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Los directivos de Enel Colombia, Grupo Energía Bogotá y Erco Energía coincidieron en que el sistema aguantaría, pero pidieron más seguridad jurídica y mejor gestión de la demanda
Aunque en buena parte del país sigue lloviendo, El Niño ya llegó y encontró un sistema sin el colchón energético necesario para enfrentarlo y con un crecimiento de la energía por encima de lo esperado. A esto se suma que los embalses están por debajo de su promedio histórico, el gas importado amenaza con disparar el costo de la generación y la mayor parte de la nueva capacidad que debía entrar no se materializó. Ante ese panorama, los directivos de Enel Colombia, Grupo Energía Bogotá y Erco Energía plantearon una hoja de ruta que pasa por la seguridad jurídica y la flexibilización de la demanda.
En el marco del Foro LR "Colombia ante El Niño", Juan Esteban Hincapié Rivera, CEO y cofundador de Erco Energía, explicó que el sistema eléctrico es robusto, pero que hoy enfrenta el fenómeno con menos holgura de la que tenía. "Nosotros teníamos un colchón y habíamos dicho: esto va a estar difícil, tengamos energía disponible por si cualquier cosa. En este momento no tenemos energía disponible; la demanda creció por encima de lo que esperábamos", señaló.
De esa forma, si El Niño, que amenaza con ser muy fuerte, coincide con aportes de agua más bajos de lo previsto y un nivel rezagado en los embalses, el sistema quedaría al límite. "De pronto aguanta lo que viene, pero no sabemos hacia adelante. Yo creo que va a ser una situación difícil y por eso lo mejor es prepararnos y tomar las medidas ya", afirmó Hincapié.

Por su parte, el gerente general de Enel Colombia, Bruno Riga, recalcó que no hay dudas de que el fenómeno ya llegó, lo cual se ve reflejado en que los embalses están por debajo del nivel que deberían tener en esta época del año. "No es suficiente un poco de lluvia para estar más tranquilos porque hasta que la lluvia llega a los embalses tiene que recorrer mucho camino. Ahora se está cuestionando qué nivel va a tener El Niño, no si hay Niño o no", dijo.
Riga también recordó que no se trata de una sorpresa, pues este fenómeno se repite cada tres o cuatro años. Por eso, recalcó que la prioridad es cuidar el agua que hoy se guarda en los embalses, una tarea que depende de que las plantas térmicas sigan generando. "Hoy el mecanismo que tenemos para guardar agua nos ayuda a ver el futuro con un poquito más de optimismo, pero tenemos que tener mucho cuidado porque El Niño no termina simplemente en marzo o abril. Luego tenemos que recuperar también el nivel de los embalses para enfrentar la segunda mitad del año", apuntó.

Esa necesidad de generación térmica es la que, según Riga, ya tiene la energía en bolsa a precios altos y terminará por reflejarse en los recibos. "Hoy la preocupación que tenemos como sector es el incremento de la tarifa porque obviamente hay escasez de energía. El Niño no es solamente falta de disponibilidad de energía, sino también el impacto que puede tener en la tarifa. Lo estamos viendo: vamos a tener un incremento", advirtió.
Por su parte, Juan Ricardo Ortega, presidente del GEB, aseguró que el país sí entendió que debía depender menos del agua, pero no se supieron ejecutar los proyectos necesarios para alcanzar esa meta. "Hemos perdido la posibilidad de tener más de 2,5 gigavatios de potencia en La Guajira, con la ventaja competitiva y los precios que ofrecía, porque los precios de La Guajira eran increíblemente buenos. No fuimos capaces", dijo.
A su vez, indicó que ocurrió algo similar con el gas, debido a que aunque se construyó la infraestructura y las termoeléctricas necesarias, los contratos de regasificación que debían firmarse entre junio y octubre del año pasado nunca se suscribieron. "De manera inexplicable e inaceptable y en una imprevisión que no debería perdonarse, dejamos al país sin gas", sostuvo Ortega.

De acuerdo con el presidente del GEB, esa falta de contratos deja al país expuesto a un mercado internacional encarecido por el invierno europeo, la guerra con Irán y las tensiones en el estrecho de Ormuz. "Eso es lo que va a pegar durísimo porque el precio lo va a poner un gas que históricamente estaba en US$5 el millón de BTU y que va a estar en US$25 o US$30. Ese es un error histórico, no es una cosa del azar", recalcó.
En el frente de la demanda, Hincapié señaló que el consumo va a crecer porque la falta de gas y de otros combustibles obligará a hogares e industrias a electrificarse más rápido. Con ese cambio, la energía se convertirá en una condición básica para funcionar. "De ahora en adelante, la energía va a dejar de ser un tema de competitividad para volverse casi un costo de oportunidad. No tienes energía, no puedes producir. No tienes energía, no puedes mover tu carro eléctrico. No tienes electricidad, no puedes tener tu aire acondicionado", precisó.
Por esa razón, advirtió que la salida es tratar la demanda como un activo flexible, algo en lo que el país se ha quedado corto. "Si le damos incentivos de precio a la industria, yo estoy seguro de que es capaz de tomar decisiones que la van a beneficiar económicamente, y eso ayuda al sistema en general", aseguró Hincapié.
En este punto, Ortega añadió que el calor ya está pasando factura a la infraestructura. Según explicó, en los El Niño anteriores la temperatura del mar llegaba a estar 3,7 grados por encima de lo normal, mientras que hoy se registran anomalías de hasta 6 grados, lo que ha disparado el uso de aires acondicionados en el Caribe. "Una subestación como Chinú, que es absolutamente estratégica para toda la zona norte, ya está sobrepasada en su demanda. Y como las empresas no han invertido porque no han tenido la plata y no les han pagado, cualquier equipo se puede dañar", advirtió.

A su turno, Riga coincidió en que el principal problema está en la ejecución: mientras para 2025 se esperaba la entrada de 3.500 megavatios de nueva capacidad, solo entraron 380; es decir, 10% de lo previsto. "El país tiene el potencial; lo que está faltando es buscar cómo aterrizarlo. Hay buenas intenciones y buenos planes, pero si no logramos aterrizarlos, no vamos a aprovechar este potencial. Y luego, cuando tenemos situaciones como la actual de El Niño, nos quedamos cortos", dijo.
Desde el sector de las renovables, Hincapié reconoció que una empresa solar puede aportar, aunque no tanto como quisiera, pues la diferencia la marcará el almacenamiento con baterías, que permite guardar la energía que se produce al mediodía y usarla en la noche. "La solar y el almacenamiento son una jugada clave para el sistema y eso ayuda a generar confiabilidad", afirmó.
Por su parte, Riga hizo un llamado a brindar más seguridad jurídica y regulatoria, pues "hoy nosotros empezamos una planta siempre pensando en el riesgo de que mañana nos pueden bloquear tres o cuatro meses la construcción. Disponibilidad de capital hay, lo que necesita uno que quiere invertir es la seguridad de largo plazo", apuntó.
Por esa razón, el gerente insistió en que la política energética debe ser de Estado y liderarse desde el nivel central y en coordinación con las autoridades locales, teniendo en cuenta que la energía se consume en ciudades como Bogotá, pero los recursos para generarla están en otras regiones.
En camio, Ortega planteó revisar la matriz a partir de lo que el país realmente tiene. Con base en el documento "La nueva geopolítica de la energía", de J.P. Morgan, explicó que el potencial solar se concentra en Cesar, La Guajira y Atlántico, y que los proyectos construidos en otras zonas generan en promedio menos de 30% de lo que se esperaba. "Lo que tenemos es agua. Este es un país de agua, no es un país de sol. Lo que deberíamos discutir nuevamente es la hidro, pero aquí demonizamos absurdamente las hidros, las minihidros y las hidros a filo de agua", recalcó.
Con la misma lógica, el presidente del GEB pidió volver a discutir el carbón. A su juicio, construir nuevas térmicas a gas ya no es una opción realista porque hoy una turbina puede tardar entre cinco y siete años en llegar; mientras que China tiene equipos disponibles para generar con carbón y el país cuenta con el mineral. También sostuvo que el impacto ambiental del país no viene del sector energético, sino del transporte y la deforestación.
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