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María Carolina Ramírez Bonilla - mcramirez@larepublica.com.co

Colombia, Venezuela, Salvador y Chile fueron epicentro de movimientos telúricos que no dejaron victimas hasta el momento, estos sismos y terremotos se presentan como consecuencia de los cambios climáticos y del más reciente sismo en la región del Pacífico.

En horas de la mañana un temblor de cinco grados Richter de magnitud sacudió la región de Atacama, en el norte de Chile, sin ocasionar víctimas o daños visibles, según dijeron las autoridades.

La sacudida telúrica se produjo a las 06:38 horas y su epicentro se localizó bajo el mar, a 53 kilómetros al suroeste de Caldera y a unos 850 de Santiago, con su hipocentro a 63,6 kilómetros de profundidad, informó el Instituto Sismológico de la Universidad de Chile.

Horas después en El Salvador se registró un temblor de magnitud 4,4 en la escala abierta de Richter que sacudió el Pacífico, cerca de Guatemala, sin causar víctimas ni daños materiales, informó el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET).

En el otro extremo del territorio salvadoreño, la actividad sísmica ha disminuido después del fuerte temblor, de magnitud 6,7 en la escala de Richter, que se registró el domingo anterior unos 250 kilómetros al sur del departamento oriental de Usulután.

A lo largo de la semana se han registrado al menos 186 réplicas, la más fuerte de magnitud 5,7, pero el viernes sólo hubo una, indicó el SNET.
Luego el turno fue para Venezuela donde un sismo de 3,4 grados de magnitud en la escala abierta de Richter tuvo su epicentro a 60 kilómetros al sur de la ciudad de Maturín, capital del estado Monagas.

Según el boletín difundido por el Funvisis en su página web, el movimiento telúrico ocurrió a una profundidad focal de 12,8 kilómetros.

Finalmente, en Colombia se registró un temblor de 4,8 grados de magnitud, el cual se sintió en nueve departamentos.

El Servicio Geológico Colombiano informó que el sismo ocurrió a las 12:09 a.m. y el epicentro fue localizado a 5,10 kilómetros al suroeste de la cabecera municipal de Los Santos, en Santander, y tuvo una profundidad de 146,3 kilómetros. Este movimiento como los demás no dejó heridos ni víctimas.