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Edwin Palma, ministro de Minas y Energía
El jefe de la cartera comentó se han destinado cerca de $360.000 millones para fortalecer las renovables en el departamento
La bandera del gobierno actual en materia energética se ha centrado en la transición energética a fuentes renovables. En este sentido, el departamento de La Guajira tiene uno de los potenciales más grandes en cuanto al aprovechamiento de la energía solar y eólica (130 gigavatios)
El acompañamiento del gobierno a las comunidades wayúu que habitan el territorio les ha permitido el mejoramiento de sus condiciones de vida por el fortalecimiento de proyectos renovables.
Ante ello, Edwin Palma, ministro de Minas y Energía, dijo que la solución a cuellos de botella ya se está materializando con el involucramiento de las comunidades en el desarrollo de estos proyectos mientras se trabaja en la sustitución del carbón por este tipo de energías.
Hoy La Guajira está dejando de ser solamente un territorio que extrae riqueza para convertirse en un territorio que recibe bienestar, inversión social y oportunidades. El presidente Gustavo Petro nos ha pedido que la transición energética tenga rostro humano, y eso significa llevar energía donde nunca había llegado, dignificar la vida de las comunidades y convertir las regalías del carbón en desarrollo social y energías limpias.
Representa justicia histórica. Estamos hablando de recursos que hoy permiten que comunidades indígenas wayúu tengan acceso por primera vez a electricidad, refrigeración, conectividad y oportunidades productivas. Son cerca de $360 mil millones destinados a comunidades energéticas en La Guajira para transformar vidas, no solamente para instalar paneles solares.

Significa que una familia que antes vivía en oscuridad hoy puede emprender, estudiar y mejorar sus ingresos. En Albania hemos conocido historias muy poderosas de mujeres wayúu que gracias a la electricidad crearon microempresas de confecciones, comenzaron a vender productos y hoy generan ingresos para sus hogares. Eso es ascenso social: pasar del abandono a las oportunidades.
Es un cambio profundo en la calidad de vida. Tener una nevera significa conservar alimentos, proteger medicamentos, reducir gastos diarios y vivir con dignidad. Muchas familias wayúu nos dicen que antes dependían del hielo para conservar comida y hoy tienen energía permanente. Eso también es transición energética: transformar la cotidianidad de la gente.

Porque la energía abre la puerta al conocimiento, a la educación y a la comunicación. Parece sencillo para quienes viven en las ciudades, pero en muchas comunidades wayúu cargar un celular era imposible. Hoy los jóvenes pueden conectarse, estudiar, acceder a información y comunicarse con el mundo. La energía también combate la exclusión.
La Guajira tiene uno de los mayores potenciales de energías limpias de América Latina. Entre energía solar y eólica estamos hablando de cerca de 130 gigavatios de capacidad potencial. Pero desarrollar esa capacidad solamente será posible si hacemos socias a las comunidades indígenas en el desarrollo de los proyectos. La transición energética no puede hacerse repitiendo los errores del pasado, donde las decisiones se tomaban sin escuchar a los territorios.

Hoy ya estamos viendo empresas nacionales como Ecopetrol y el Grupo Energía Bogotá recuperando proyectos que tenían cuellos de botella por decisiones de gobiernos anteriores que pretendían desarrollar iniciativas a espaldas de las comunidades. Nosotros cambiamos esa lógica y pusimos a las comunidades en el centro.
También vemos empresas extranjeras como AES Corporation y Enel entendiendo que los proyectos solo son viables si se construyen de la mano de las comunidades indígenas y respetando el territorio.
Les respondemos con hechos. Las comunidades wayúu hoy tienen proyectos productivos, energía limpia y nuevas oportunidades económicas gracias a las comunidades energéticas. La transición energética no puede medirse solamente en megavatios; también debe medirse en dignidad, empleo y bienestar social.

Que los recursos del extractivismo deben servir para preparar el futuro. Durante décadas La Guajira produjo riqueza para Colombia mientras muchas comunidades seguían sin servicios básicos. Hoy estamos transformando esas regalías en infraestructura energética, acceso a electricidad y desarrollo productivo para las comunidades.
Porque simboliza el cambio de modelo. Albania fue históricamente un municipio ligado al carbón y hoy se está convirtiendo en referente de energías limpias y transición justa. Allí avanzan proyectos que combinan sostenibilidad, generación eléctrica y desarrollo económico para las comunidades.

Es un proyecto muy importante porque demuestra que la transición energética puede generar empleo y producción agrícola al mismo tiempo. La granja tendrá 2.496 paneles solares y permitirá suministrar energía limpia mientras fortalece actividades agrícolas en el territorio. Ese es el tipo de proyectos que queremos multiplicar en Colombia.
La principal diferencia es que nosotros ponemos a las comunidades en el centro. Antes la discusión energética se hacía desde Bogotá y pensando únicamente en grandes indicadores económicos. Hoy hablamos de democratización energética, participación comunitaria y cierre de brechas sociales.

Un papel fundamental. Hemos visto mujeres liderando emprendimientos, asociaciones productivas y procesos comunitarios gracias al acceso a energía. Muchas pasaron de sobrevivir en condiciones precarias a convertirse en líderes económicas dentro de sus territorios.
Hemos dejado un legado muy importante para cualquier gobierno que venga después y es la resolución mediante la cual institucionalizamos el comité tripartito para la transición energética en La Guajira.
Es un espacio conformado por Gobierno, empresas y comunidades donde se toman decisiones conjuntas para avanzar en una transición energética justa. Ese modelo garantiza diálogo, participación y estabilidad para convertir a La Guajira en el corazón de la transición energética del país.

Por supuesto. Donde llega el Estado con inversión social, energía, empleo y oportunidades, también llega la esperanza. La transición energética debe servir para cerrar desigualdades históricas y construir territorios con más inclusión y estabilidad social.
Les decimos que este Gobierno sí los está mirando. Que la riqueza energética del país debe traducirse en bienestar para quienes históricamente han sido excluidos. La Guajira no puede seguir siendo solamente una tierra que produce energía para otros; debe convertirse en un territorio donde la energía produzca dignidad, oportunidades y futuro para su propia gente.
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