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Katherin Alfonso - kalfonso@larepublica.com.co

Según el más reciente informe sobre mercado de tierras productivas emitido por esta entidad, la hectárea rural más barata del país está en algunas zonas del Guainía ($33.700) y la más costosa estaría en Cundinamarca ($18,1 millones). La información que fue tomada del avalúo catastral del Igac constata que el precio del suelo cambia en función de su productividad.

Felipe Fonseca, director de la Upra, aseguró que los estudios de campo sobre el mercado de tierras han comprobado que “hay regiones del país como el sur del Tolima, donde tener conexión a una red de telefonía celular influye en el precio”. 

Incluso, en otras partes tiene mayor peso el estado de las vías de penetración o en algunos productos son más determinantes “los tiempos de traslado a los aeropuertos, como es el caso de las flores y algunas frutas tipo exportación como la piña” aseguró el funcionario. 

Por esa razón lugares como la Sabana de Bogotá tienen el mayor precio en la tierra, debido a su potencial productivo, panorama que contrasta con departamentos como Guainía donde el acceso es muy costoso y donde los límites ambientales le ponen un freno a la producción agropecuaria. 

Justamente, uno de los propósitos de la Ley de Tierras es  acabar con los denominados predios de ‘engorde’ y aprovechar la capacidad productiva del suelo teniendo en cuenta que en Colombia hay 22 millones de hectáreas con vocación agrícola de las que tan solo se están usando 5,3 millones. Pero para Rafael Hernández, presidente de Fedearroz, “una tierra solo es productiva si tiene infraestructura”. 

Esta se traduce en sistemas viales, facilidad de acceso o sistemas de riego y drenaje, por eso para el líder gremial es de esperarse que “en la Sabana de Bogotá se encuentren las tierras más costosas porque tienen la mejor infraestructura para garantizar la productividad y comercialización que necesitan los procesos productivos”. 

Pero para Fonseca es un hecho que aunque los intereses del Ministerio de Agricultura y el Gobierno sean explotar como lo ha mencionado el ministro Aurelio Iragorri, “la despensa del mundo que podemos llegar a ser” terrenos con vocación agropecuaria se están moviendo cada vez más a usos industriales. 

La Upra ha venido haciendo un estudio de los precios de la tierra con el apoyo de la Uaegrtd, Ecopetrol, Cisa, ANI y las Corporaciones Autónomas Regionales donde han encontrado en municipios de Cundinamarca como Cota, precios por hectárea de terreno que alcanzan hasta $2.600 millones “por el cambio de uso que se está dando en terrenos con alta vocación agropecuaria, hacia usos industriales y de parcelaciones campestres” dijo Fonseca. 

Para Andrés Espinosa, experto en agro y CEO de Inverdies, no es extraño que los menores valores por hectárea estén en el Guainía ya que “en estas regiones solamente es posible desarrollar ganadería extensiva porque no hay conexiones ni infraestructura” que permitan explotar el potencial agrícola que llegarían a tener.

Además, para él, el mercado de tierras sin importar donde esté ubicado, “está paralizado a la espera de la decisión más importante de los últimos 23 años en esta materia” que mantiene en gremios y productores una preocupación sobre la seguridad jurídica para adquirir predios y las garantías para fortalecer la productividad, uno de los temas más polémicos al ser una causal de extinción de dominio según el proyecto.

Por lo pronto, aunque el Gobierno quiere avanzar en formalizar de la tierra con su Decreto - Ley de la AN este está en consulta previa y se espera conocer el proyecto final de Ley. 

La opinión

Felipe Fonseca
Director de la Upra

“Hemos identificado que hace falta consolidar líneas bases de precios de la tierra. Las asimetrías en el acceso a esta información son marcadas”.