martes, 25 de septiembre de 2012
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Merian Araujo - maraujo@larepublica.com.co

Pese a los esfuerzos del Gobierno por aumentar las medidas que detengan la falsificación de licores en el país, esta movida ilegal sigue impactando a la economía nacional, quitándole unos $300.000 millones al año.

Así lo dieron a conocer expertos del sector que tuvieron lugar en el marco de la tertulia “Adulteración y Falsificación de licores”, organizada por LR, y con el apoyo de Bavaria, Fedesarrollo y la Andi.

A través de este escenario, Fedesarrollo presentó sus análisis y resultados de la actividad que ha tenido en los últimos años el comercio de licor falsificado, entendiéndose como la actividad paralela de compra nacional de alcohol, envases, tapas y etiquetas para reproducir las bebidas.

De acuerdo con lo explicado por Juan Gonzalo Zapata, investigador asociado de la entidad, esta dinámica comercial ha logrado disminuir los ingresos del monopolio de licores, pasando de $148.894 millones en 2001, a $121.863 millones al cierre del 2011.

Y aunque la Nación ha buscado soluciones para detener esta reducción, Zapata asegura que temas como el aumento de impuestos en licores, el bajo nivel de recursos y coordinación de las autoridades pertinentes, así como el aumento de los precios de los productos para fabricar las bebidas, son algunos de los incentivos para que la ilegalidad en este escenario sea constante.

Frente a las cifras entregadas por Fedesarrollo, Luis Alfonso González, secretario de Hacienda de Cundinamarca, manifestó el impacto negativo que tiene esta reducción ya que, la evasión de los impuestos, a través de cualquier acto comercial ilegal, impacta directamente los ingresos de los departamentos para ejercer sus planes de desarrollo.

“De acuerdo con los estudios de Fedesarrollo, se estima que el país pierde unos $300.000 millones al año, porque se está evadiendo el impuesto al consumo y el IVA, que son columna vertebral de los impuestos departamentales”, dijo el funcionario.

Y “pese a los esfuerzos que adelanta el Gobierno en incautacines de bebidas ilegales”, que al cierre de agosto registró unas 21.065 botellas adulteradas y otras 18.718 falsificadas, González aseguró que “aún se deben concentrar esfuerzos y crear convenios internacionales para que haya una mayor regulación y penalización del contrabando”.

Como conclusión, los actores del sector creen que para enfrentar la ilegalidad se debe crear una sinergia entre la Dian, la policía, el ejército y los cuerpos antinarcóticos, temas se seguirán debatiendo en la próxima tertulia que se realizará mañana en Medellín.

La estampilla inteligente es una de las propuestas
Como una medida que permita regular la comercialización de las bebidas alcohólicas, la estampilla inteligente es una de las opciones que la Secretaría de Hacienda de Cundinamarca presentó para que hayan reducciones en el contrabando, ya que, a través de esta imagen los compradores podrán obtener toda la información de producción de la bebida y verificar su legalidad. De acuerdo con las cifras de la Secretaría, se estima que al país ingresen unos $26,8 mil millones entre el 2012 y el 2015 con esta implementación.

Sin embargo, y teniendo en cuenta que la estampilla sería para uso de los compradores, Zapata resaltó que, pese al compromiso que deben tener quienes adquieren la bebida, “la obligación corresponde más a los productores y no a los consumidores.”

Las opiniones

Juan Gonzalo Zapata
Investigador asociado de Fedesarrollo

“El aumento de los impuestos en los licores es uno de los incentivos del crecimiento de la falsificación de licores en los últimos cinco años, ya que ha habido mucha presión fiscal”.

Faihán Alfayez
Gerente de asuntos públicos de Bavaria

“El problema de las bebidas ilegales no solamente es un problema para la industria, también es una crisis para la salud pública, y un problema fiscal para los departamentos”.