MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Logros de los alcaldes en su segundo año de gestión, empañados por la inseguridad
Algunos mandatario tuvieron altos niveles de aprobación por sus gestiones, pero también fuertemente criticados por asuntos de gobernabilidad
Con 2025, también se fue el segundo año de gestión de los alcaldes electos en 2023 y, por esa razón, diferentes ciudades principales entregaron balances ciudadanos sobre sus gestiones, lo que dejó entrever un escenario marcado por debates de seguridad, cuestionamientos sobre su administración y proyectos de infraestructura en curso.
En el caso de Bogotá, Cartagena, Medellín, Barranquilla, Tunja, Bucaramanga, Pereira y Armenia, todos fueron territorios que reflejaron realidades distintas, pero compartieron las mismas preocupaciones frente a asuntos de gobernabilidad, orden público y ejecución presupuestal.
Carlos Fernando Galán, alcalde de Bogotá, sufrió una caída importante de aprobación y su gestión se vio marcada por una brecha importante entre las opiniones de los ciudadanos sobre la ciudad y el mandatario.
La más reciente encuesta de Bogotá Cómo Vamos reveló que los bogotanos mostraron niveles altos de satisfacción asociados con las expectativas de la Bogotá del futuro y los avances urbanos. No obstante, Galán no recibió valoraciones muy positivas y su percepción favorable disminuyó en comparación con mediciones anteriores. Según explicaron los encuestados, los factores que más influenciaron su percepción sobre el alcalde fueron la inseguridad, a la cual calificaron como una de sus principales preocupaciones y un factor elemental de la gestión distrital.
Según explicó Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos, en una entrevista con La FM de RCN, "62% de las personas se sienten inseguras”, dato que "incide de manera significativa en la forma como se evalúa la gestión del alcalde y en la percepción del presente de la ciudad".
Sin embargo, Mariño también aseguró que la satisfacción con la ciudad se sitúa cerca de 48% y, pese a la percepción de inseguridad, los capitalinos tienen niveles de satisfacción y de optimismo más altos que durante el primer año de gestión de Galán y los pasados. Así mismo, indicó que la ciudadanía se siente más cercana y orgullosa de lo que ocurre en Bogotá.
Por su parte, Dumek Turbay, alcalde de Cartagena, cerró 2025 con niveles de aprobación de 75%, de acuerdo con lo revelado por Invamer. El resultado positivo se relacionaría con que los cartageneros respaldan varios de sus proyectos, como la implementación de coches eléctricos y demás estrategias que propenden por la modernización urbana de la ciudad.
Pese a esto, 25% restante de la población se mostró preocupada por el tema de la inseguridad, el cual sigue siendo uno de los reclamos más recurrentes en diferentes sitios de Cartagena. Incluso, ante esta problemática, en algunos barrios, como Los Jardines, los colombianos han empezado a financiar sus propios sistemas de vigilancia, al mismo tiempo que han pedido más apoyo policial.
Al igual que este, Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín, registró aprobación de 69% en la última medición del año pasado. La mayor parte del respaldo la recibió gracias a los proyectos sociales que impulsó su administración el año pasado; pero, otra parte de los paisas de esa ciudad reclamó como principales problemas a la inseguridad y la delincuencia, a los cuales calificaron como los puntos más débiles de su gestión.
Por otra parte, el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, también resultó ser uno de los favoritos en temas de gestión y fue reconocido por las diferentes políticas públicas que propuso para favorecer a niños y adolescentes. No obstante, nuevamente la percepción de inseguridad persistió entre los habitantes de esa ciudad, a pesar de que las cifras demostraron reducción en algunos delitos.
A su vez, otro sector de la población advirtió sobre un reto fiscal al que se enfrentaría Barranquilla en el futuro, causado por los niveles críticos de endeudamiento público.
En asuntos urbanísticos, Mikhail Krasnov, alcalde de Tunja, fue reconocido gracias a la intervención de 32 kilómetros de vías urbanas y 60 kilómetros de rurales, así como por haber logrado una tasa de desempleo de 8,7%, que ha sido la más baja de los últimos años en esa ciudad.
Sin embargo, su gestión se vio nublada y manchada por los procesos judiciales, disciplinarios y penales que enfrenta actualmente; debido a que la Fiscalía General de la Nación formuló cargos en su contra por la presunta comisión de delitos de interés indebido en la celebración de contratos y amenaza a testigos: hecho que ha generado un ambiente de duda e inestabilidad política.
El alcalde de Pereira, Mauricio Salazar, también fue objeto de elogios por sus proyectos de infraestructura, los cuales calificaron como los principales logros de su gestión en 2025. Aún así, las cifras de inseguridad y de homicidios, que cerró el año pasado en 206, encendieron las alarmas y abrieron la puerta a una serie de críticas contra sus programas de atención a personas en situación de calle, especialmente porque la ciudad era considerada una de las más tranquilas del país.
En tercer lugar, está James Padilla García, alcalde de Armenia, quien ha recibido buenos niveles de aprobación por las proyecciones de semaforización, obras viales y de educación que estarían próximas a cumplirse en los dos años de gestión que le restan. Sin embargo, otros ciudadanos cuestionan otras estrategias relacionadas con los sistemas de fotodetección, la concesión de las operaciones de tránsito y, además, por la ausencia de resultados visibles en cuanto a problemáticas de seguridad.
Justo en su segundo año de gestión, el exalcalde de Bucaramanga, Jaime Andrés Beltrán, fue destituido por asuntos de doble militancia y reemplazado por Cristian Portilla, elegido por medio de elecciones atípicas realizadas a inicios de diciembre de 2025. Respecto a la administración de este último, los ciudadanos destacaron los primeros decretos expedidos en su gestión, principalmente los relacionados con la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas y sustancias psicoactivas en parques y sitios cercanos a planteles educativos.
A pesar de ello, la inseguridad se mantuvo como la principal preocupación y el año fue testigo de un aumento en las cifras de hurtos y hechos violentos, situaciones que se agravaron durante el periodo de incertidumbre y transición de mandato. Además, los habitantes de Bucaramanga criticaron los altos costos que acarrearon las elecciones atípicas, a los que calificaron como un 'uso oneroso' de los recursos públicos.
En balance, los logros de las gestiones de estos alcaldes se vieron empañados por las problemáticas de inseguridad y dejaron en claro que los retos para este año, además de seguir llenando las expectativas en asuntos de infraestructura y de presupuesto, se relacionan con la recuperación de confianza ciudadana, el fortalecimiento de la seguridad y la implementación de estrategias para alcanzar niveles más altos de eficacia. De esta forma, las proyecciones van hacia la priorización sobre el despliegue de fuerzas institucionales para levantar los indicadores y obtener más aprobación.
Según la Alcaldía de Bogotá, este incremento serviría de mecanismo para mitigar el impacto del mayor crecimiento de las variables macroeconómicas sobre los costos del Sistema.
El presupuesto que se tenía establecido para el aseguramiento en salud este año pasa de $89,8 billones a más de 101,3 billones en 2026
En el segundo trimestre de 2025, el sector de minas y canteras registró una caída anual de 10,3%, la más pronunciada desde que existen registros, excluyendo el periodo de la pandemia