendio ilegales se paga vacuna a las bandas criminales, una razón más para desmontar el negocio.